El neuquino Federico Franke Marsch estuvo haciendo compras con sus dos hijos en el supermercado que se derrumbó; pagó tres minutos antes de que se cayera el techo; "sentimos una explosión", dijo
Esta vez, había ido a comprar con sus dos hijos, de 8 y 3 años. "Cuando terminamos de cargar las cajas de mercadería en el auto, apenas arrancamos sentimos el ruido. Fue como una explosión", relata a LA NACION, por teléfono desde Neuquén, aun en estado de shock. Siente que fue un milagro. "No volvimos porque no sabíamos qué era. Cuando nos enteramos me largué a llorar con la madre de mis hijos, parecíamos dos niños nosotros también".
A causa de la tragedia fallecieron tres personas y continúa la búsqueda desesperada de otras desaparecidas, entre ellas, dos nenes de entre 3 y 5 años. El gobernador Jorge Sapag, que en las últimas horas decretó un duelo por tres días en toda la provincia.
Franke Marsch no quiere ni imaginar lo que podría haberle sucedido a su familia. Pero a la vez no puede parar de pensar. "Cuando estábamos para pagar nos dimos cuenta de que faltaba una crema. Le pedí a mi hijo que fuera corriendo a buscarla. Fue hasta la parte de atrás del súper, justo la que se derrumbó", relaciona. Y no se cansa de agradecer por el "milagro" que los salvó, por "la nueva oportunidad".
Cuenta que cuando tenga algún problema de algún tipo que considere irresoluble va a sacar el ticket del supermercado para recordar que nada puede ser tan complicado. "Volvimos a nacer", dice.
Esta mañana fue al supermercado. Quería ver el lugar y saber cómo estaba la gente que trabaja allí, personas que conoce desde hace años. "Todos estaban bien, desde el gerente a los cajeros. Los conozco a todos", dice..

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