El Tribunal de Disciplina de la UCR resolvió sancionar con la expulsión del radicalismo provincial al presidente de la Legislatura, Juan José Bergia, por considerar que su decisión de no acatar la estrategia del rozismo -dirigida a mantener a Alicia Mastandrea en la titularidad del Poder Legislativo- fue un grave acto de inconducta partidaria.
El pronunciamiento cuestiona el hecho de que Bergia no haya votado por la continuidad de Mastandrea y que haya celebrado un acuerdo político con el oficialismo, mediante el cual él mismo terminó siendo consagrado como nuevo jefe de la administración parlamentaria.
"Postura individual"
El análisis del órgano partidario se centra en lo ocurrido en la sesión de elección de nuevas autoridades de la Cámara, jornada marcada por el escándalo, ya que cuando los diputados leales a Angel Rozas supieron que Bergia había llegado a un acuerdo con Jorge Capitanich y estaban condenados a perder la votación por la presidencia, buscaron impedir que la reunión se realizara. Eso, al punto que el recinto fue ocupado por punteros radicales que terminaron siendo desalojados a golpes por otros del peronismo.
Luego de esos incidentes, la sesión tuvo quórum por la presencia de todos los diputados del Frente Chaco Merece Más y de Bergia, quien no logró que lo acompañara Marcelo Castelán, el otro diputado de su agrupación (el Mopar, línea interna de la UCR). De todos modos la reunión prosperó y el diputado de la Lista Naranja fue elegido nuevo presidente.
Esa ausencia de Castelán es mencionada también en el fallo del Tribunal de Disciplina, que dice que Bergia actuó "con una postura individual, sin el acompañamiento siquiera del diputado perteneciente a su propio sector interno". Además, señala que de ese modo desconoció lo resuelto por el bloque de diputados de la Alianza y por la Convención de la UCR, ambos dominados por la mayoría rozista.
El mandato de la bancada y de la asamblea partidaria había sido sostener a Mastandrea para que tuviera otro mandato al frente de la Cámara, donde bajo su gestión el presupuesto legislativo creció notoriamente, en gran medida por un festival de contrataciones que beneficiaban a la estructura de Convergencia Social, la línea de Rozas.
Bergia, en su momento, dijo que aceptó el acuerdo con el PJ porque la estrategia rozista era forzar a una intervención federal al Poder Legislativo y lo quería impedir. El Tribunal consideró que el diputado no presentó elementos que probaran ese riesgo.
"Los partidos políticos son estructuras orgánicas cuyos afiliados al suscribir su afiliación aceptan formar parte de una organización democrática", dice la resolución, y marca que "quien no acepte estas reglas básicas de funcionamiento orgánico en el cumplimiento de su mandato otorgado por el partido, no puede ni debe formar parte de la organización".



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