Por Walter BrownEl Gobierno y la oposición se enfrascan en una pulseada parlamentaria que vuelve a ocupar el centro de la escena y aparece como punto de partida para la carrera electoral.
Como pocas veces antes, la simultaneidad de iniciativas clave acaparan la atención de toda la sociedad: la del sector pasivo, por el impulso opositor para que se aplique el 82% del mínimo vital y móvil a los haberes jubilatorios; la de los trabajadores, por el incremento del 20% en el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, dispuesto por el Gobierno; y la del conjunto de los argentinos, por el proyecto oficial que habilita el matrimonio entre personas del mismo sexo. Dilemas morales se cruzan con derechos civiles y económicos por los pasillos del Congreso, mientras parte de la sociedad se moviliza para hacer escuchar sus reclamos por una u otra iniciativa. Pero el Gobierno ya sacó cuentas y, a la hora de sopesar costo y beneficio, solo dejará en manos del Congreso la resolución sobre la boda gay. A los jubilados, buscará contentarlos con aumentos paliativos para aplacar los ánimos sin comprometer sus fondos. Y a los trabajadores, manteniendo los cambios de Ganancias al menos hasta fin del año próximo, aunque el Congreso no se lo autorice. Con la economía en marcha, el humor social definirá su suerte a la hora de afrontar las urnas en 2011.
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