La CGT se transformó ayer en cuartel general del gobierno por unas horas. Para negociar el aumento para los portuarios hizo falta la presencia de los ministros Amado Boudou, Carlos Tomada y Julián Domínguez, además del secretario Guillermo Moreno.
Ajenos a las tensiones que se vivían en el quinto piso, Moyano, Tomada, Boudou y Domínguez se congratularon por el acuerdo. Cuando le llegó el turno a Herme Juarez, presidente de la Cooperativa, el ministro de Economía quiso alcanzarle el micrófono, con tanta mala suerte que derramó un vaso con agua sobre Moreno. El irascible Secretario exclamó "Qué c ...", ante la risa de los presentes, al tiempo que Moyano lo incitaba a dedicarle un gesto similar al que le destinó a Martín Lousteau, cuando se pasó su dedo índice sobre el cuello en señal de amenaza, pero esta vez Moreno prefirió evitar los flashes.
Cuando todos habían partido, Tomada tuvo que quedarse 40 minutos respondiendo a los requerimientos de las radios para explicar que el aumento había sido para las tarifas portuarias y no era el piso de una futura negociación de paritarias. De todas formas, desde las empresas dejaron trascender que la suba sería mayor al 27%, pero el Gobierno prefirió hacer pública esa cifra.






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