Por unanimidad, la Cámara apartó a Rafecas del caso Ciccone-Boldt

El fallo de la sala I del tribunal de alzada contiene una dura crítica hacia la actuación del juez, a partir de la difusión del diálogo que mantuvo con el abogado de una de las partes. Hoy se sortea al magistrado que llevará la causa.

El juez federal Daniel Rafecas ya no estará al frente de la investigación por las presuntas irregularidades en el rescate de la ex Ciccone Calcográfica. La Sala Primera de la Cámara Federal porteña, en un fallo unánime e inusualmente duro para un juez hasta ahora bien considerado entre sus pares y sus superiores, decidió apartarlo del expediente, tal como lo había planteado el abogado Diego Pirota, en representación del empresario imputado en la causa José María Núñez Carmona. Esta mañana, la oficina de Sorteos de la Cámara resolverá por ese tradicional mecanismo el nombre del nuevo juez, quien a su vez deberá definir el pedido de recusación que pesa contra el fiscal Carlos Rívolo.

Rafecas fue apartado de la investigación por “haber dado recomendaciones acerca de la causa antes o después de comenzada, aconsejando o manifestando su opinión sobre el asunto a alguno de los interesados”. Su conducta encuadró, según los camaristas, en esa causal de recusación expresamente contemplada en el Código Procesal. Los intercambios de mensajes de texto con el abogado Ignacio Danuzzio Iturraspe, pero especialmente el contenido de ese intercambio a través de la aplicación para celulares denominada “whats app”, pone en tela de juicio la imparcialidad del magistrado.

Punto por punto, los jueces Eduardo Freiler, Eduardo Farah y Jorge Ballestero refutaron todos los argumentos que el propio Rafecas había descripto en su escrito de defensa contra el planteo recusatorio.

El contenido de los mensajes “revela más que un simple intercambio de opiniones con un extraño a la causa”. Para los camaristas el abogado Danuzzio Iturraspe “era mucho más que un ‘extraño en este proceso’, como lo denomina el juez. Él, por lo pronto, representaba a un interesado en el proceso y por ello es procedente la causal”. Además, “estaba mencionado como integrante de una sociedad que había aparecido relacionada ‘en los medios periodísticos’ con algunos hechos objeto de la causa. Él era abogado de Núñez Carmona desde 2008 y había concurrido a ver al magistrado al empezar la causa para iniciar de ahí en más un diálogo acerca de las distintas cuestiones que se estaban investigando y acerca del desarrollo procesal de la encuesta. En síntesis, el intercambio no ocurrió entre el juez y un extraño, sino entre el juez y un abogado de su confianza íntimamente allegado a uno o más imputados, sin descartar que él mismo podía aparecer de algún modo mencionado en la investigación.”

El propio Danuzzio Iturraspe, al declarar ante el Consejo de la Magistratura –donde Rafecas afronta el riesgo de ser enviado a juicio político– fue determinante para la decisión de la Cámara. Dijo que “las manifestaciones del juez no respondían a saciar su simple curiosidad sobre el caso, sino a utilizarlo de vía para que cierta información llegase a Núñez Carmona y, posiblemente, a otros imputados. La finalidad (ya sea ayudarlos, transmitirles tranquilidad o llevarlos a cometer yerros procesales) no es un dato que importe a la hora de encuadrar su conducta.”

Entrelíneas, el fallo de la Cámara incluye una opinión sobre el otro funcionario judicial cuestionado, el fiscal Carlos Rívolo. Acaso como un presagio de que tampoco él seguiría en la causa, los camaristas dieron cuenta de una suerte de abroquelamiento corporativo entre el juez y el fiscal, traducido en un escrito infrecuente en el que el representante del Ministerio Público adelantó que no tenía previsto recusar a Rafecas, sin que nadie se lo hubiera siquiera sugerido. “La lectura de ese escrito fomentó (en el abogado de Núñez Carmona), la razonable preocupación de haberse alterado la figura triádica del proceso pues, amén de observar que el titular de la acción penal habría aprovechado la ocasión para procurar su propia defensa –aspecto sobre el que no cabe hacer comentarios– vio en él una posible actuación coordinada entre esa parte y el juez que, entre otras cosas, explicaría por qué el acusador no exigió su apartamiento pese a la noticia de que habría informado detalles de la causa, o aconsejado, a un abogado ligado a su contraparte.”

La Cámara también derribó la tardía aclaración de Rafecas en ese intercambio de mensajes con Danuzzio Iturraspe, en el sentido de que sus expresiones “no debían tomarse como directivas”. Para los camaristas, “bastan los consejos y opiniones pues el acento está puesto en la trascendencia de que estos provengan del propio juez de la causa, incluso sin importar su buena fe”. Tampoco aceptó que la investigación estuviera delegada en el fiscal como un elemento aliviador de la situación del juez: “No se deja de ser juez al delegar en el titular de la acción penal la instrucción de la causa. Por el contrario, los rasgos de imparcialidad se acentúan y sus deberes también, ya que no lleva en sus espaldas la difícil tarea de investigar y al mismo tiempo preservar su juicio.” <

Antecedentes

El 1 de abril el juez Daniel Rafecas le dijo al diario Perfil que “no había encontrado nada” hasta el momento en la denominada causa Ciccone.

Tres días más tarde, el 4 de abril el magistrado ordenó allanar por pedido del fiscal Carlos Rívolo un departamento propiedad del vicepresidente de la Nación Amado Boudou.

Al día siguiente el vicepresidente lo acusó de haber filtrado información del procedimiento al Grupo Clarín cuyos fotógrafos estaban presentes para documentar la llegada de los efectivos que hicieron el allanamiento en el departamento de Puerto Madero.

El abogado de Núñez Carmona lo recusó el mismo día en el que el juez iba a definir la continuidad del fiscal.

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