Por unanimidad, tras casi seis horas de debate, el proyecto se aprobó a mano alzada y los legisladores aplaudieron de pie, junto con los grupos de ex combatientes que se acercaron al Congreso a acompañar la declaración
A poco de que se cumplan 30 años del conflicto bélico por Gran Bretaña, la Cámara de Diputados convirtió en ley la «Declaración de Ushuaia», un documento simbólico que ratifica la soberanía sobre las islas Malvinas y respalda las medidas del Gobierno en la disputa con Londres.
Por unanimidad, tras casi seis horas de debate, el proyecto se aprobó a mano alzada y los legisladores aplaudieron de pie, junto con los grupos de ex combatientes que se acercaron al Congreso a acompañar la declaración.
El cierre estuvo a cargo del titular del cuerpo, Julián Domínguez, quien contó que en 1982 tenía 18 años y fue movilizado para la guerra, aunque finalmente no llegó a viajar a las Islas.
«Si en ese momento nos decían a nosotros que las distintas fuerzas políticas del país iban a unificar una posición común nos parecía una utopía y a treinta años se logró», afirmó Domínguez.
«No saben qué dolor sentíamos cuando los países hermanos eran puente y ayudaban a los ingleses. Esto no pasa a treinta años, este es un avance de la democracia», aseguró el ex ministro de Agricultura, con la voz entrecortada.
Si bien no se acostumbra que el presidente de la Cámara hable durante las sesiones, el jefe de la bancada kirchnerista, Agustín Rossi, le cedió la palabra a Domínguez, que recordó que «perdió amigos de toda la vida» en el hundimiento del crucero General Belgrano.
«Muchas veces nos autoflagelamos, pero debemos decir que este Congreso está a la altura de las circunstancias. Lo digo como parte de la generación de la democracia, que en el `83 votamos por primera vez: la causa de Malvinas valió la pena», enfatizó.
El titular de la comisión de Relaciones Exteriores, Guillermo Carmona, había sido el primero en la lista de oradores, al destacar la «actitud negociadora del gobierno nacional y su posición de firmeza para que el Reino Unido deje de violar los tratados internacionales y se siente a negociar».
Según resaltó, en la declaración «se denuncia también la situación de militarización» del Atlántico Sur, ya que el país «tomó la decisión de mantener el océano como espacio de paz».
«Creemos fundamental que esta declaración, una vez aprobada, sea remitida a los distintos parlamentos del mundo, especialmente los latinoamericanos», agregó Carmona.



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