Lo que para los intendentes anteriores no fue más que despachar un decreto, para Giacomino fue un calvario administrativo.
Lo que para los intendentes anteriores no fue más que despachar un decreto, para Giacomino fue un calvario administrativo. El TCM devolvió dos veces el expediente para pedir precisiones sobre la supuesta abundancia de ingresos que justifica la ampliación del gasto, y en la tercera ocasión lo observó, por lo que el Ejecutivo insistió con un acuerdo de secretarios, que es el modo legal de imponerse al TCM.
El organismo técnico que tiene como misión “el control contable, económico y de legalidad del gasto” finalmente ayer visó con reservas el expediente –lo que supone un signo de rechazo– que por lo tanto ahora debe remitir al Concejo Deliberante, donde con seguridad se impondrá una visión política opositora sobre el tema. Una vez más, la debilidad política del intendente adquiere el peso de una piedra en el agua.
Es que también es la primera vez desde la reapertura democrática que el Tribunal de Cuentas está en manos de cinco vocales opositores. En este caso, se trata de tres miembros de filiación juecista y dos vocales radicales. En la práctica, las objeciones reiteradas del TCM ya pusieron en un cono de dudas –aunque por razones diferentes– expedientes tan delicados como la ejecución presupuestaria de 2009, el crédito tomado con el gremio de los Camioneros para poner en marcha a Crese o la venta de los terrenos del ex Mercado de Abasto.
Ahora bien, adjudicar todas las objeciones a las cuentas pendientes que Giacomino y los tribunos tienen en el terreno político –el intendente es ex radical y ex juecista–también es la fórmula ideal para eludir el peso de las cuestiones técnicas.
En el caso de la ampliación del presupuesto, los interrogantes son muchos.
Y las respuestas son incómodas para Giacomino en todos los casos. Aún cuando los ingresos propios sean en diciembre mayores a los previstos –el TCM sostiene que esto no fue acreditado por el Ejecutivo–, la urgencia por ampliar partidas que ya se consumieron íntegramente se vincula con el desaforado aumento de los recursos destinados a Tamse y Crese, al incremento de salarios y al casi total incumplimiento del Gobierno nacional en el envío de partidas para obras públicas presupuestadas.
El resultado es un absurdo: el municipio termina pidiendo la ampliación de un presupuesto que ya es elevadísimo e inalcanzable, entre otras cosas, para pagar con recursos propios algunas de las obras que la Nación prometió y jamás financió.

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