Los intereses de la deuda superan el 6% y se volvió a disparar el riesgo país; Rajoy pide calma ante la renovada amenaza de un rescate
MADRID.- Un nuevo aumento en los intereses de la deuda soberana de España renovó ayer los temores a que el país pueda convertirse en el próximo miembro de la eurozona que se vea obligado a recurrir a un rescate financiero. La incertidumbre que provoca la economía española en los mercados volvió a situar la prima de riesgo muy por encima de los 400 puntos.
A pesar del mensaje lanzado ayer por presidente español, Mariano Rajoy, a los mercados internacionales para que no duden sobre "el compromiso de España para cumplir los objetivos de déficit público", los rendimientos de los bonos españoles a 10 años subieron a 6,10%, con lo que se acercaron a los niveles que generaron un pánico generalizado en el mercado el año pasado, cuando Italia estuvo en esa misma situación financiera.
La tasa de interés alcanzada por los bonos españoles es la más alta desde que asumió el gobierno de Rajoy, en diciembre pasado. Ese interés se había disparado al 7% a fines de 2011, un nivel considerado inviable a largo plazo para cualquier país.
Grecia, Portugal e Irlanda se vieron en la necesidad de solicitar rescates financieros cuando tuvieron que pagar intereses por encima del 7% en sus bonos. Sin embargo, la economía de España, la cuarta de la eurozona, con un PBI de 1,45 billones de dólares, duplica en tamaño la de Grecia, Portugal e Irlanda juntas.
Según muchos analistas, el blindaje financiero de la eurozona -algo más de un billón de dólares- es insuficiente para afrontar un rescate en países como España o Italia.
La prima de riesgo -que mide el diferencial entre el interés del bono español y el alemán a diez años- llegó a alcanzar los 443 puntos básicos durante la jornada de ayer, su máximo anual. Al cierre se redujo ligeramente hasta los 435 puntos, un nivel todavía alarmante. En la Bolsa de Madrid, el Ibex 35 cerró con una caída del 0,57%, más moderada que las registradas la semana pasada. A la hora del cierre del mercado madrileño todavía no se conocía la decisión del gobierno argentino de expropiar parcialmente la compañía petrolera YPF, filial de Repsol, cuyas acciones se desplomaron en Wall Street (ver Pág. 7).
La situación que atraviesa España amenaza con arrastrar a otras economías del sur de Europa, como la italiana. "Estamos de vuelta en la modalidad de plena crisis", dijo Lyn-Graham Taylor, analista de Rabobank.
Por su parte, Wolfgang Münchau, un prestigioso analista del diario Financial Times, calificó de "misión imposible" el desafío fiscal que se le presenta al gobierno de Rajoy.
Para Münchau, el cumplimiento de los objetivos de déficit público pactados con Bruselas (un 5,3% del PBI este año y 3% para 2013) requerirá despedir a tantos empleados públicos que generaría una "insurrección política". Según el analista, los inversores están preocupados por el hecho de que las medidas de austeridad adoptadas por Madrid (un recorte de 27.000 millones de euros en el presupuesto) "puedan destruir la economía española, lo que conduciría a España fuera del euro o en brazos del fondo europeo de rescate".
Desconfianza
A pesar de que el gobierno de Rajoy acaba de aprobar la reforma laboral más radical de los últimos 30 años en España y de que se comprometió también una reforma financiera, los mercados siguen viendo todavía riesgos serios en la enorme cartera vencida de los bancos españoles debido al derrumbe en 2008 del mercado inmobiliario, en el que estuvieron muy implicadas las entidades financieras.
Además, el alto volumen de la deuda regional por los gastos descontrolados de los gobiernos locales genera mucha desconfianza en el exterior. A ello se suma la pésima evolución de la economía española, que entró este año de nuevo en recesión. La previsión del Banco Central español para este año es una contracción del PBI del 1,7%. Y el desempleo continúa desbocado. La tasa actual ronda el 23% de la población activa, lo que supone que unos cinco millones de españoles están sin trabajo.
Para calmar a los mercados, el ministro de Economía español, Luis de Guindos, viajó ayer a París y se reunió con inversionistas en un intento de convencerlos de la solidez de las finanzas del gobierno español. De Guindos se entrevistará hoy con el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. La situación de España posiblemente sea examinada en la reunión que celebrarán la próxima semana el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Washington.
Otra de las economías en el ojo del huracán es la italiana. Las nuevas previsiones económicas iban a ser divulgadas ayer, pero fueron postergadas hasta mañana. El cuadro macroeconómico será bastante sombrío, con una contracción del PBI superior a la prevista. Las autoridades italianas señalaron que esa estimación a la baja no debería afectar la promesa de un presupuesto equilibrado para 2013 asumida por el gobierno del tecnócrata Mario Monti.


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