Fue en el acceso al casco histórico de San Martín. No hubo heridos pero sí muchos daños materiales.
Una de las piedras, del tamaño de un vehículo utilitario, terminó sobre la ruta 234 a apenas unos metros del destacamento de la Policía de Tránsito.
El flujo de vehículos y peatones fue interrumpido para poder retirar el colosal peñasco, con la ayuda de maquinaria pesada del municipio y un martillo neumático, ya que era imposible moverlo con la pala cargadora. El deslave se produjo frente al área del barrio Villa Paúr, a apenas cuatro kilómetros del casco histórico y sobre la transitada ruta 234, pero ocurrió a las 4.20 de la madrugada, cuando el movimiento en la zona era escaso.
Durante las primeras horas del incidente se evacuaron a unas 60 personas del sector, en prevención de nuevos desprendimientos. De hecho y tras una recorrida por el faldeo con autoridades de Defensa Civil, Obras Públicas del municipio y Bomberos, se advirtió que hay otras piedras en situación de riesgo.
Como fuere, el secretario de Obras y Servicios Públicos, Martín Comesaña, dijo que se convocará a profesionales de la geología y otras disciplinas, para realizar un estudio en general de la situación de esa ladera, de modo de prever eventuales sucesos y realizar las acciones de contingencia que resulten convenientes. El desprendimiento involucró a tres piedras, de entre dos y cinco metros de diámetro y entre un metro y medio y tres de altura, con pesos estimados por los especialistas entre los 7.000 y 12.000 kilogramos.
Una de las rocas quedó detenida tras arrasar parte de un departamento que en ese momento estaba deshabitado, las otras continuaron su tremenda carrera e impactaron sobre un corralón de materiales y aserradero ubicado a un lado de la ruta, en una explanada de la banquina. Una de esas piedras atravesó por completo toda un ala del edificio, destruyendo a su paso enseres, maderas, muebles, materiales de construcción, tiranterías. Luego, la piedra impactó contra un vehículo estacionado y alcanzó a "rozar" un taxi que estaba en la ruta, para detenerse sobre la cinta asfáltica y a unos metros del edificio del destacamento de la Policía de Tránsito.
Personal de Bomberos Voluntarios, de la Defensa Civil, del municipio y de la propia Policía, se movilizaron de inmediato para desalojar toda el área y desviar el tránsito por la zona de "callejones", aislando ese segmento de la ruta. Como se indicó, el episodio ocurrió alrededor de las 4.20 de la madrugada, cuando el movimiento en ese sector disminuye.
Tanto Comesaña como el director de la Defensa Civil, Eduardo Muñoz, coincidieron en que si el desprendimiento hubiese ocurrido en horario diurno, con el intenso tráfico de la ruta y en la proximidad de los colegios que hay en esa zona, el resultado podría haber sido trágico. Por fortuna, no hubo que lamentar ni una sola persona herida. Ya con las primeras luces del sol matutino, las autoridades realizaron una recorrida por el faldeo, a la vez que se comenzó a trabajar en el retiro de la piedra que había quedado sobre la ruta. Resultó imposible moverla con la máquina vial del municipio, de manera que hubo que trabajar con martillos neumáticos para partirla en varios trozos, que a su vez fueron retirados en camiones.
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