Durante la jornada una importante cantidad de personas resultó herida, fundamentalmente por golpes de piedras, aunque según se supo, sólo uno de ellos revestía un carácter grave y se aguardaba el paso de las horas para conocer su evolución.
En el Hospital Zonal, fueron atendidos un total de 20 heridos, contabilizándose cuatro uniformados y el resto personas jóvenes, de entre 16 y 26 años en su mayoría. Dos de ellos permanecieron internados, el mencionado con traumatismo de cráneo y otro más, con una herida de arma blanca, que permanecía internado en observación, aunque sin gravedad.
Un comunicado oficial indica que los efectivos policiales sufrieron diferentes heridas leves, tales como cortes y contusiones. Aunque no hay gravedad, los mismos permanecerán en observación.
El Gobierno de Río Negro, a través de la información brindada por el Ministerio de Salud, informa que unos 18 policías recibieron atención médica tras los hechos de violencia ocurridos en las últimas horas en la localidad de San Carlos de Bariloche.
Calle Onelli
En calle Onelli se vivieron durante la tarde momentos dramáticos y todos los episodios fueron presenciados por atónitos vecinos que llegaban a ver el panorama. La policía absolutamente desbordada iba y venía a bordo de los distintos móviles para reforzar los sectores en donde los enfrentamientos recrudecían. Esta arteria fue epicentro de varios piquetes y varios de los elementos que pudieron tomarse de los comercios, sirvieron para iniciar barricadas y distintos focos de incendio.
Negociación
Mientras los enfrentamientos entre la policía y los vecinos que intentaban acceder a la sucursal de La Anónima de Albarracín, dirigentes vecinales mantuvieron un extenso diálogo con representantes de la firma, pretendiendo que se haga una entrega voluntaria de bolsones navideños. Aunque la situación recrudeció y finalmente no se concretó. Al caer la tarde, según se pudo ver, se produjo la entrega de algunos bolsones.
Contener
Una alta fuente policial que trabajó desde primera hora en el lugar incluso pese a haber sufrido algunos cortes, confió a este medio que la orden había sido la de contener, por lo que de ese modo puede explicarse como los uniformados que inicialmente llegaban al lugar, lo hacían sin cascos, ni escudos y utilizaban como armas los palos de escoba que el mismo supermercado tenía a la venta, gas pimienta y hasta gomeras. Más tarde y con la llegada de los primeros efectivos del COER, se comenzó a utilizar gases lacrimógenos, balas de goma y agua de los nichos hidrantes, para repeler los ataques con enormes piedras.
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