Especialistas coinciden en los plazos para la mejor recuperación
Tras la extirpación quirúrgica del lóbulo derecho de la glándula tiroidea, que se encuentra afectado por un cáncer de tiroides -más precisamente un carcinoma papilar-, lo esperable es que la Presidenta deba pasar unas 48 a 72 horas internada, ya que, como señaló Belli, "la recuperación suele ser muy rápida".
Pero tal como lo anunció anteayer el vocero presidencial y secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, la Presidenta no se reincorporará inmediatamente a sus funciones, sino que tendrá una convalecencia, con reposo, que se extenderá hasta el 24 de enero.
"Se trata de un estado de reposo relativo, que depende de la tolerancia de cada persona a la cirugía, pero que no impide que la persona pueda hablar e intercambiar opiniones", comentó el doctor Marcos Abalovich, presidente de la Sociedad Latinoamérica de Tiroides, también médico de la División Endocrinología del Durand.
Molestias mínimas
"Tras la operación, seguramente va a tener las molestias propias de cualquier sección de piel y tejido, como dolor local, pero esas molestias son mínimas y no le impiden a la persona seguir en actividad, ya que no hay ningún compromiso desde lo intelectual", observó la doctora Belli.
"Aun así, ningún paciente se reincorpora inmediatamente a sus tareas después de una cirugía, ya que toda operación implica una agresión física y psíquica de la cual tiene que recuperarse", agregó la especialista del Instituto Fleming.
Transcurrido un mes de la intervención, y si los estudios de anatomía patológica confirman el diagnóstico previo, el tratamiento debe completarse con una dosis de yodo radiactivo por vía oral, cuya función es eliminar los restos del tumor que pudieran haber escapado a la cirugía.
Entonces, la Presidenta deberá observar cinco días de relativo aislamiento, que no implican su reclusión en ningún sitio en particular, pero que impide, sí, que pueda concurrir a sitios públicos. Asimismo, existen ciertas medidas de bioseguridad que deben ser respetadas para proteger a los demás de la radiactividad del yodo, coinciden los especialistas.
"El aislamiento es para proteger a las personas que no necesitan recibir la radiación que sí es útil para la paciente como parte del tratamiento", especificó la doctora Belli. Y añadió: "Durante esos días hay que evitar especialmente el contacto con niños y embarazadas; el contacto con adultos se mantiene, pero a una distancia de un metro y medio a dos metros. Tampoco se pueden compartir utensilios ni el baño, ya que la radiactividad se elimina del organismo a través de las secreciones corporales".
La Iglesia reza por la Presidenta
"No hace falta impartir directivas. Toda persona de fe tiene que orar por los enfermos y más si se trata de la jefa del Estado. Aunque confiamos en que su estado no es grave", explicó monseñor Roberto Lella, director de Pastoral de la Salud del Arzobispado porteño, ante una consulta de LA NACION.

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