Una encuesta reveló que el 86% tiene problemas de comprensión en las cursadas. El estudio, realizado por la universidad, señala que uno de cada tres alumnos cambió de carrera al menos una vez.
El resultado preliminar de este trabajo señaló también que un 34 por ciento de los jóvenes consultados –todos ellos inscriptos en 2010– ya había cambiado al menos una vez de carrera.
Silvia Martínez, coordinadora de los programas de Mejoramiento Académico, dependiente de la Secretaría Académica de la UNCo, explicó que muy pocos alumnos plantean problemas familiares o económicos y que el hecho de que la mayoría hable de dificultades de comprensión y de la exigencia que implica estudiar en la universidad “es alentador, porque podemos focalizar problemas que tienen que ver con la enseñanza y el aprendizaje”.
Martínez resaltó que una de las causas “puede tener que ver con la secundaria, que no alcanza a nivelar a todos, o con la cultura escolar de la familia. Pero si estos son los alumnos, las propuestas del nivel superior no pueden empezar 10 escalones más arriba. Es un problema para la universidad, los atendemos con los dispositivos que armamos y en ese sentido hay resultados que son bastante alentadores: toda la vida las unidades académicas han tenido propuestas de ingreso o cursos. Les preguntamos a los estudiantes si participaron de estas instancias, que en algunas carreras no son de un mes sino todo el año, y el 70 por ciento dijo que sí”.
La docente recordó que en otro estudio que se hizo en 2004 esta participación era nula.
Marina Barbabella, secretaria Académica de la UNCo, destacó el trabajo cualitativo que se hizo con los estudiantes, con entrevistas de más de una hora y marcó que tanto las dificultades que se les presentan, como también qué les resultó de ayuda fue lo más importante. “Esto se hace no sólo para tener un diagnóstico, sino para implementar acciones dentro de la política académica tendientes a mejorar esta situación. Ese es el eje central del estudio, el acompañar para que no abandonen. Nosotros profundizaremos esa ayuda”, aseguró.
En este sentido, una de las herramientas nuevas que tiene la universidad son las tutorías, que vienen de la mano de programas nacionales y que consisten en que estudiantes avanzados acompañen a los recién ingresados o con pocos años de cursada. También los llamados “docentes de retención”, que trata de grupos de profesores que trabajan con la coordinación de las carreras para promover ayudas en primer año en los programas de mejoramiento académico.
Los datos
La cantidad de estudiantes entrevistados en este estudio (452) equivale al 10 por ciento de los inscriptos en 2010 de cada carrera, lo que incluye todas las unidades académicas. De esos datos se extrajo que la mayoría (433) proviene de escuelas comunes tanto públicas como privadas, es decir, de cursadas de cinco años o de seis en el caso de escuelas técnicas.
Más de la mitad vive con sus padres (268), 48 lo hace en pareja o tiene hijos y 59 convive con amigos. Casi el 70 por ciento son jóvenes con madres y padres que no pasaron por el nivel terciario ni universitario y hay un 12 por ciento cuyos padres no tienen primaria completa.
Otro aspecto a tener en cuenta es que el 40 por ciento de los estudiantes encuestados trabaja.
Al ser consultados sobre por qué eligieron la UNCo, aparecieron como elementos más mencionados el hecho de que es pública y gratuita, que está cerca de sus hogares y que ofrece la carrera que deseaban estudiar.
Un dato significativo es que el 88 por ciento manifestó conocer de algún compañero que tuvo problemas para cursar una carrera. “Lo que sacamos de esto es que los inconvenientes que expresan los estudiantes son los mismos de los que abandonaron, aunque ese es un estudio que vamos a hacer más adelante y que requiere mayor complejidad, dado que hay que contactar a quienes ya no están en la universidad y que deben tener un sentimiento de frustración por eso”, advirtió Martínez.
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