La falta de valores de los jóvenes y la necesidad de crear espacios de contención para sacarlos del flagelo de la droga y el alcohol, sumado a la responsabilidad de la sociedad y la Iglesia para encaminarlos, fue sólo uno de los temas abordados por el obispo auxiliar de la Diócesis de Santiago del Estero, Ariel Torrado Mosconi, en su visita realizada ayer a LV11.
Acerca de la experiencia que vivirán con la presencia del Santo Padre el próximo 21 de agosto, monseñor Torrado Mosconi dijo que “se trata de una acontecimiento muy hermoso, que ayuda muchísimo a tener una experiencia que les va abrir mucho la cabeza y el corazón. Estos jóvenes que viajan son aquellos que ya vienen comprometidos por más de un año en las distintas comunidades, incluso las del interior, en las barriadas de ciudad Capital”.
En este contexto, resaltó que “ellos están siendo actores de un acompañamiento de tantos jóvenes que necesitan tener razones y esperanza por las cuales vale la pena vivir, luchar, estudiar”.
“Realmente hay jóvenes que están haciendo una tarea formidable en generar estos ámbitos de contención. Si hay algo que tenemos que procurar es que nuestras parroquias y todas las organizaciones que tienen la posibilidad de estar junto a los chicos brinden estos ámbitos de contención donde pueda realmente encontrarle sabor y gusto a la vida”, reflexionó el prelado en “La Radio de los Santiagueños”.
Asimismo, dijo que es “lamentable y muy triste cuando uno se entera de la cantidad de jóvenes que caen en la desesperación y llegan al suicidio o jóvenes a los que les parece que la vida no vale y la ponen en riesgo. A mí me duele muchísimo cuando visito algunas barriadas y veo juegos como la ruleta rusa con las motos o tantas otras situaciones que nos nuestras que los jóvenes no le encuentran sentido o no saben valorar adecuadamente la vida”.
Torrado Mosconi recordó que “estos ámbitos que promueve la pastoral de juventud, las parroquias, son fundamentales porque los jóvenes descubren su dignidad y que no todo es emborracharse, drogarse y entender que nada de eso los puede conducir a la felicidad”.
“La felicidad no siempre es diversión”
Remarcó que “uno de los problemas serios es que nunca estamos conformes con las pequeñas alegrías que nos da la vida, porque estamos pendiente de obtener ciertas cosas y, a veces, se nos crean necesidades que no son tales y tenemos ambiciones en nuestro corazón que nos hacen parecer que siempre estamos insatisfechos. No somos capaces de descubrir las oportunidades que la vida nos da en lo cotidiano y que está al alcance de la mano y que nos hace descubrir la belleza de la vida”.
“Todos tenemos que preguntarnos si realmente estamos felices y es posible la felicidad espiritual, que va mucho mas allá de lo anímico y que no necesariamente está vinculado con la diversión”, dijo.

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