La ayuda viene de la Cáritas de Italia. El padre Pessuto dijo que la Aduana primero exigió numerosas documentaciones y ahora reclama 12 mil dólares por los costos de depósito del contenedor
El sacerdote comentó que el contenedor llegó al país a principios de marzo y desde entonces la Aduana pidió numerosas documentaciones. El problema más grave ahora es que por el tiempo transcurrido, se exige un pago de 12 mil dólares en concepto de costos de depósito por el alquiler del lugar que ocupa el contenedor.
“El container está parado por la Aduana de Buenos Aires y viene con cerca de 15 toneladas de ropa donada por la Cáritas de una parroquia de Italia donde me desempeñé como sacerdote algunos años. Estoy cansado y escandalizado por las constantes exigencias de papeles y documentos. Todo lo que pidieron lo enviamos, con la firma del obispo. Hace unos 15 días atrás iban a liberar la carga pero ahora me reclaman el pago de 12 mil dólares por la estadía del contenedor. Creo que es por el alquiler y el lugar que ocupa en el puerto”, señaló Pessuto.
El envío de Italia especifica que la carga viene a nombre del sacerdote Pessuto para ser entregada a Cáritas Diocesana, organismo que a su vez procederá a la distribución de las prendas de vestir a las parroquias de capital e interior para asistir a las familias de escasos recursos.
El vicario de la diócesis dijo que la burocracia no puede estar delante del sentido común y sostuvo que en medio de esta ola de frío que afecta a la provincia, esa donación es de vital importancia.
“Constantemente los sacerdotes me preguntan cuándo va a llegar el contenedor para comenzar con la distribución de ropa y no entendemos por qué hay tantos problemas de por medio siendo que la intención simplemente es ayudar a los más carenciados”, añadió.
La periferia
Pessuto también se mostró preocupado por las condiciones precarias en las que viven cientos de familia en el Circuito Cinco, por la falta de un techo digno, en medio de estas jornadas de bajas temperaturas.
“El frío entra más fuerte en los ranchos pero también es penosa la situación de muchos viviendas de material que están superpobladas porque los hijos crecieron, formaron sus propias familias pero no tienen otra alternativa que vivir con sus padres. Estos tampoco tienen un techo digno donde vivir y la desesperación es tal que no buscan una vivienda sino un terreno donde levantar una casa, por más humilde que sea”, expresó.
Señaló que sólo en su parroquia hay unas 120 parejas que se reúnen por lo menos dos veces por semana en la Iglesia en busca de alguna solución al problema de la falta de techo propio.
Comentá la nota