Un trágico alud que dejó 46 muertos conmocionó a China

Un trágico alud que dejó 46 muertos conmocionó a China
El gobierno sostuvo que fue una catástrofe natural, pero los habitantes de la zona denunciaron a la explotación minera.

Un mortal alud conmocionó este fin de semana a China, al dejar 46 muertos, entre ellos 19 niños, cuyos cuerpos fueron recuperados de entre el lodo y la tierra en una aldea ubicada en una zona montañosa del sur de China. La tragedia destruyó catorce viviendas y sepultó a las 46 personas en Zhaojiagou, un pueblo rodeado de laderas nevadas en la provincia de Yunnan.

Los cadáveres de todas las víctimas fueron recuperados, según la Televisión Central China, estatal.

La agencia noticiosa oficial Xinhua difundió ayer los nombres de todas las víctimas fatales, entre las que había docenas de niños y ancianos. Según las autoridades chinas, el torrente de lodo y tierra se debió al reblandecimiento del terreno por las persistentes lluvias y nevadas de los últimos días. Otros factores que contribuyeron a la tragedia fueron la falta de firmeza del terreno y las secuelas de un sismo.

El gobierno asiático sostuvo que el alud fue un desastre natural y descartó alguna relación directa con las actividades mineras de la zona. Según Xiong Changkai, dirigente del Ejecutivo, la región, rica en minerales, no estaba bajo peligro según los organismos públicos porque nunca se había experimentado ese tipo de deslizamiento de tierras, negando cualquier relación entre el alud y la sobreexplotación minera. “Tenemos un sistema de precaución para las avalanchas, pero esta vez en realidad fue un accidente”, aseguró el funcionario asiático.

Aunque la magnitud de la tragedia enlutó al país, una breve ráfaga de esperanza invadió a las autoridades cuando dos personas fueron rescatadas ayer por los socorristas, que excavaban con maquinarias las pilas de lodo y tierra. Atrás de ellos, cuestas y árboles de pino eran testigos impertérritos del inusual y crudo invierno que azotó a toda China.

En total, casi medio centenar de personas habrían sido arrastradas por el deslizamiento de tierra. La región ya se vio afectada el 7 de septiembre pasado por un sismo de magnitud 5,6 en la escala de Richter, que provocó la muerte de 81 personas. Un mes más tarde, un deslizamiento de tierra sepultó una escuela, lo que provocó el fallecimiento de 18 niños.

Los deslizamientos de tierra son frecuentes en las regiones montañosas de China, donde las normas de seguridad para las construcciones no siempre se respetan. Los aludes ocurren periódicamente en la región, que se ubica en una zona símica y registra aguaceros.

La tragedia, que enmudeció a China, se sumó a otro incidente, provocado por una nube tóxica que paralizó ayer a Beijing. Los rascacielos de la metrópolis de 20 millones de habitantes desaparecieron detrás del smog y la contaminación, provocada por las industrias y las centrales eléctricas de la región.

Los residentes de la capital asiática salieron a las calles con máscaras en sus rostros. Según el índice de contaminación de la Embajada de los Estados Unidos, los datos treparon a 728, cuando el máximo registrado había sido 500.

El alto nivel de actividad económica de la segunda economía mundial habría sido una de las causas de la extrema polución en Beijing.

El alud y la nube de smog provocaron un inusual y accidentado principio de año para el gigante asiático, que está frente a un recambio de autoridades en el Politburó del Partido Comunista que gobierna el país.

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