Tucumán presenta grandes desigualdades en el nivel de calidad de vida de sus localidades

Así lo detalla un informe elaborado por el CONICET que tuvo en cuenta aspectos educativos, sanitarios, habitacionales y ambientales. Se indica que Yerba Buena es la localidad que presenta el mayor índice de bienestar entre todas las ciudades de la región. En Burruyacu y Graneros, el 60% de las viviendas carecen de un inodoro.
De acuerdo a los datos consignados en el primer informe nacional que se realiza para la medición de la calidad de vida que tienen los habitantes en las distintas localidades de todo el país, elaborado por equipos académicos e investigadores de geografía y demografía del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), los tucumanos tienen acceso a mejores condiciones de vida que los habitantes de las demás provincias de la región NOA.

En tanto que si el relevo de los factores tomados en cuenta en el informe aborda la situación suscitada en el interior de nuestra provincia, surge que los vecinos de Yerba Buena son los que gozan de los estándares más elevados en ese sentido, relegando notablemente a otras jurisdicciones de la provincia.

El documento tomó como parámetro para su confección el estudio de 511 localidades de Argentina, en las cuales se focalizó (en base a estadísticas del INDEC) un análisis relacionado con una serie de variables tales como: Educación (nivel de instrucción primario y universitario); Salud (tasa de mortalidad infantil y cobertura por obra social); Vivienda y equipamiento (población con accesibilidad a inodoros y hogares hacinados); Problemas ambientales y atracción del paisaje (áreas de inundabilidad, sismicidad, deterioro del suelo).

Al desagregar el contenido cuantitativo del trabajo de investigación, se establece que Yerba Buena posee un nueve por ciento de la población que terminó sus estudios universitarios, mientras que en San Miguel de Tucumán este registro llega al seis por ciento. Pero, si se toma como referencia el promedio a nivel provincial, solamente el uno por ciento de sus pobladores completaron estudios superiores.

Además, la Ciudad Jardín brinda al 65 por ciento de sus pobladores la posibilidad de contar con una obra social, lo que demarca una enorme diferencia si se esgrime una comparación con lo que sucede en Simoca, donde el 69 por ciento de los habitantes se ve privado de acceder a algún tipo de protección médica (privada o mutual).

Por otra parte, cerca del 13 por ciento de los residentes en Yerba Buena e igual guarismo de individuos de la Capital, no logró concluir con sus estudios primarios, cifra que se eleva al 39 por ciento si se codifica el panorama que atraviesa Burruyacu.

Si se enfoca en las cualidades referidas a los estándares de hacinamiento o salubridad, se aprecia que en las localidades de Graneros, Simoca y Burruyacu, más del 60 por ciento de las viviendas carecen de un elemento sanitario básico, como lo es un inodoro.

De acuerdo a la clasificación en el Índice de Bienestar (IB) descripto por el estudio del CONICET, San Miguel de Tucumán se ubica en la posición 154° (IB= 7,10), mientras que Yerba Buena se encuentra mejor posicionada, pues ocupa el lugar 110° (IB= 7,35). Cabe recordar que las ciudades analizadas fueron 511, de las cuales la que proyecta niveles casi óptimos en todas las variables es Punta Alta, en el Sur de la provincia de Buenos Aires. Allí, por ejemplo, el 78 por ciento de la población cuenta con una cobertura médica y sólo el tres por ciento de los habitantes no cuenta con instalaciones sanitarias adecuadas.

Más allá que algunas jurisdicciones específicas presenten niveles de desarrollo más notorios que los concretados en otros distritos, es necesario aludir que la región NOA, en general, tiene indicadores negativos. "Todo el Norte del país se encuentra en una situación complicada", admitió Guillermo Velázquez, investigador principal del CONICET en este estudio y director del Centro de Investigaciones Geográficas de la Universidad Nacional del Centro, en Tandil. Según el profesional, "eso se debe a que en el proceso histórico de desarrollo, la región Norte siempre quedó al margen. No recibió las inversiones en industrialización que sí tuvieron otras zonas y, además, sufrió los efectos de las inundaciones o de las sequías", subrayó.

Velázquez consideró que uno de los rasgos característicos de la Argentina es la desigualdad. "Una perversión de asimetría casi perfecta, puesto que la riqueza se concentra en el Sur y la pobreza hace estragos en el Norte", argumentó.

Después de Punta Alta, en los primeros lugares del ranking nacional, se ubicaron las ciudades de Monte Hermoso, en la provincia de Buenos Aires, Comandante Luis Piedrabuena (Río Gallegos) y El Calafate, (Santa Cruz), y Ushuaia y Río Grande (Tierra del Fuego).

Entre las peor ubicadas, se situaron varias del Norte: General Mosconi, (Formosa), Valle Grande y Rinconada (Jujuy), Laguna Yema (Formosa) y Santa Catalina (Jujuy). Allí, más del 80 por ciento de la población no tiene baño en su casa y menos del uno por ciento llegó a cursar la universidad.

Ranking provincial de bienestar

En un nivel intermedio dentro del ranking de Índice de Bienestar se ubican las localidades tucumanas como Yerba Buena (110º), San Miguel de Tucumán (154º), a su vez figuran: Tafí Viejo (211º), Tafí del Valle (291º), Alberdi (295º), Concepción (297º), Monteros (300º), Banda del Río Salí y Alderetes (312º), Aguilares (320º), Lules (326º), Bella Vista y Leales (347º), Famaillá (352º) y Trancas (356º). Más atrás están La Cocha (375º), Burruyacu (397º) y Simoca (468º).

Crisis de supervivencia productiva

Guillermo Velásquez recalca que las desigualdades que se observan en el NOA se deben a cuestiones económicas traducidas en el grado de aporte que la región proyecta al sistema financiero de la nación: "Los complejos agroindustriales y la expansión de la agricultura, la minería y la industria metalúrgica, si bien tuvieron un crecimiento considerable en el ámbito regional, representan sólo el 6,5 por ciento del país; por su parte, el sector vinculado al comercio, los hoteles y las instituciones financieras aportan solamente el 4,9 por ciento del valor agregado del segmento a nivel nacional", precisó. Señaló, a su vez, que la participación en el comercio exterior también es "mediocre".

Por lo que el conjunto de todos estos tópicos denota lo que consideró como un "estado de crisis de supervivencia productiva, poco atractiva para las inversiones, lo que comprometió el futuro de la región. Esta dinámica de la estructura productiva se asoció con un fuerte proceso de concentración de la población en las áreas urbanas, especialmente en las capitales provinciales", indicó Velázquez. En este sentido, sólo el Gran San Miguel de Tucumán, según las proyecciones del Censo 2010, llegó a los 894.789 habitantes.

Siguiendo los lineamientos precisados hasta ahora, en referencia al espectro expansivo poblacional, el catedrático indicó que "este fenómeno de urbanización debe reconocerse más como un severo problema social que como el resultado de un proceso de crecimiento económico armónico y equilibrado. Es el resultado del magro desempeño de la estructura productiva, lo cual promovió, con ciertas variantes de una provincia a otra, la emigración de la población. Las áreas urbanas se convirtieron así en receptoras de una importante masa de población rural que en gran parte se estableció en las mismas en condiciones precarias", sostuvo Velázquez.

Así, el trabajo de investigación dejó constancia de la marcada diferenciación que se presenta entre las oportunidades de bienestar que brindan las diversas zonas geográficas del país. "El Norte, históricamente proveedor de mano de obra, se constituye en el epicentro de la adversidad, mientras que las otras regiones en general tienen posiciones más favorables. Pero la desigualdad se reproduce en el interior de cada zona analizada, con grupos sociales privilegiados que gozan de la modernidad, y otros que viven en zonas inaccesibles, sin servicios, elevada fecundidad y escaso patrimonio cultural familiar", aseveró Velásquez.

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