"El FPV y el trípode de la muerte"

El analista político Artemio López, analiza las distintas hipótesis electorales para el 2011. La elucubración de precisas alianzas, la remontada que necesita el kirchnerismo y las fracturas de la oposición que pueden evitarle el ballotage
La hipótesis de triunfo en primera vuelta del FPV en 2011, hoy muy posible sostenida en las mejoras evidentes del contexto socioeconómico, se sostiene en dos condiciones político electorales a satisfacer.

Primera condición: Alcanzar el 40%+1 de los votos por parte del oficialismo. Para lograrlo, el FPV debe remontar 10 puntos su performance de Junio de 2009. Pero no cualquier remontada. Se trata de reestructurar el sistema de alianzas que lo llevó a obtener el 9% de los votos promedio en Santa Fe, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires.

Estos tres distritos combinados pesan 28% en la estructura de votos nacionales, algo más que todo el Conurbano Bonaerense que representa el 25%.

Imaginemos que el Conurbano Bonaerense por un lado y Córdoba, Santa Fe y la Capital por otro, conforman una subestructura electoral equivalente al 50% del padrón nacional dividida en dos mitades exactamente simétricas, no es así exactamente, pero a los fines de esta editorial, no interesa la diferencia.

Hasta un niño sabe que si una mitad de la estructura se comporta electoralmente rindiendo un 9%, la otra para compensar y alinear al conjunto en torno al 40% que se requiere debiera rendir 71%. Ninguna fuerza política disponible hoy en el país puede lograr semejante performance. Un delirio.

Dirán, bueno pero no es necesario salir con un 40%, puede ser algo menos, y compensar con el resto del país que representa la otra mitad de los electores. Bueno, pero ¿cuánto menos?

Un 30% para ser bien generosos. Si se trata de obtener un 30% entre el Conurbano y Capital, Santa Fe y Córdoba para ir por el 40% compensando con el resto del electorado nacional, igualmente el 9% promedio de junio de 2009 de una parte de la subestructura obliga a un rendimiento del 51% en el Conurbano para el FPV, una enormidad tampoco disponible hoy para ninguna fuerza política.

Así las cosas, el ajuste de alianzas en los tres distritos mortales debe ser profundo, definitivo y llevar al oficialismo a un promedio de la estructura Capita-Córdoba-Santa Fe, -- reiteramos que equivalente al 28% del total de votos a un promedio-- no menor al 35%. Parte del 9% en junio. Este es el punto central de la cuestión electoral oficial y la satisfacción de la primera condición de triunfo en primera vuelta: Alcanzar el 40%+1 de los votos.

Las conversaciones con el ex gobernador Obeid, el acercamiento a de Juan Manuel de la Sota, la proximidad de Jorge Telerman, por parte de los estrategas del FPV apuntan con justeza en esa dirección: Salir del 95 de junio en la subestructura Córdoba, Capital y Santa Fe. De aquí la consigna emblema de la etapa: Menos con Clarín arreglemos con todos, que pareciera guiar la conducta actual del oficialismo, en la certeza de que la máxima peronista acecha: "Sólo hay algo peor que la traición, el llano" se lee en los frontispicios de la escuela de gobierno peruca 2011, y Kirchner, se sabe, está Doctorado ahí adentro.

Segunda condición:

La segunda determinación para acceder a un triunfo en primera vuelta es lograr despegarse de la segunda minoría al menos 10 puntos. Esta condición es hoy, mucho más sencilla de alcanzar que la primera.

El Acuerdo Cívico y Social:

En efecto el proceso de fragmentación opositora es imparable y tuvo su pico mediático con los gestos de Elisa Carrió, que, no son significativos, pues finalmente volverá al Acuerdo Cívico ya que su gravitación electoral específica es insignificante a nivel nacional.

Sin embargo aún con Lilita adentro, el acuerdo Cívico hoy no logra traspasar el 30% de los votos nacionales como para comprometer la segunda condición de triunfo en primera vuelta del oficialismo descontando los 10 puntos de distancia que lo impedirían.

El Peronismo Federal

Por su parte, sin la candidatura del Lole o Macri disponibles, el Peronismo federal es un conglomerado sin destino, un bergantín sin rumbo y hasta el último marinero lo sabe. El primero Eduardo Duhalde gran timonel, que es desde luego el que niega la desdicha. De manual.

El Lole no da señales de aceptación al menos lo suficientemente convincentes para alinear la tropa y promover el eventual traspaso de cuadros intermedios y territoriales al espacio del Peronismo Federal, al que nadie hasta hoy ve como alternativa real.

La viuda principal del remoloneo del Lole es Francisco de Narváez.

Entendamos su drama. Tiene el candidato escarlata una carta fuerte que mostrar: El triunfo bonaerense del 28J. En política eso, vale.

Sin embargo su ancho de espadas de no bajar el Lole deberá entregarlo a las patas de varios que encabezarían hoy el peronismo disidente. Resiste de Narváez esta triste circunstancia del destino, amenazando ser él quien encabece la boleta presidencial, quimera jurídica convalidada por Gregorio Badeni y su teoría de indagar no ya "donde nació" sino "dónde fue concebido", para determinar la nacionalidad del Colorado.

No camina y de Narváez lo sabe. Espera entonces con ceño fruncido cómo le va en la feria a Mauricio Macri o, sigue con la ronda de conversaciones para participar el la interna del PJ oficial "con garantías" e intentar ser candidato a Gobernador Bonaerense por el peronismo que iría en cabeza del FPV a nivel nacional.

El Pro

Mauricio Macri finalmente sigue profundizando su encierro en un tembladeral jurídico-político de resultado incierto. Sin embargo, debe recordarse que la gestión del jefe de Gobierno porteño era tan mediocre, que lo había llevado a perder 16 puntos de votos en solo dos años considerando el 46% de primera vuelta de 2007.

Sin embargo la aparición de su procesamiento en medio de la decadencia agonal de su gobierno, inyecta una novedad de fuerte voltaje político. Ahora bien, el electrocardiograma que marcaba la vitalidad política de Macri estaba aplanándose impiadoso, sin prisa ni pausa con el solo transcurrir de su gestión. La descarga de alto voltaje que implica su procesamiento y el actual despliegue político opositor para desgastar a una figura que todos consideran ya adversario en 2011, como toda gran descarga de voltaje al corazón, en materia de opinión pública te mata o te desfibrila el cuore y salís fortalecido.

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