UNaF: Modelos de Producción Sustentable

Uno de los principales desafíos que afronta el siglo XXI es la preservación y Mejoría del Medio Ambiente, el cual deberá tender hacia una acción cooperativa a nivel mundial.

En este sentido en forma progresiva los países del mundo van tomando conciencia de que la agresión al ambiente manifestado en la atmósfera, el suelo y el agua es el “gran problema de la Humanidad” y como consecuencia de ello esta acción impacta sobre el hombre, la fauna y la flora afectando la biodiversidad.

Hoy no son muy alentadoras las noticias relacionadas al calentamiento global del planeta que altera de diversas formas sobre las poblaciones del mundo.

La causa mas importante en referencia a esta situación se debe a los subproductos derivados de las diferentes industrias, los gases emanados por la combustión de carbón y combustibles fósiles derivados del petróleo.

Como consecuencia de dicha actividad se produce el calentamiento global por la presencia de gases con efecto invernadero en la alta atmósfera, como también la destrucción de la capa de ozono. Los gases que más afectan son: dióxido de carbono, óxido nitroso y dióxido de azufre, estos dos últimos producen la lluvia ácida y destrucción de la capa de ozono.

Lo esencial es que el hombre debe ser el primer defensor del Medio Ambiente y por otro lado el Estado y los sectores de la producción deberán establecer los medios adecuados para solucionar los múltiples problemas que causan la contaminación ambiental.

Es necesario por lo tanto una revolución mental en los dirigentes del mundo fundamentalmente de los países industrializados.

Por otra parte se deben modificar las estructuras productivas y sociales en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado.

Somos conscientes que la tecnología es fundamental para mejorar la calidad de vida de los hombres pero el “progreso” debe tener un limite porque cuando mas consumistas son las sociedades mas dañan al ambiente, por lo tanto debemos revalorizar los principios humanistas y cristianos para poder vivir dignamente respetando a nuestro prójimo y la naturaleza.

El mundo actual regido por un capitalismo salvaje es el primer escollo para iniciar un proceso real de recuperación del ambiente para las próximas generaciones, pero debemos expresar en todos los claustros y en todos los foros nuestra posición a favor de nuevos modelos económicos y sociales para que esto ocurra.

Hoy, los países denominados del primer mundo sufren las consecuencias del desastre ecológico que han generado y por lo tanto es tal vez el momento de “pautar” con los mismos mecanismos económicos de reciprocidad para mejorar la calidad de vida y proteger la biodiversidad.

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