El Tribunal comienza a tratar la causa de un matrimonio desaparecido

Se trata de Rafael Olivera y Nora Jurado. En los próximos días declararán sus familiares.
El debate por delitos de lesa humanidad que se está llevando adelante en Mendoza entra en sus últimas semanas de declaraciones. Hoy el tribunal comenzará a escuchar a testigos relacionados con el secuestro y desaparición de Nora Jurado y Rafael Olivera, un matrimonio que desapareció en 1976 y dejó a cuatro hijas, que luego fueron adoptadas por un familiar de él. VÍCTIMAS. Nora y Rafael eran docentes en la Universidad de San Juan. Ambos se desempeñaban como sociólogos, y esa profesión bastaba para que la dictadura militar los considerara subversivos.

Además, habían cometido otro pecado que los militares tampoco perdonaban, ambos adherían a la Teología de la Liberación e, incluso, ella colaboraba en el barrio San Martín con el padre José María Llorens. Por eso, su desaparición se le atribuye a lo que se denominó Operación Antijesuita, por la cual fueron secuestradas varias mujeres que trabajaban con el párroco, a quien las fuerzas armadas tildaban de comunista. El primero en ser secuestrado fue Rafael. Era la noche del 12 de julio de 1976 cuando el hombre salió en bicicleta hacia una reunión pero nunca llegó.

En el camino fue interceptado por un grupo comando que lo tiró de la bicicleta y, tras amordazarlo, lo subieron a un auto. Su destino habría sido el D2. Al otro día, la mujer, a primera hora de la mañana, llevó a tres de sus hijas al colegio; la cuarta aún no estaba en edad escolar. Al llegar, sólo Soledad y Rosario se quedaron en el colegio, ya que la mayor, Ximena, de seis años, expresó que le dolía el estómago.

Por eso, su madre decidió no dejarla y llevársela con su hermana menor, Guadalupe. Al poco tiempo de volver a su casa, Nora y sus hijas fueron hasta un supermercado cercano, en Villanueva, y allí la mujer sospechó que la seguían. Intentó huir pero, a los pocos metros de la salida, la interceptó un grupo de hombres que la acompañó a su casa y permaneció con ella hasta el otro día, cuando se la llevaron. A Soledad y Rosario no las fueron a buscar ese día a la escuela, y una maestra se hizo cargo de ellas. A Ximena y Guadalupe las llevaron hasta el colegio, donde las dejaron abandonadas, y otras maestras cuidaron de ellas, hasta que un hermano de Rafael las adoptó. De Nora y su marido nunca se volvió a saber nada.

Los testigos

Una de las hijas del matrimonio será la principal testigo de hoy. Se trata de Rosario Olivera, quien vendrá desde Bariloche para poder declarar en la causa por el secuestro y desaparición de sus padres. En tanto, también estarán como testigos familiares de otro desaparecido, Domingo Britos, quien habría estado viviendo en la casa de los Olivera. Finalmente, el jueves, desde Buenos Aires, viajará para declarar Montserrat Olivera, hermana de Rafael.

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