Un estudio realizado por el equipo económico de la Fundación del Tucumán destaca la inestabilidad en la situación económica-financiera que atraviesa la provincia, en comparación con las demás jurisdicciones del NOA. La investigación abordó aspectos clave, como la evolución tributaria en relación al gasto público, el nivel de endeudamiento provincial y las proyecciones de inversiones sustentadas en el plano local.
Un informe desarrollado por la Fundación del Tucumán, con el aporte y la colaboración de su director de investigaciones Eduardo Robinson y del Licenciado Víctor Funes, detalla que en cuanto a los ingresos tributarios de cada una de las jurisdicciones provinciales, han sufrido un incremento promedio del 128 por ciento. Y en ese contexto, es la provincia que mayor variación registró en el período 2000-2008, ubicándose dicho nivel en el 177 por ciento. En cambio, Jujuy es el lugar que proyectó el guarismo más bajo de todo el NOA, sólo un 77 por ciento.
Ahora bien, si el foco está localizado en lo que refiere a la presión fiscal (esto es la razón entre la recaudación tributaria y el tamaño de la economía) puede establecerse que la provincia cuenta con el índice más elevado de toda la región, un 7 por ciento, en tanto que Catamarca se ubica en el 2 por ciento.
En este sentido, el análisis sostiene que: "Un nivel excesivo de impuestos, implica que se ha sobrepasado un punto después del cual el sector privado se ve limitado para ahorrar, producir, invertir, consumir. Es decir, se ven afectadas significativamente las decisiones de los agentes económicos. Al surgir esta situación se evidencia un claro síntoma de sobrecarga fiscal, cuya principal consecuencia es el deterioro del sector productivo".
Déficit en las prestaciones
Asimismo, se da cuenta de dos aspectos concatenados entre sí: Por un lado, el crecimiento de la economía en Tucumán, durante el período establecido, fue del 30 por ciento (en Catamarca el 143 por ciento), mientras que, al mismo tiempo, el gasto público se elevó cerca del 82 por ciento. En base a ello se obtiene otro importante indicador como ser el del tamaño del sector público, aquí se observa que en la relación entre gasto público y expansión económica, Tucumán es la segunda provincia donde mayor es el tamaño relativo del Estado (primera se encuentra Santiago del Estero) por lo cual el gasto público alcanzó en la provincia el 30 por ciento de la economía local (estos valores en Salta corresponden al 28 por ciento y en Jujuy al 27 por ciento).
De este modo, se demuestra que la presión tributaria mantiene vinculación con la evolución del gasto público por lo que podría argumentarse que a medida que se encarece el gasto, hay una mayor producción de infraestructura y bienestar para la sociedad. Sin embargo, el análisis económico, estipula que: "Si bien subió el gasto en Tucumán considerablemente, no se percibe un crecimiento similar en la calidad de las prestaciones. Además, financiar incrementos permanentes del gasto público, implica soportar impuestos altos y elevado endeudamiento lo que provoca decadencia social".
Deuda interminable
Otro de los puntos considerados por el "Análisis Regional", es el referido al endeudamiento provincial, donde cabe destacar que Tucumán, en ocho años, incrementó su pasivo cerca del 285 por ciento -datos nominales- (sólo por debajo de Jujuy con el 304 por ciento y muy lejos de los estándares de Santiago del Estero que disminuyó su stock de deuda en un 30 por ciento). Así, en 2001, el nivel monetario local de deuda era de 1.105 millones de pesos, en tanto que en 2008, el mismo ascendió a los 4.253 millones.
Para proceder a una suerte de tendencia comparativa, se considera al PBG (Producto Bruto Geográfico) como un buen indicador de endeudamiento provincial. Cabe destacar que el PBG mide el valor agregado total de todos los sectores productivos de un área geográfica determinada, por cuanto es una forma de medir la actividad económica. Es por ello que se establece la relación entre el total de la deuda de Tucumán y su PBG para describir cuánto representa dicha deuda en la producción de bienes y servicios de la provincia. Este parámetro se ubica en el 88 por ciento para el caso tucumano (Salta con un 41 por ciento y Catamarca un 31 por ciento).
Siguiendo con esta línea de argumentación referente al endeudamiento, es necesario señalar que Tucumán necesitaría de cuatro años de recaudación tributaria para poder otorgarle sustentabilidad a su pasivo. Quiere decir esto que el total de la recaudación constituido en cuatro años son necesarios para el pago o cancelación definitiva de la deuda local.
Trabajar para mejorar
A su vez, los datos atinentes al mercado laboral reinante en la provincia no son muy alentadores, según las demarcaciones proyectadas en el informe de la Fundación del Tucumán. En esta instancia, se estipula que durante el período 2000-2009 los índices de desempleo provinciales se ubicaron por encima de los patrones del NOA y de la media nacional (salvo en los años 2003 y 2004).
Además, se caracteriza que el desempleo en Tucumán presenta un factor estacional, pues desciende al momento del inicio de la actividad azucarera o el citrus, y se eleva sobremanera una vez concluida la misma. Así, el promedio en la tasa de desempleo en la provincia a lo largo de 9 años fue del 14 por ciento (llegando a un máximo de 23 y un mínimo de 8), Jujuy y Santiago del Estero poseen indicadores porcentuales del 12 y 10 por ciento respectivamente, mientras que a nivel del NOA y país, la medida calculada llega a los 13 puntos porcentuales para ambos casos.
Y la alfombra roja ¿dónde está?
Otra deuda pendiente que mantiene Tucumán está relacionada con el panorama de inversiones que pueden radicarse en la provincia, ya que cayó del 32 por ciento al 23 por ciento en cuanto a la participación total de inversiones en el NOA, en la medida en que Salta aumentó tal parámetro pasando del 35 al 38 por ciento desde 2004 en adelante, mientras que Jujuy se ubica con el 31 por ciento en la formación de capital.
"La radicación de inversiones es fundamental para crear fuentes de empleo, mejorar los salarios, elevar la productividad y la competitividad de la economía. De lo contrario, los problemas sociales, empezarán a agravarse porque no se crean puestos de trabajo con la dinámica suficiente, el nivel salarial en las provincias del NOA es bajo, si se lo compara con otras zonas del país, lo que refleja una baja productividad. Pero las condiciones para atraer inversión pasan por crear condiciones propicias, fundamentalmente desde lo institucional. Respecto de la situación social, basta con ver las colas de personas por cobrar planes, subsidios, comedores, la vuelta de los vendedores en las calles céntricas, que no son ambulantes sino permanentes. Creo que este esquema económico, y sobre todo la forma de implementación, están dando claras señales de agotamiento", sostuvo para EL SIGLO Eduardo Robinson.
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