Las excepciones fueron Londres y Zurich, donde el gobierno tomó medidas para debilitar al franco
Tras llegar a perder un poco más del 3% durante la sesión, el índice Dow Jones se recuperó en los minutos finales y cerró con una bajada del 0,9%. Para los analistas, la volatilidad en los mercados continuará otras 48 horas, hasta que se conozcan los detalles de un ambicioso plan de la Casa Blanca con el que pretende impulsar la creación de empleos.
En Europa, el índice Dax de Fráncfort perdió 1% y cerró a su nivel más bajo desde julio de 2009. En Madrid, el Ibex 35 cayó 1,61% y clausuró la sesión a su mínimo desde marzo de 2009. Las pérdidas que lleva acumuladas este año el principal índice de la Bolsa española ascienden ya al 19,50%. También el CAC de París cerró con pérdidas en torno del 1,5%.
Sólo se registraron alzas en el FTSE de Londres, que subió 1%, y en Zurich, que repuntó 4,2% después de que el Banco Nacional Suizo (BNS) decidiera anclar el tipo de cambio del franco al euro para detener la embestida de especuladores de los últimos días que sobrevalorizaron la moneda.
El BNS reaccionó de forma radical al adoptar una medida sin precedente desde 1978 para frenar la "extrema sobrevaloración" de la divisa y hacer frente a una situación calificada de "grave amenaza" que supone el alto valor del franco para su economía. La abrupta subida de la moneda suiza, cuyo cambio quedó fijado ayer en 1,2 francos por euro, es consecuencia de la llegada masiva de capitales internacionales a Suiza, donde los inversionistas buscan refugio en estos tiempos de tormentas financieras e incertidumbre.
En inusual lenguaje ajeno a los bancos centrales, el organismo suizo dijo que no "toleraría" más un tipo de cambio por debajo de los 1,20 francos por euro y que defendería el objetivo mediante compras de otras monedas en cantidades ilimitadas. Luego del anuncio, el franco suizo redujo su valor un 8% respecto del euro en los pisos de las principales bolsas.
El nuevo derrumbe en las bolsas europeas dejó en evidencia el persistente nerviosismo de los mercados respecto de la profunda crisis de deuda de la zona euro y el escepticismo que generan las medidas anunciadas en Italia y en Grecia, dos de las economías más comprometidas.
El ministro de Finanzas de Grecia, Evangelos Venizelos, anunció ayer que el gobierno acelerará las reformas estructurales y las privatizaciones para recaudar 5000 millones de euros en lo que queda de año, mientras que el gobierno italiano informó que subirá un punto al impuesto al valor agregado (ver aparte).
Otro factor que pesa en los mercados es el temor a que las diferencias políticas estén exacerbando la crisis de la deuda en la zona euro. Ayer, el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, advirtió que Grecia no recibiría otro tramo de ayuda si el próximo informe del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la comisión Europea no es positivo.
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