El impacto más notorio se dio en el Parque Natural Laguna de Gómez: entre diciembre de 2010 y febrero de 2011 pagaron su entrada 145.138 personas, mientras que en esta campaña los ingresos fueron 105.802. Se calcula que se generó un movimiento de dinero que superó los 3,5 millones de pesos.
Con ese antecedente, las autoridades municipales y los empresarios de la actividad se entusiasmaron con superar esa medida en el verano 2011-2012.
Juan Pablo Mastrángelo, director de Turismo del Gobierno local, reconoció que “al principio de la temporada, las previsiones del Municipio eran que ingresaran al Parque Natural Laguna de Gómez un 30% más de visitantes que en el año pasado, que fue histórico, de manera que pensábamos que podíamos estar cerca de las 200.000 personas”.
Sin embargo, la gran sequía de fin de año y, por consiguiente, la baja en el nivel del agua de la Laguna y una importante mortandad de peces, conspiraron para que las previsiones no se hicieran realidad.
Es por eso que la merma sufrida en comparación con la temporada anterior es del 27,1%, dado que entre diciembre y febrero, la cantidad de visitantes que entraron en horario de cobro ascendió a 105.802.
Impacto económico
Si bien aún no se hizo un análisis estadístico exhaustivo sobre los resultados de la temporada, los responsables del área de Turismo del Municipio consideran que el movimiento de dinero que generó la actividad en este verano es superior a los 3,5 millones de pesos.
Para hacer este cálculo, se tomó como punto de partida que, de las 105 mil personas que pagaron su entrada, no menos del 35% pasaron, al menos, una noche en el Parque Natural.
El gasto diario promedio de un turista en vacaciones depende de varios componentes, pero nunca es menor a $100 por día.
Es en base a esta estimación se deduce que esos más de 35 mil turistas habrían generado un impacto económico en la ciudad que supera los 3,5 millones de pesos.
No obstante, las autoridades insisten en que no fue una buena temporada.
La progresión
Mastrángelo cuenta que la base de la euforia original, tuvo su origen en que diciembre empezó con una gran afluencia, superando incluso lo sucedido a principios de la temporada anterior. Para graficar esta situación explica que la doble fila de autos, que se hace cuando se satura la entrada, se tuvo que hacer a las 2 de la tarde, cuando normalmente se hace a las 4. “Eso, sumado a que el alquiler de casas tenía un muy buen ritmo, nos hacía ilusionar”, señala.
Pero en los dos últimos fines de semana de diciembre y el primero de enero se produjo la gran seca y la mortandad de los peces, que se dio con una particularidad, como advierte el funcionario: “Hubo una gran mortandad los fines de semanas de las fiestas, en donde había mucha gente en la Laguna, y al ser día no laborable, estuvieron los pescados en las costas una mañana completa -que después fueron limpiadas-, pero generó mucho olor y la imagen no fue muy buena. Después se redobló el esfuerzo para la limpieza”.
Pero eso no fue todo. “También -agrega Mastángelo- había muy poca agua en la Laguna, y esta empezó a adquirir un color amarronado, encima, estuvo saliendo en los medios nacionales más importantes durante tres semanas con el título ‘La seca que mata’. Eso nos perjudicó mucho”.
Más tarde, a partir del último fin de semana de enero empezó a crecer el número de visitantes. “Y cerramos este mes con una muy buena recepción de gente”, dice Mastrángelo, quien además asevera que “la gente de la Laguna tenía la misma sensación que nosotros, esperaban una buena campaña pero fue una lástima lo que sucedió. Podemos decir que no fue la temporada que se esperaba”.
Otro turismo
Para el director de Turismo, “uno todavía no se saca el mal sabor de lo que podría haber sido”, puesto que, según sus estimaciones previas había notado en la gira turística de promoción y en las ferias que participaron, que había mucha gente interesada que ya no preguntaba cómo llegar o qué hay en Junín, sino que -después de los grandes eventos- se empezaron a recibir consultas sobre otras actividades para hacer de personas que ya habían venido y pretendían volver.
En tanto, Mastrángelo asegura que también se dio un cambio en el turismo que llega a la ciudad, que no sólo viene por la Laguna: “Tuvimos una serie de reuniones con la Cámara Hotelera y Gastronómica por la llegada de ExpoAgro y allí nos contaban que, si bien no fue muy buena la temporada, algunos empezaron a notar casos de gente que vino a vacacionar directamente a Junín y por más días de lo que suele suceder: estadísticamente, el promedio de permanencia acá es de cuatro jornadas y en estos casos llegaban hasta seis”.
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