El diputado nacional por Buenos Aires criticó al arco opositor al que calificó como representante de la “derecha conservadora”. Y cargó contra Juez, De la Sota y Aguad por ser parte de ese armado
La semana pasada desembarcó en Córdoba, donde busca hacer pie de cara al 2011. Explica que su partido aún no ha discutido candidaturas para la intendencia cordobesa ni para la Provincia, pero presentó a Carlos Vicente como su hombre fuerte y el responsable del armado que buscará también llegar a Río Cuarto.
“Córdoba es para nosotros un paso muy pero muy importante en el marco nacional y más con compañeros y compañeras que tienen una historia y que en ella y en su propio recorrido reflejan lo que queremos construir. Esta es una fuerza política que nace para demostrar que no todo es lo mismo, que existen otros caminos, que es necesario renovar la política, recuperar el valor de la ética, de la honestidad y del compromiso social en la actividad y en el ejercicio de la función pública”, dijo el joven político.
-Carlos Vicente es quien encabezará en la provincia la representación del partido...
-Es quien tiene ahora el desafío de presidir la junta promotora que le da nacimiento al EDE en la provincia de Córdoba.
-¿Qué pasó en la relación con Luis Juez?
-Yo tengo y tuve siempre una muy buena relación personal con Juez, pero la verdad que no compartimos la mirada sobre la política y el presente. Tenemos diferencias y se expresan en distintos caminos de la construcción política. Porque el marco de alianzas que plantea el juecismo hoy está más vinculado y empujado por su oposición al Gobierno nacional, por la decisión de oponerse en bloque a todo lo que se proponga, y así queda atrapado en algo que para nosotros está en las antípodas de nuestro pensamiento. Queda atrapado en un marco de alianzas más conservador, a la derecha del sistema político y queda entonces dentro de situaciones políticas que nada tienen que ver con lo que nosotros imaginamos. Con un discurso que teóricamente quiere ir por más, termina siendo funcional a sectores que quieren ir por menos y alimentando la reconstrucción de viejas estructuras conservadoras en los partidos tradicionales.
-¿Le pasó algo similar con Elisa Carrió?
-Bueno, Lilita ha decidido ser parte del elenco estable de la derecha conservadora de la Argentina, más allá de sus orígenes, de su nacimiento, indiscutiblemente terminan siendo parte de ese elenco. Tiene la estrategia de reconstruir el viejo bipartidismo desde una mirada conservadora, de derecha, intentando limitar el debate político. Por eso la necesidad de sostener lo que hace muchos años venimos construyendo desde distintos lugares, la construcción de una fuerza política nueva con autonomía, independiente. Encuentro es una fuerza que tiene vocación de mayoría, vocación de gobierno, una fuerza progresista, una fuerza popular, que se maneja con autonomía y que desde ahí acompaña lo que cree que está bien en función de ser coherente con sus ideas, valores y principios. Y Encuentro nace además convencido de que la estructura del radicalismo y la estructura del PJ están agotadas, y en muchos casos degradadas y corrompidas. Son estructuras clientelares, pragmáticas, funcionales a cualquier ideología, que cualquier colectivo las deja cerca. Por lo tanto son estructuras que no explican hoy lo que fueron. La UCR hoy no es el radicalismo y el PJ no es el peronismo.
-¿Y Encuentro cómo comenzaría a jugar en ese campo?
-Encuentro se plantea la necesidad de darle vida a una nueva esperanza, a un espacio que recupere la idea de que se puede, que vale la pena, que venza a la resignación, que vuelva a enamorar, que permita recuperar a la política como herramienta de transformación. Por supuesto que dialogando con la historia en el sentido de traer lo mejor de ella. Y en eso hay un reconocimiento de los aportes de los distintos partidos políticos. Por eso en Encuentro te podés sentir cómodo si venís del radicalismo, si venís del peronismo, del socialismo, de la democracia cristiana, de los movimientos sociales o de experiencias gremiales. Estamos convencidos de que es necesario construir una alternativa en el país, una fuerza política nueva, que acompañe las cosas que están bien, que critique las que están mal y que proponga lo que falta.
-El último intento de superar el bipartidismo fue la transversalidad de la primera etapa kirchnerista, con un claro fracaso, ¿cómo analiza aquella experiencia?
-Lo que pasó es que la transversalidad se concibió como una estructura satelital del PJ. Yo era muy crítico de ello y, pese a que muchos me ubicaban en ese lugar, la verdad es que nosotros nunca estuvimos cuando Hermes Binner, Aníbal Ibarra y Luis Juez plantearon esto. Entendíamos que no se podía porque estaba constituida como si fuera una estructura satelital del PJ. Y creo que las fuerzas populares y progresistas debemos construir una alternativa con absoluta autonomía. Desde esa autonomía vos te relacionás y podés acompañar determinadas políticas y procesos, pero con indentidad propia. La transversalidad era diluirse en la estructura del PJ o funcionar como un satélite de ese partido. Nosotros creemos que hay que hacer otra cosa, construir una fuerza que con autonomía e independencia pueda decir por ejemplo en Córdoba que el radicalismo y el PJ son más de lo mismo. Y con más de los mismo sabemos lo que vamos a lograr. De la Sota, Schiaretti o Aguad son todo más de lo mismo. Y además Juez ha decidido constituirse en un marco de alianzas que nosotros consideramos equivocado. Por eso hay que construir una alternativa con fuerza en la ciudad de Córdoba y en la provincia en su conjunto que, además, por su autonomía e independencia pueda opinar sobre los procesos nacionales.
-¿Qué mirada tiene sobre el Gobierno nacional?
-La verdad es que hay un proceso contradictorio con claroscuros. Hay cosas buenas y cosas malas. Entonces no se puede opinar en bloque. El Gobierno nacional no se puede aceptar en bloque, a paquete cerrado donde viene Jaime, el Indec, la reforma política, todas cosas en las que no estamos de acuerdo, que repudiamos fuertemente. Pero tampoco se lo puede impugnar en bloque porque hay cosas que están bien, como la ley de medios, la asignación universal, la recuperación de las jubilaciones en manos del Estado, o la perspectiva de derechos humanos.
-¿Cree que Kirchner es un dirigente progresista o su vuelta al seno del PJ lo anula en ese sentido?
-No quiero opinar de candidatos de otras fuerzas. El kirchnerismo tiene claroscuros, que tiene una parte de la agenda progresista y que tiene otras cosas que son contradictorias o que van a contramano. Ahora, es innegable que es un gobierno que transita una avenida distinta a la que veníamos recorriendo antes. Es una avenida de pensamiento que es absolutamente distinta de la avenida anterior, es una avenida que incluye la recuperación del valor de lo público, la recuperación del valor del Estado, la recuperación regional, los derechos humanos. Es distinta, y es la que hay que proteger. Toda la oposición, o en su gran mayoría, está conformada por una derecha conservadora que quiere cambiar de avenida y quiere volver a enfriar la economía, a achicar el gasto público, en muchos casos a la impunidad. Entonces, nosotros frente a eso creemos que hay que sostener la actual avenida, pero al mismo tiempo decimos que este piso que ha construido el kirchnerismo es muy importante pero también que ha puesto un techo muy bajo, que tenemos que perforar. Para eso hay que proteger el piso, pero también hay que construir la fuerza necesaria para superar el techo. El desafío es defender un rumbo, marcando las diferencias con la autonomía suficiente para enfrentar a la derecha y poder interpelar al gobierno.
-¿Por qué les cuesta tanto a las fuerzas progresistas marchar detrás de un proyecto único?
-Me parece que hay distintas miradas del presente. Hay sectores como el de Pino, por ejemplo, que creen que lo que vive la Argentina es más de lo mismo y entonces piensan que no hay nada para defender y, por lo tanto, terminan siendo parte del elenco opositor y funcionales a la derecha, ayudando a constituir mayorías a esos sectores en el Congreso. Esa lectura de que esto es más de lo mismo les hace sentir que no haya riesgo ante fuerzas opositoras que quieren avanzar. Nosotros no creemos que esto sea así, es insuficiente pero es mejor. Por eso tenemos miradas distintas, análisis diferentes de lo que se vive en el presente. Insisto, no hay que resignarse a pensar que esto es lo máximo que se puede o que esto es el tope de las transformaciones posibles. Hay mucho por hacer y cambiar y por eso estamos en espacios distintos.
El impulso al pago con reservas y una reforma financiera
-¿Qué posición tiene con respecto al pago con reservas del Banco Central?
-Tenemos varios proyectos presentados en este sentido. Creemos que es bueno usar las reservas para no tocar el presupuesto, para no caer en el ajuste ni en el endeudamiento a tasas más altas. La Argentina tiene hoy fortaleza en término de reservas con los 48 mil millones de dólares que le permite utilizar parte para cubrir estos compromisos externos y al mismo tiempo liberar el presupuesto. Aquellos que no querían utilizar las reservas, en términos generales, querían pagar con ajustes o endeudamiento a tasas más altas. Y al mismo tiempo presentamos un proyecto de ley porque siempre dijimos que es mejor sacarlo por esta vía y no por decreto. La ley permite discutir y lograr consensos para encontrarle una salida política a esto.
-¿Qué plantea el proyecto de reforma del sistema financiero que presentó en el Congreso?
-Creemos que es muy importante porque la actual es de la época de la dictadura. El proyecto plantea un sistema financiero como servicio público desde la perspectiva del usuario. Por lo tanto, pensar en el sistema financiero al servicio del desarrollo económico, social y productivo del país. Por ejemplo, una ley que obligue a destinar el total de la masa crediticia al pequeño y mediano empresario, productor, o al microemprendedor. A los bancos les conviene prestar para electrodomésticos, está bien, pero la verdad que nosotros necesitamos que haya una masa de créditos que esté destinada por ejemplo a comprar un torno. Esta ley de servicios financieros es muy importante. Además de esto, presentamos un paquete de medidas sobre transparencia y ética pública; un proyecto sobre libre acceso a la información pública; hemos pedido que se ponga en marcha la comisión nacional de ética pública; estamos trabajando para hacer ley la asignación universal por hijo que nos parece un tema fundamental.
-¿Qué le faltó al gobierno de Kirchner para mejorar la distribución?
-Creo que hizo mucho en políticas distributivas como la creación de puestos de trabajo, la ampliación del sistema jubilatorio, la asignación universal. Ahora, creemos que hay que profundizar porque todavía no se creó una nueva matriz productiva y distributiva de crecimiento con equidad. Y esto implica una reforma tributaria que no está en marcha, que grave la renta financiera, que discuta la renta minera, la petrolera y el juego.


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