La Presidente de la Nación obtuvo más del 50 por ciento de los votos y quedó a un paso de la reelección. Ojo clínico del titular del Centro de Estudios Nueva Mayoría, Rosendo Fraga
La participación en las primarias obligatorias ha sido muy alta, superando incluso las últimas elecciones presidenciales. El triunfo oficialista obtuvo 5 puntos más que los obtenidos cuatro años atrás, y la diferencia sobre el segundo supera los 35 puntos.
Una economía en crecimiento, una oposición dividida cuyas principales caras (Alfonsín y Duhalde) no lograron presentarse como una opción renovadora y dejando que Cristina con eficacia se quedara con la imagen de lo nuevo, explican la contundente victoria, aunque el kirchnerismo lleve ocho años y medio en el poder.
Pero mirando la oposición, su problema central es el triple empate entre sus principales candidatos. Se trata del mejor resultado posible para el oficialismo, no sólo mirando la elección que viene sino también el futuro gobierno.
Es que el empate entre Alfonsín y Duhalde, al que puede sumarse Binner que ha quedado a menos de 2 puntos de ellos, es el problema central de la oposición, que así queda con muy pocas posibilidades de poner polarizar el 50% de los votantes que optaron por la oposición en sus diversas expresiones.
Alfonsín hace un par de meses parecía como el mejor posicionado para reunir el voto opositor. En la última semana su estancamiento permitió un crecimiento de Duhalde, que lo igualó. A ellos se sumó Binner, quizás el único opositor que puede considerar como exitoso su porcentaje, al ser la primera experiencia electoral del Frente Amplio Progresista.
El éxito relativo del gobernador de Santa Fe confirma que el electorado esperaba una propuesta nueva, que difícilmente podían representar Duhalde y Alfonsín. Con un poco más de tiempo, Binner pudo haber sido el segundo y ello sí hubiera significado un cambio en la política argentina.
Las alianzas entre los dirigentes no parecen fáciles, primero porque la legislación la impide y en segundo lugar porque seguramente ninguno encuentra argumentos para imponer a sus seguidores la decisión de renunciar a la candidatura, que complicaría aún más las posibilidades de sus listas a nivel nacional, provincial y municipal.
En la perspectiva ideológica, el centro-derecha ha desaparecido como fuerza nacional y la vacación de Mauricio Macri en Europa algo tiene que ver con ello.
En cuanto al peronismo, la suma de los tres candidatos presidenciales afiliados a estar fuerza (Cristina Kirchner, Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saa) supera el 70%, algo similar a lo que sucediera en las elecciones presidenciales de 2003 y 2007. En la decisiva provincia de Buenos Aires, la suma de los candidatos a gobernador provenientes de esta fuerza política supera el 80%. Cada vez hay menos peronistas, pero cada vez el peronismo tiene más votos.
El peronismo desplegándose en casi todos los espacios políticos y el triple empate opositor quizás constituyan los problemas centrales para construir una alternativa opositora no sólo frente al 23 de octubre, sino frente a los cuatro años de un nuevo gobierno de Cristina Kichner.
Es que la falta de un verdadero sistema de partidos sigue siendo una asignatura pendiente, tras la desarticulación del bipartidismo imperfecto de radicales y peronistas que entró en crisis primero con el Pacto de Olivos y después con la crisis 2001-2002




Comentá la nota