En septiembre, fecha en que se realiza la Fiesta Nacional de la Primavera en el balneario, el paso estará totalmente libre en el sector donde desde hace más de 30 años se emplaza la vieja estructura de hierro y hormigón.
A paso firme se avanza en la demolición de sus últimos pilotes, que ya le están otorgando una postal diferente a la playa que, históricamente, se referenció por ambas estructuras, si se cuenta también la ubicada en el oeste.
Santiago Lavié, director de Obras Públicas del municipio montehermoseño, anticipó que si bien las tareas están por concluirse en estos días, para la primavera el lugar estará totalmente limpio y libre al paso.
La demolición se inició en julio de 2009, aunque las tareas debieron ser interrumpidas debido al comienzo de la temporada estival.
"Esta última semana (por la que pasó) se terminó de demoler la parte más elevada de la estructura y hoy nos queda un remanente de no más de 10 pilotes", añadió Lavié, quien agregó que se aguarda el retorno de la máquina retroexcavadora, que está abocada a otras tareas, parea seguir los trabajos en estos días.
El funcionario explicó que el material remanente (en su mayoría hierros y hormigón) fueron depositados en el basurero municipal a disposición de particulares o del propio municipio cuando sea necesario.
"En su momento se pensó en utilizar este material para la defensa en la zona del faro, pero está muy deteriorado por los años", fundamentó.
Como se sabe, estas tareas son llevadas a cabo merced a un subsidio de un millón de pesos destinado, justamente, a derribar ambos espigones.
Con una parte de ese dinero se pudo adquirir una máquina retroexcavadora marca John Deere, de grandes dimensiones, para ejecutar el grueso de la tarea, ya que posee un brazo hidráulico que permite trabajar a 7 metros de profundidad.
Los primeros trabajos comprendieron la extracción de las vigas perimetrales en forma manual; luego se continuó con los pórticos y se concluyó con el desguace de la mayor cantidad de pilotes posible, debido a que algunos de ellos se encuentran todavía dentro de la línea de mar da baja.
Si bien en los inicios se desempeñaba más personal, actualmente trabajan cuatro operarios para las tareas finales.
Rodolfo Liébana y Hugo Musotto, dos de los trabajadores, señalaron que si bien se dejará limpia la zona, quedará, seguramente, una referencia para seguridad de veleros, tablas y bañistas.
El desmantelamiento de ambos espigones fue siempre una prioridad para la actual gestión municipal debido al deterioro que presentaban, la pronunciada corrosión de sus estructuras metálicas y los graves riesgos que representaban con respecto a la seguridad de las personas que circulan por la playa, dijo en su momento el secretario de Obras y Servicios Públicos, Marcos Fernández.
¿Y en el oeste?
"Como se recordará, la demolición del espigón oeste se empezó hace dos años y quedó una parte situada en el agua. Para poder derribarlo por completo dependemos de la marea. Es una cuenta pendiente", dijo Lavié.
"Ojalá podamos terminarlo antes del verano, pero es una tarea un poco más difícil", apuntó.
Concluyó el funcionario que si bien los dos espigones constituyeron a través de los años verdaderas referencias en toda la extensión de la playa, hoy por hoy, y desde los últimos años, significaban un verdadero peligro para los turistas.
La vieja máquina hundida
Tal vez no muchos lo sepan, pero en la zona cercana al casi inexistente espigón este de Monte Hermoso, se encuentra hundida una máquina que prestaba tareas para la construcción de la estructura, allá por el año 1974. De hecho, una vez bajo el mar, las tareas quedaron truncas y la obra del espigón este nunca fue terminada.
La máquina cumplía una labor importante, ya que con uno de sus brazos golpeaba fuertemente los pilotes y así iba avanzando.
Hoy, dicen, cuando baja la marea se asoma una de sus piezas, prácticamente destruida y erosionada por el mar.
Aparentemente, la empresa que llevaba a cabo los trabajos comenzó a sufrir problemas financieros, hasta que finalmente quebró y dejó la obra abandonada.
Fue, de alguna manera, una "bendición", según sostiene hoy el secretario de Obras Públicas, Marcos Fernández.
Es que si se hubiese concluido el proyecto, por este lugar pasaría hoy el caño colector de cloacas, que debía desagotar, precisamente, en el mar, con todos los perjuicios que ocasionaría para los turistas.
"La idea es hacer, en algún momento, una limpieza profunda en toda esa zona, extraer todo cuanto permita la alta y baja marea, porque seguramente hay de todo, pero no es nada fácil. Es un tema que ya se ha conversado con el área de Hidráulica, pero no podemos dar plazos", aseguró el funcionario.
El nuevo espigón será construido a fin de año
El secretario de Obras Públicas de Monte Hermoso, Marcos Fernández, adelantó ayer que en de sus últimas conversaciones con el área de Infraestructura provincial, se dejó en claro que la obra del nuevo espigón de pesca podría inicirse a fines de diciembre de este año o principios de 2011.
Para ello, dijo, existe una partida destinada al proyecto de 5 millones de pesos.
"La idea es que en septiembre se realicen los pliegos para el llamado a licitación", anticipó Fernández.
Ya es un hecho que será emplazado en la zona oeste del balneario Sauce Grande, a unos ocho kilómetros del casco urbano de Monte Hermoso.
"La gente prefirió ese sector y nos parece bien teniendo en cuenta la revalorización que ha tenido Sauce y la presencia, allí, de muchas personas que se dedican a la pesca", dijo, por su parte, Santiago Lavié, director de Obras Públicas.
La nueva estructura, agregó, será muy similar a las demolidas, ya que por ley ambiental todo espigón no puede ser cerrado.
"Tendrá pilotes y será de hormigónn, con terminaciones en PVC, que le darán una vida más útil", señaló.
Otro aspecto definido es que el nuevo espigón tendrá sólo acceso peatonal, teniendo en cuenta que la presencia de lanchas alejaría a los peces de las inmediaciones del espigón, y los pescadores de a pie se verían perjudicados.
Marcos Fernández, secretario de Obras Públicas, dijo que desde el punto de vista técnico, las estructuras abiertas son las mejores, porque evitan el deterioro del frente costero y porque resisten mejor los fuertes vientos y mareas.
El espigón tendrá unos 250 metros de largo y, visto desde arriba, tendrá forma de T".
El pasillo de acceso peatonal tendrá unos ocho metros de ancho, mientras que el morro (el lugar destinado a los pescadores) tendrá unos 16 a 20 metros de ancho".
El proyecto contemplará la ejecución de sectores cerrados destinados a sanitarios y oficinas para el personal de mantenimiento.

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