El buen clima y el modo de ser tan especial de la gente del interior, junto a las particularidades culturales de aborígenes y criollos, conformaron una mixtura que sin dudas contribuyo a que la fecha patria tuviera matices sumamente atractivos.
Elogios
Otro dato que no pasó desapercibido, por el contrario, fue muy apreciado y mereció elogios unánimes, fue la organización de las comunidades educativas de la zona para estar frente con sus "mejores galas" en el desfile.
"Fueron cerca de cinco mil personas, entre alumnos y docentes los que estuvieron desfilando, todos ellos de la región, y varios días antes junto a los padres estuvimos confeccionando las ropas, banderas y carteles identificatorios de las escuelas", se expuso desde la delegación zonal.
Disciplina
Otro hecho saliente constituyó "la disciplina de los escolares" para marchar de la mejor manera, y también como los chicos y jóvenes aborígenes lucían impecables con sus uniformes y siendo "protagonistas de la festividad".
Abanderados y escoltas encabezaron los grupos de chicos que participaron de los actos oficiales desde muy temprano ya que se concentraron en torno del mástil municipal donde el gobernador Insfrán procedió allí al izamiento del pabellón nacional y de la bandera provincial.
Adolescentes orgullosos
Los niños, adolescentes y jóvenes exhibieron con orgullo sus banderas de ceremonias y lucieron las escarapelas patrias en sus guardapolvos y uniformes.
También en las inmediaciones del circuito de desfile se apreciaron productos artesanales y un sinnúmero de artículos elaborados con materia prima local, la cual por su impecable calidad de elaboración fue muy apreciada por la gente, y por supuesto se evidencio en las compras de los muchos visitantes.
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