Aunque se encontraron con atractivos cerrados, y veredas llenas de basura, en la primera quincena la cantidad de turistas que visitaron la capital provincial creció respecto a 2011. ¿Qué hicieron?
Todo parece indicar que Sergio no será el único visitante que se irá de Córdoba Capital con algo pendiente de hacer. Y es que si bien este año continuó creciendo la cantidad de turistas nacionales e internacionales que llegan a la ciudad en temporada baja (ver recuadro), muchas de las principales actividades que se ofrecen a los visitantes fueron inviables en la primera quincena del mes. Algunas porque permanecen cerrados o con horarios acotados hasta febrero. Otras porque –a raíz de los conflictos del Suoem y Crese– no estaban “aptas” para ser disfrutadas por los forasteros.
Lo ideal y lo real. Cuatro veces al año el Área de Turismo de la Municipalidad realiza una encuesta para saber cuáles son las actividades que más realizan los turistas.
En la última temporada estival, la más elegida por los consultados fue “salir a pasear o caminar por el centro, sin guías”. En la última quincena, sin embargo, la actividad fue muchas veces difícil de concretar. Primero las medidas de fuerza municipales diezmaron la atención en las oficinas de información: o sea los visitantes no sabían qué recorrer. Después, el paro de los recolectores de residuos convirtió a las veredas en senderos imposibles de caminar, llenos de bolsas y olores nauseabundos.
“El conflicto de Crese nos perjudica muchísimo”, subrayó Fernando Desbot, de la Asociación de Hoteleros Gastronómicos de Córdoba, en una entrevista con Punto a Punto Radio.
Otra de las actividades preferidas que señalan los visitantes son las visitas a museos. Este enero, sin embargo, algunos permanecen cerrados o cuasi cerrados. En el caso de los provinciales, el “de los gobernadores”, en el flamante parque Las Tejas no abre durante todo el mes. Del resto, la mayoría atiende sólo tres horas por la tarde: casi menos tiempo del que insume una recorrida básica. Además cancelaron las actividades “extras” para niños.
En el caso de los museos municipales, tienen horarios más “amigables” entre semana, pero muchos no abren el finde.
“Yo quería visitar el Palacio Ferreyra pero me quedé con las ganas: abre sólo por la tarde, cuando vamos a la pileta con amigos”, dice Fernando Tucci, un profesor porteño de vacaciones en “La Docta”.
“La estrechez de horarios afecta; mucha gente se queda con ganas de estos recorridos especialmente los días de lluvia”, reconoce por lo bajo un empleado público que atiende a diario las consultas de los turistas, tras aclarar que también muchos se quedan con las ganas de disfrutar algunas joyitas patrimoniales de “la Docta”.
El caso paradigmático es el del teatro del Libertador, pero puede extenderse incluso al Teatro Real, el Cineclub municipal que permanecen cerrados a las visitas y sin shows. En algunos paseos públicos como el parque Las Tejas, la Plaza San Martín o el paseo Sobremonte, ni funcionan las fuentes de agua.
El ranking de actividades preferidas por los turistas en la ciudad se complementan con “salir a comer” y “salir a comprar”. Dependen de privados y paradójicamente son las únicas que los visitantes pudieron disfrutar en plenitud.
Obviamente eso ocurre porque los privados ven al turismo una prioridad imposible de descuidar. Ojala todos los actores involucrados pudieran hicieran lo mismo.
Córdoba, for export. La primera quincena de enero llegaron 35.324 visitantes a Córdoba. El número es mayor al del 2011, aunque como aumentaron las plazas hoteleras, el porcentaje de ocupación es menor.
Mauro Santamaría, de la Municipalidad, indicó que los visitantes provienen fundamentalmente de Buenos Aires, del interior cordobés, Santa Fe, Tucumán y Jujuy. Entre los extranjeros, la mayoría proviene de Alemania, Chile, Holanda y Estados Unidos. En promedio se quedaron 2,26 días.
Ana Pottes, Brasil. "La ciudad es muy linda, verde y la gente muy atenta. Sin embargo, está un poquito sucia. Mi opinión es que demanda un poco más de atención".
Romina y Martín, Bahía Blanca. "Vinimos antes, hace 10 años: ahora la notamos un poquito más sucia. Estamos buscando alguna actividad para hacer, pero la verdad, no hemos encontrado mucho".
Marcelo y Sergio, Chile. "Es muy lindo como conservan los edificios históricos y la gente es muy amable: un cordobés que venía con nosotros en el avión nos trajo al hotel en su auto. ¡Eso en Chile no pasa!".

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