Tucumán

 

La discordia cloacal

Las cloacas son un factor de discordia constante. Tener las cañerías es primero un alivio y soportar tiempo después el desborde cloacal en las calles es un tormento. Esa constante de toda el área que rodea al centro capitalino (hasta barrios alejados) se vive en Yerba Buena desde que en la década alperovichista se dejaron de lado los pozos ciegos y se invirtió en los conductos cloacales. Resultado: en ciertas zonas el hedor es constante y unir la capital con la “ciudad jardín” es una odisea de disgusto y mal olor.

 

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