La Unidad Ejecutora se fue de Villa La Angostura tras ocho meses

Finalizó su trabajo tras la erupción del Cordón Caulle. Durante ese lapso se retiró cerca de 1,5 millón de metros cuadrados de ceniza volcánica. La Provincia invirtió alrededor de $60 millones.
“¡Qué complicado que está esto!” dijo Mauro Millán cuando llegó los primeros días de agosto del año pasado a esta localidad y observó el desastre que había provocado la erupción del complejo volcánico Cordón Caulle, que ocurrió el 4 de junio último. Fue la primera reflexión que se le ocurrió ante un panorama desolador. Miles de toneladas de ceniza volcánica cubrían como un manto la localidad, que había perdido sus colores. Todo era gris.

Nueve meses después, la imagen es otra. Los colores regresaron con más intensidad y se percibe que la Villa está recuperada.

La Unidad Ejecutora, que el gobierno provincial montó en agosto pasado para trabajar en la recuperación del destino turístico, fue clave para lograr ese objetivo. También la población.

Tras ocho meses de intenso trabajo, la Unidad Ejecutora se retiró el fin de semana de Villa La Angostura. La despedida fue en silencio. Con bajo perfil.

“Nos estamos yendo este fin de semana”, confirmó el coordinador a nivel local, Mauro Millán. Explicó que sólo quedarán algunos equipos haciendo ciertos trabajos, como el retiro de ripio de la cantera del río Bonito, en Puerto Manzano. La idea es que ese material sirva para el enripiado de calles.

Señaló que la Unidad Ejecutora estuvo nueve meses en la localidad y el trabajo se realizó en ocho meses, porque en enero estuvieron de receso.

Dijo que se retiró alrededor de 1,5 millón de metros cúbicos de ceniza y arena volcánica de las calles de la villa. Y que la Provincia invirtió unos 60 millones de pesos.

Experiencia inédita

Millán recordó que antes de iniciar los trabajos estuvieron recabando datos de situaciones similares “y no encontramos nada en Internet ni en bibliografía”.

Indicó que el criterio entonces fue trazar una estrategia en la que intervino el ministro de Energía, Medio Ambiente y Servicios Públicos, Guillermo Coco, el subsecretario de ese organismo, Gustavo Nagel, Guillermo Gesualdo, y los coordinadores locales. “Cuando vine a la Villa se hablaba de dos años de trabajo hasta que quede más o menos bien. Todos los veíamos muy complicado”, rememoró.

Además, contó que todo estaba complicado, no solamente la arena, sino que había problemas con los servicios. Todo hacía que realmente fuera una tragedia. Se cortaba la luz, el aire estaba muy enrarecido, el agua turbia”.

Ansiedad

Admitió que durante los primeros meses se sintieron muy presionados por la ansiedad de la gente. “Se nos hacía difícil trabajar porque todos los días había que atender personas y explicarles por qué no podíamos estar en ese momento en su barrio o sacando arena de una determinada calle”, comentó Millán. “Todos querían ser los primeros en que su barrio se limpiara”, señaló. “El gran desafío fue siempre encontrar el número exacto de equipos. Por eso se optó por trabajar en diez frentes de obra con cinco o seis equipos cada uno”, puntualizó.

Destacó el trabajo de Mauro Leonard, Paulo Diez, Fabio Huarte, Roberto Yarcho, Daniel Ducau, Joaquín Ichazo, y al técnico en Seguridad e Higiene Andrei Trejsvoiakov.

Dijo que “los dos primeros meses fueron los momentos más complicados”. “El problema no era desde lo técnico, sino desde lo social. La gente estaba con muy mal anímicamente, crispada, no podíamos hablar. Y era entendible”.

Señaló que empezaron a trabajar con pocos equipos, porque el proceso de contratación para incorporar unidades implicaba controles del estado del camión o la máquina, de quién era el equipo, los seguros. Y cumplir todos los pasos administrativos de contratación demandaba tiempo. “Al principio, la gente nos ganaba porque no arrancamos con los diez frentes. Fuimos incrementando hasta equilibrar y ahí empezamos a ver los resultados”, recordó.

En el momento de mayor actividad hubo 95 equipos, entre máquinas y camiones, circulando por la Villa.

Indicó que en la cantera del río Bonito se acopiaron más de 600.000 metros cúbicos de ceniza. También se depositó en un predio ubicado en la laguna Ceferino, que ya está sembrado y remediado, y en la Bellunense, ubicados en la Ruta de los Siete Lagos. También acopiaron en otros predios más pequeños.

Destacó el trabajo de las nueve cuadrillas de operarios que hicieron la limpieza manual en el centro, en la bicisenda, en la zona del puerto con el apoyo de regadores. “Ese trabajo le cambió la cara a la Villa”, aseguró.

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