Uanimidad para Castaño, pero no para Quevedo

Desde ayer son los nuevos presidente y vice del cuerpo deliberativo. La flamante titular recibió elogios desde todos los sectores, el ex secretario de Salud fue cuestionado por parte de la oposición.
Con su habitual bajo perfil, sin abandonar por un segundo el protocolo y recibiendo el apoyo unánime de los distintos bloques, la concejal Marta Castaño se convirtió ayer en la nueva presidenta del Concejo Deliberante, en reemplazo del renunciante Marcelo Ciccola.

La sesión extraordinaria convocada al efecto incluyó además la aceptación del pedido de licencia del concejal Fabián Lliteras y el juramento de Diana Larraburu como nueva integrante del cuerpo deliberativo. El lugar de Ciccola como concejal lo asumió Leticia Molina, quien ya había jurado en ocasión de un anterior reemplazo.

Los cambios fueron consecuencia de las modificaciones en el gabinete del intendente Cristian Breitenstein, quien designó a Ciccola y Lliteras al frente de las secretarías de Promoción Social y Gobierno, respectivamente.

La sesión comenzó pocos minutos después de las 10, una hora más tarde de lo establecido, con la lectura de los decretos correspondientes a los pedidos de renuncia y licencia de los dos concejales oficialistas.

Antes de aceptarse su dimisión, Ciccola se despidió formalmente. Mencionó que la función para la que fue convocado resulta "muy superior" a la que venía ejerciendo.

"Me enorgullece formar parte de una agenda de neta acción social", señaló.

Tras repasar su labor como concejal en la temática social remarcó que había establecido un acuerdo con el Ejecutivo para pasar a la planta municipal a quienes colaboraron con él en el Concejo y anticipó su política de "puertas abiertas" desde su secretaría.

Acto seguido se retiró de la mesa para ocupar una banca, dejando su lugar a Marta Castaño. Curiosamente, Ciccola se convirtió en el primer edil en pedirle la palabra a Castaño, al solicitarle permiso para retirarse del recinto teniendo en cuenta que se iba a poner a consideración su renuncia, la cual fue aprobada por unanimidad.

Tras la asunción de Larraburu y Molina, habló Lliteras para despedirse de sus colegas y realizar un resumido repaso de su trabajo de casi cinco años.

"Me llevo muchas gratificaciones de todos los bloques, independientemente de cualquier diferencia ideológica y más allá de algunos enojos. Creo que siempre hemos trabajado desde la lealtad política, como vecinos que somos de una misma ciudad", indicó.

Agradeció al jefe comunal por su designación como secretario de Gobierno, "una tarea que, me aseguran, es difícil y compleja", manifestando su orgullo por "semejante cargo".

Pedida la palabra por Raúl Woscoff, el titular del bloque de Integración Ciudadana (IC) despidió a Lliteras asegurando que, en su caso, "un adversario despide a otro adversario", con quien aseguró "haber confrontado lealmente". También Castaño dedicó unas palabras a Lliteras, destacando "su agradable carácter".

Votada por unanimidad su licencia, la banca de Lliteras fue ocupada por Molina, con lo cual --según apuntó Castaño-- sumaban diez las mujeres concejales. "Bienvenidas a las compañeras de género", dijo.

Las presidentas. Designada Ana Civitella como nueva titular de la bancada oficialista (FPV-PJ), la concejal manifestó estar a disposición para un trabajo compartido, en un año que "no será fácil, por ser electoral".

Aseguró que todos van a extrañar a los ediles salientes y fue la encargada de proponer a Castaño como presidente, a quien mencionó como "una mujer de trayectoria en el movimiento nacional justicialista".

Elisa Quartucci (Interbloque 8 de Septiembre-IC) anticipó el voto positivo a esa designación como un "merecido reconocimiento" a una trayectoria militante con compromiso social.

Julián Lemos (Unión Pro) adelantó también su voto favorable, al igual que Gerardo Veroli (Unión Cívica Radical) quien destacó "el compromiso militante de muchísimos años" de Castaño y su apego para trabajar por la ciudad.

Esteban Obiol (Frente Para la Victoria, FPV) adhirió a esta postura, definiendo a Castaño como "una peronista de corazón".

Puesta a votación, la designación de la presidenta resultó unánime.

Una elección cuestionada. El nombramiento de Castaño dejó vacante el cargo de la vicepresidencia primera, por lo cual Civitella postuló al también oficialista Guillermo Quevedo.

Su candidatura generó la desaprobación de Esteban Obiol y María José Romero (FPV), así como del bloque 8 de Septiembre-IC.

"No acompañamos esta propuesta en virtud de los acontecimientos ocurridos en el Hospital Municipal, cuando el concejal Quevedo se arrogó una representación que no le correspondía", explicó Elisa Quartucci. Su compañero, Raúl Woscoff, aclaró que respetaban el derecho del oficialismo de proponer otro candidato.

Quevedo participó poco tiempo atrás de una votación en ese centro médico en representación del Concejo, pese a no estar designado por el cuerpo. El ex secretario de Salud argumentó que iba a esos encuentros porque la responsable de la tarea (María José Romero) nunca se hacía presente.

Puesto a votación, Quevedo resultó elegido por 15 votos a 6. El edil indicó luego a este diario que le pareció "poco fuerte" la argumentación usada en contra de su postulación, explicando que si bien reconoce haber asumido un rol indebido, el mismo se debió a "la falta de compromiso" de la concejal designada para esa tarea, perteneciente "a uno de los bloques que votaron en mi contra".

Por último hizo uso de la palabra Constanza Rivas Godio (Unión Pro), quien presentó su renuncia como vicepresidenta segunda del Concejo, la cual fue aceptada por unanimidad, quedando a discutir la próxima semana el nombre de su reemplazante.

Rivas Godio explicó a "La Nueva Provincia" que dejó el cargo aprovechando la renuncia de Ciccola y teniendo en cuenta que su partido tiene una propuesta de gobierno que la promueve como candidata a la intendencia. "Me parece más prudente no participar del Concejo con ese cargo", explicó.

Minutos antes de las 11, Castaño dio por finalizada la sesión.

Hoy, las ordinarias. El intendente Cristian Breitenstein inaugurará hoy, a las 10, el período de sesiones ordinarias 2011. El jefe comunal irá con su renovado gabinete.

El otro lado de una mañana de cambios

* "Venimos a apoyar a Diana (Larraburu)", aseguró el secretario de Obras Públicas y Servicios, Rubén Valerio, quien asistió a la sesión acompañado por el subsecretario del área, Rubén Lascano, y los arquitectos Alberto Casali y Marcelo Lenzi. Algunos insinuaron que el funcionario "se había equivocado de día", ya que ese elenco debe asistir hoy al inicio de las sesiones ordinarias. Valerio negó ese error y se quedó sentado con su gente en la tribuna del recinto.

* Marta Castaño lució un marcado "look Evita", con su pelo rubio tirado hacia atrás, un rodete definido como "una finura" por Diana Larraburu, un trajecito azul marino y un delicado prendedor en la solapa.

* Hablando de vestimentas, Larraburu lució un blazer negro y un pantalón de gabardina gris. Civitella, por su parte, llevó una camisola blanca y negra, con pantalón, cartera y zapatos a tono.

* Otro que llamó la atención por su aspecto fue Alejandro Curino (Frente para la Victoria Independiente), luciendo un impecable saco de gamuza marrón. "Me costó nada más que 300 pesos y encima, como engordé, me queda chico", bromeó.

* Muy reducido se vio al bloque radical, por las ausencias de su presidente, Carlos Ocaña (de viaje), y las de Roberto Ursino (enfermo) y Oreste Retta (razones particulares).

* Hubo pocos momentos de risas en el recinto, aunque todos lo hicieron cuando Marta Castaño despidió a Lliteras asegurando que era una persona a la que siempre se la encontraba "con buen carácter".

* Dos cuestiones pueden considerarse particulares en el nuevo Concejo Deliberante. Por un lado, que el 40 por ciento de sus integrantes sean mujeres (10 sobre 24) y, por otro, que apenas uno solo de sus integrantes es abogado (Woscoff).

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