Desde que asumió la intendencia el arquitecto Luis Castellano, uno de los ejes prioritarios de la gestión municipal estuvo enfocado en lograr mejorar las condiciones de seguridad en el tránsito.
En sus primeras palabras como intendente en funciones, Castellano prometió una campaña intensiva de controles que apunta al objetivo de que todos los automovilistas utilicen el cinturón y ningún motociclista deje de protegerse a través del adecuado uso del casco. Pero no sólo eso: también el municipio encaró, a través de distintas áreas, una serie de acciones planificadas y ejecutadas en forma coordinada, con el fin de mejorar el ordenamiento en determinados sectores y disminuir la peligrosidad en ciertos nudos conflictivos para el tránsito.
Por eso debemos reconocer que nos causan sorpresa algunas manifestaciones, sobre todo cuando provienen de personas con responsabilidades concretas en los temas públicos. Todos los rafaelinos saben muy bien cuáles son las acciones en marcha porque las ven cada vez que salen a la calle.
El municipio está haciendo un gran esfuerzo humano y económico para ejecutar los controles. Me pongo en el lugar de un inspector de tránsito que trabaja en la madrugada de un feriado haciendo controles de alcoholemia, o que pone su mejor esfuerzo en días de frío intenso para hacer controles de casco y cinturón, que muchas veces tiene que recibir insultos o mal trato de las personas de cuya seguridad se está ocupando, y que escucha a un concejal de la ciudad decir que ‘en tránsito se está haciendo muy poco’. No creo que se la mejor manera de alentarlo a esforzarse en su tarea o a reconocer su aporte.
Tenemos una larga lista de acciones que contradicen a los que cuestionan lo que el municipio está realizando. Se ha dado sentido único a calles importantes, como las colectoras de la ruta 34 en los puntos de mayor tránsito; hay una tarea enorme en señalización horizontal y vertical barrio por barrio; se descentralizaron los cursos para el otorgamiento de licencias de conducir, se está trabajando con la Policía provincial en los controles, integrándola al esfuerzo de nuestros propios agentes. Se han colocado reductores de velocidad y reordenado nudos viales muy importantes, como el de Vieytes y Estanislao del Campo. Hay un monitoreo constante de los problemas que existen y hay una presencia en la calle de la Dirección de Protección Vial -a la que hemos equipado con más móviles y personal- las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Si eso es hacer muy poco, evidentemente estamos viviendo en ciudades distintas.
Es evidente que de la problemática del tránsito nos tenemos que hacer cargo todos los ciudadanos y eso también lo dejó en claro el intendente desde su primer día de gestión. Cuando hablamos de construir ciudadanía nos estamos refiriendo a asumir cada uno sus responsabilidades: los funcionarios tenemos las nuestras; los conductores tienen las suyas y a los concejales también les cabe una parte del esfuerzo colectivo de la ciudad para mejorar en esta materia. Podemos poner semáforos en todas las esquinas, pero si los protagonistas del tránsito no los respetamos, sólo se hará más grave el problema. Por eso insistimos en los consejos, pero también en los controles: trabajamos para mejorar la educación vial de nuestros ciudadanos, pero tampoco queremos que el infractor se sienta impune para ser irresponsable.
Aceptamos las críticas cuando estas provienen desde la intención de construir una Rafaela mejor. Ignorar lo que se está haciendo en materia de tránsito, desconocer los progresos que hemos conseguido en estos meses, minimizar el esfuerzo de todos los rafaelinos y relativizar la magnitud del objetivo propuesto es deplorable. Aportar ideas superadoras sería una buena manera de empezar el trabajo, en vez de poner obstáculos o inventar fantasmas en un tema tan serio como el tránsito, donde está en juego la vida de nuestros vecinos.
Marcos Corach
Jefe de Gabinete
Municipalidad de Rafaela

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