Trichet rechaza el acuerdo de la UE sobre las sanciones por déficit

El presidente del Banco Central Europeo planteó su desacuerdo porque lo considera “light”. Pretendía castigos automáticos a los países endeudados en exceso

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, se desmarcó ayer del contenido del acuerdo alcanzado el lunes pasado para poner en marcha un nuevo sistema de sanciones contra los países que incumplan la disciplina fiscal.

“El presidente del BCE no suscribe todos los elementos de este informe”, dice una nota incluida en el documento final acordado por los ministros de Finanzas de los Veintisiete el pasado lunes, y publicado ayer.

El acuerdo, que se limita a establecer los principios generales de la reforma, no incluye algunas de las exigencias que el BCE venía formulando en los últimos meses, destinadas a endurecer la disciplina fiscal y castigar a los infractores.

En línea con la Comisión Europea (CE) y Alemania, el Banco Central Europeo había pedido una mayor automatización de las sanciones, de manera que éstas sean menos dependientes del consenso del todos los países miembro del bloque.

Sin embargo, un acuerdo alcanzado entre Francia y Alemania, que facilitó el consenso general, diluía esta posibilidad, limitando a su alcance a las ocasiones en las que los gobiernos de la zona euro ya hayan situado a un país en una posición de déficit excesivo, mediante un voto por mayoría cualificada.

Además, los países señalados por su política presupuestaria contarán con un periodo de gracia de seis meses para corregir su situación y sólo luego serán castigados, lo que también contrasta con los llamamientos a la disciplina efectuados los últimos meses por Trichet, para evitar nuevas crisis de deuda en el continente, como en Grecia.

El acuerdo final sí incluye una reiterada demanda del BCE y Alemania, al recomendar una reforma del Tratado de Lisboa para incluir dos aspectos que no son posibles según la legislación actual: la retirada del voto a los países infractores y la puesta en marcha de un marco permanente de resolución de crisis, inspirado en el rescate de Grecia y el plan temporal de blindaje del euro.

En respuesta a las críticas de Trichet, la canciller alemana dijo que el grupo de trabajo que confeccionó el borrador había tomado las partes más relevantes de las propuestas de la Comisión Europea.

Analistas dijeron que los lamentos del BCE podrían llegar a los oídos sordos de los políticos y plantearon cuestionamientos respecto a si el banco central estaría dispuesto en el futuro a aplicar medidas controvertidas similares a su actual programa de compras de bonos gubernamentales.

“No veo que el BCE esté de algún modo por sobre Francia y Alemania”, dijo el economista de Societe Generale James Nixon.

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