Con escasa efusividad cívica y patriótica se desarrollaron los actos oficiales en conmemoración de 202º Aniversario de la Revolución de Mayo. Sin la presencia del gobernador José Alperovich, el nivel de movilización popular del PJ fue nulo. Monseñor Alfredo Zecca no presidió el Tedeum. "Signos de disfuncionalidad social", el mensaje de la Iglesia.
La importancia superficial que se imprimió a este acontecimiento histórico que marcó el surgimiento de nuestra nación, ya fue denotado desde la cúpula gubernamental justamente por su ausencia, puesto que el gobernador José Alperovich no se encontraba en Tucumán, puesto que viajó hacia la ciudad de Bariloche para acompañar a la presidenta Cristina Kirchner en los actos organizados por la Administración Central.
De esta forma, las celebraciones locales fueron encabezadas por el presidente subrogante de la Legislatura, Regino Amado, quien a modo de aclimatar un poco más los festejos, recibió en Casa de Gobierno a funcionarios, dirigentes, y alumnos de establecimientos educativos a quienes se les invitó el tradicional chocolate.
Luego de ello, en las escalinatas del Palacio de Gobierno, las autoridades, entre los que se hallaban el intendente Domingo Amaya, el presidente de la Corte Suprema, Antonio Estofán, el senador Sergio Mansilla, la diputada Beatriz Mirkin, referentes de la oposición como los parlamentarios Alberto Colombres Garmendia y José Páez, ministros y representantes de la Sociedad Civil, fuerzas armadas y de seguridad, se procedió al izamiento de la enseña patria acompañado por las estrofas del Himno nacional.
Como era de suponerse, ante la inasistencia del Primer Mandatario, el engranaje en la capacidad de movilización al que tiene acostumbrado apelar el justicialismo, brilló por su absoluta ausencia, atrás quedaron las pancartas, pecheras, gorras, cánticos y toda la parafernalia puesta al servicio de la gestión alperovista.
Hasta las medidas de seguridad redundaron en lo famélico de su disposición, solamente cortes parciales de calles en el perímetro que circunda a la plaza y paseo de la Independencia, respectivamente, fueron los mayores controles que se observaron.
En los alrededores del principal paseo público de la Ciudad, muy pocos vecinos se acercaron para participar de las actividades dispuestas, la opción elegida parece que estuvo más en lo confortable del hogar que en la festividad cívica.
Hasta puede decirse que los que verdaderamente hicieron suyo el sentimiento patriótico fueron los mismos a quienes la propia patria los confirió a los albores del simple recuerdo, puesto que parejitas de jubilados enfrentaron la apatía generalizada y cual estandartes rindieron sus honores nacionalistas.
Hasta la ceremonia religiosa que se desarrolla típicamente en estos acontecimientos careció de la conducción del máximo referente clerical de la provincia, debido a que monseñor Alfredo Zecca se encontraba en Europa participando de actividades pastorales.
Por tal motivo, la lectura de la homilía durante el Tedeum estuvo a cargo del presbítero Amadeo Tonello, rector del Seminario Mayor. En su alocución, se trazó la importancia de esta fecha, por tratarse, la Revolción de Mayo, del primer movimiento hacia la conquista de nuestra libertad como nación.
Justamente, la palabra libertad fue el eje discursivo que caracterizó el mensaje de la Iglesia tucumana, al concebírsela como un valor colectivo que en la actualidad se encuentra desvirtuado y falseado.
En este sentido, Tonello señaló que "a menudo se entiende la libertad como una desvinculación de los principios, de los límites, de las normas. Ser libres sería cortar con todo, arrasarlo todo. Ser libres sería poder negociarlo todo, hacer que todo, incluso los ideales y las convicciones, pueda ser objeto de trueque e intercambio. Ser libres sería cortar con la historia, la moral, las tradiciones".
Leyes vacías de contenido
Siguiendo este lineamiento, se recalcó que la experiencia actual demuestra que la idea de libertad, tal cual debe ser concebida, es falsa. Como consecuencia de ello, el prelado advirtió que esta idea "conduce a la injusticia, a la opresión. Que es fuente de nuevas y temibles esclavitudes, como la droga, la inseguridad o los vicios. Que lleva a la disfuncionalidad e incluso a la descomposición social". Así, precisó, que muchas aparentes conquistas de la libertad de nuestro tiempo se revelan ambiguas y deben ser objeto de revisión.
Al momento de recalcar los fundamentos que constituyen el significado de libertad, indicó que el primero de ellos es la verdad sobre la persona humana, que es digna y valiosa por sí misma. "La dignidad humana ha de ser el criterio decisivo a la hora de evaluar y/o modificar las leyes fundamentales que organizan nuestra vida en común. Porque una cosa es actualizar un instrumento legal para ponerlo a tono con las exigencias de nuestro tiempo; y otra cosa muy distinta es tomar decisiones que puedan terminar por vaciarlo de contenido", alegó el presbítero.
En este apartado de la homilía se aludió especialmente a que la reflexión sobre las reformas a los Códigos Civil y Penal que se plantearon desde el Gobierno Nacional, así como de las leyes esenciales que regulan la vida en sociedad, deben tener en cuenta estas premisas.
Un segundo fundamento que se aludió fue el de la filiación entre las personas y su patria, por lo que se advirtió que una libertad que sólo sirva a deseos individuales y egoístas es un contrasentido.
"Y por ello, no es posible la verdadera libertad cuando no existen posibilidades reales de vivir en armonía y paz con los demás habitantes de la Nación, es decir, cuando prevalece la inseguridad, la agresividad, la intolerancia pública o privada con las opiniones ajenas", refirió Tonello, en clara alusión al contexto actual de discordia política y social que divide al marco comunitario.
Finalmente, un tercer tópico referido fue el de bagajes históricos compartidos que denoten la identidad de un pueblo, y en torno a esta conceptualización se mencionó implícitamente el cuestionamiento que desde el sector eclesiástico se patentiza con algunas iniciativas normativas que se instrumentaron y otras que esperan ser tratadas parlamentariamente.
"Estos valores no pueden ser negados. Estos valores no quitan la libertad sino que la fundamentan. Entre ellos encontramos especialmente: el respeto incondicionado de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la justicia y la solidaridad, la familia constituida por la unión permanente del varón y la mujer y fundada en el matrimonio, la conquista de condiciones dignas de vivienda, trabajo y salud para todos, de manera que no haya excluidos. Desde estos valores es posible el desarrollo y el auténtico progreso. Sin estos valores, más que libertad, lo que se consigue es la decadencia, y aún hasta el suicidio de un pueblo".
A modo de preguntas retóricas, Tonello argumentó que el presente de Argentina atestigua "innegables signos de disfuncionalidad social" y se interrogó: "¿Podremos hablar convincentemente de los derechos humanos si no respetamos el derecho a la vida de los no nacidos? ¿Será posible superar la inseguridad sin trabajar por condiciones de vida más justas y equitativas para todos? ¿Cómo podremos asegurar la debida promoción de la mujer y de la infancia si a la vez favorecemos el desenfreno y la corrupción de las costumbres, sobre todo en lo que toca a la sexualidad? Sin lugar a dudas, los argentinos nos debemos un serio espacio de reflexión sobre las consecuencias sociales de muchas de nuestras opciones", concluyó.
“A la Patria la formamos entre todos”
“Todos hacemos Patria, no solo los que tenemos una función institución sino el pueblo también. Estamos muy bien, las instituciones están funcionando con la democracia que tenemos y que hay que valorarla y cuidarla. A la Patria la formamos entre todos”
Regino Amado, a cargo interinamente
del Poder Ejecutivo








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