El vicepresidente Julio Cobos volvió a desempatar sobre la madrugada de ayer en el Congreso una votación de alto impacto social luego de que sumaran 35 los votos a favor y 35 en contra de la iniciativa. Clave en ello fue el apoyo al proyecto de Marcelo Guinle, único oficialista que adoptó tal posición.
Fueron cerca de once las horas de debate en el Senado Nacional para en plena madrugada de ayer, repetir con el proyecto de 82% móvil para la jubilaciones mínimas, la foto de hace dos años cuando el titular de la Cámara alta, Julio Cobos, desempató la votación por las retenciones móviles a las agro exportaciones a través de su ya famoso “voto no positivo”.
Con las ausencias de los senadores Carlos Menem (PJ-La Rioja) y Oscar Castillo (UCR-Catamarca), ayer la votación había quedado 35 a 35 y la norma jubilatoria terminó siendo sancionada con la mano cobista, pese a que sería vetada por el Ejecutivo. Establece para las jubilaciones el 82% del salario mínimo vital y móvil, que habilitaría la actualización de la jubilación minima de $1.046 a $1.504.
Por lo expuesto, un voto de enorme peso fue el de Marcelo Guinle. El senador oficialista había anticipado su voto general favorable, aunque votaría en disidencia los artículos 11 y 12 del proyecto, dedicados al financiamiento de la movilidad. Sin embargo, las circunstancias del recinto, lo llevaron a cambiar de estrategia. Para evitar que el proyecto volviera a Diputados y lograr que fuera finalmente sancionado, marcó sus diferencias al momento de la fundamentación, pero acompañó positivamente la votación general.
En una extensa argumentación, en la que no faltaron las fundamentaciones jurídicas, como es habitual en Guinle, subrayó que si bien en relación con los recursos, “el proyecto se queda absolutamente corto”, que “debe ser mejorada, modificada y atendida, porque para no ser declarativo, un derecho social debe ser sustentable”, el 82 % móvil “constituye reivindicaciones absolutamente justas, un objetivo de justicia social y de equidad distributiva”, afirmó.
Por otra parte, subrayó que resulta claro que actualmente se puede discutir un proyecto de tal naturaleza, en virtud de que el Estado ha recuperado el manejo de la caja previsional a partir del proceso de estatización de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones.
Retomando el eje del financiamiento, el senador afirmó que deberá efectuarse una planificación global y sustentable para el corto, mediano y largo plazos, al sostener que “la sustentabilidad económica, financiera y social de un régimen previsional que debe ser entendido como bien público y como una política de Estado”.
Graciela Di Perna en tanto, que había introducido la cuestión enfatizando en que se trata de un derecho, enfatizó en la cantidad de juicios por reajustes jubilatorios que abarrotan los juzgados de la seguridad social. Señaló que los 400.000 que hay en trámite implican una deuda que ronda los 30 mil millones de pesos.
Respecto del financiamiento, la senadora del Peronismo Federal expuso que el costo total del proyecto rondará los 35 mil millones de pesos y señaló que afecta menos del 10% del gasto público presupuestado para 2011. También recordó que la ANSeS (Administración Nacional de Seguridad Social) tendrá un superávit cercano a los 12 mil millones que podrían utilizarse a los fines en cuestión, y que otros 12 mil millones podrían canalizarse también desde la ANSeS si el programa de Asignación Universal por Hijo se financiara a través de rentas generales o desarrollo social.
“EL FILOSOFO BARRIONUEVO”
El radical Mario Cimadevilla a su vez inició su intervención dando por cierto que la posición que unos y otros adopten a favor o en contra del proyecto marca una prioridad política y que “curiosamente” y a pesar de la coincidencia en las falencias del sistema jubilatorio y de la necesidad de una nueva discusión, “hay algunos que van a preferir las cuestiones numéricas, a las necesidades de la tercera edad en la Argentina”.
Agregó que si los fondos de la ANSeS se destinaran pura y exclusivamente al pago de las jubilaciones y no al financiamiento de otras cuestiones, el 82 por ciento móvil sería perfectamente posible de pagar, junto a la optimización del gasto y el hacerle caso a “ese gran filósofo Luis Barrionuevo, que dijo alguna vez: si nos dejáramos de robar, alguna vez podremos solucionar los problemas de este país. Si todo esto se diera, se podrían tranquilamente pagar las jubilaciones”, indicó.




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