El giro de fondos a Daniel Scioli para completar el pago del aguinaldo que anunció la presidente Cristina Fernández es una ligera variación en la estrategia de desgaste al gobernador, detenida en forma transitoria por esta medida que parece responder a la preocupación del resto del peronismo por los desajustes provocados al modelo con las medidas que el ultrakirchnerismo viene aplicando en el plano económico.
No obstante, la rectificación implícita en este anuncio de Cristina Fernández, quien antes había asegurado no contar con recursos para completar los giros destinados a tal fin, constituyen antes una respuesta al resto del peronismo que un auxilio al gobernador, quien sigue obteniendo réditos con una sobreactuada victimización que comienza a inquietar a potenciales aliados en su deseo de suceder a la primer mandataria en la Presidencia.
De forma paradójica, la Presidente pareció atender antes a los reparos del propio elenco oficialista por la política llevada adelante con la administración bonaerense que a remediar con ese auxilio, completado con la autorización a endeudarse en 900 millones de pesos.
Una luz de alerta encendida por Florencio Randazzo y Julián Domínguez, a través de los intendentes de la Cuarta Sección Electoral, cuyo manejo comparten el ministro del Interior y Transporte y el presidente de la Cámara de Diputados.
Más silenciosos, en cambio, que sus pares, y corridos por elección propia de una agenda política en la que no les interesa aparecer inmiscuidos, los de la Tercera Sección Electoral admiten que al calor del enfrentamiento entre CFK y Scioli, fueron descongelados el pago de certificados de obras iniciadas en sus Municipios y que venían exhibiendo atrasos de entre tres y seis meses.
Confían, en ese sentido, que a la vuelta del receso impuesto por las vacaciones de invierno, las relaciones entre la Nación y la Provincia recuperen algún cauce de cierta normalidad. Deseo que pareciera no hallar eco en la perspectiva que dejaron en el Conurbano funcionarios nacionales que vienen intensificando sus recorridas en el marco de esta puja que parece haber ingresado, por el momento, en una tregua de destino incierto.
Sorpresa
Si bien el anuncio efectuado sobre el fin de semana que pasó tomó de sorpresa a varios actores políticos que venían siguiendo de cerca la evolución del conflicto, algunas versiones aludían por estas horas a las negociaciones que permanecieron abiertas entre Scioli y Cristina aún luego del reto público que le dedicó hace 15 días.
El tenor del diálogo y los temas involucrados varían según quien se convierta en vocero de algunas de ellas. Para los ultra K se trata de un acuerdo que involucraría un cambio sustancial en el gabinete de ministros de Scioli que no podría demorarse más allá del mes de octubre. Hipótesis que cobró relieve con el fallecimiento del fiscal del Estado provincial, Ricardo Zelagowsky.
Se trata de un cargo vitalicio que deberá ser cubierto a propuesta del gobernador pero que requerirá el acuerdo del Senado bonaerense, cuyo jefe natural es su vice, Juan Gabriel Mariotto. Desde el entorno de Scioli comenzó a fogonearse los nombres de dos de los funcionarios más cuestionados por el kirchnerismo bonaerense: Ricardo Casal y María del Cármen Falbo.
El ministro de Seguridad y la Procuradora General bonaerense materializan buena parte de los reclamos de cambios en las áreas que manejan y en la articulación entre ambas. Para Scioli, la designación de uno de ellos en el cargo podría resultar una salida elegante. Nada hace predecir que si ellos fuesen los candidatos, sus pliegos vayan a tener un tramite parlamentario sencillo a juzga por los antecedentes en el comportamiento de la bancada del Frente para la Victoria ante iniciativas del Ejecutivo bonaerense.
Aunque el envío de fondos y la autorización a buscar otros en mercados financieros, abre una módica expectativa en el gobierno bonaerense. En especial, con las críticas que transcienden por primera vez de la Presidente a la política cambiaria y arancelaria seguida en los últimos meses personalizada en el secretario de Comercio Interior,
Guillermo Moreno.
Un supuesto paso atrás del ala más radicalizada del oficialismo otro eventual adelante que daría el ala más política liderada por Randazzo, uno de los más moderados en sus críticas a Scioli cuando se desató un literal vendaval en su contra desde el gobierno nacional por las dificultades que atraviesan las cuentas públicas de su gobierno.
Como Domínguez, el jefe de la cartera política aspira a competir por la gobernación bonaerense en el 2015 y, como el titular de la Cámara de Diputados, aparece como uno de los más interesados en desligar el desgaste a Scioli de un eventual desmadre de la economía de la administración provincial.
Una estrategia que al vez permita una interpretación más ajustada del mensaje que dejó en su recorrida por Lomas de Zamora donde mantuvo contactos con autoridades municipales, a quien les habría confiado que el acoso al gobernador iría “hasta el fondo” al mismo tiempo que habría desgranado críticas sobre el accionar de Mariotto. Aunque sin aclarar si una cosa iba de la mano de la otra.
Intendentes
A diferencia de los de la Cuarta Sección, entre los intendentes de la Tercera prima la cautela. Será difícil sustraerlos del bajo perfil que los más representativos de la región aguardan mantener por lo menos hasta que pase la primera semana de agosto. Una estrategia que no fue concertada aunque se trate de una singular coincidencia, en un segmento donde no suele haberlas.
Los mantendrá en silencio una agenda política que definen como incómoda a cualquier tipo de pronunciamiento que no derive en efectos políticos indeseados. Además de no mantener relación alguna con la idea de mostrarse como “gestionadotes capaces de solucionarle problemas a la gente”, según reconoció uno de ellos.
Confían en mantenerse prescindentes en cualquier polémica derivada de las tensiones entre Cristina y Scioli hasta la primera semana de agosto para la que, aguardan, la relación entre ambos recupere algún cauce de normalidad. No lo dirán en público pero el clima de riña entre ambos los tiene por beneficiarios indirectos. Tal como les había anticipado Julio De Vido, comenzaron a efectivizarse los pagos por obras iniciadas en Municipios del Gran Buenos Aires, que tenían entre tres y seis meses de atrasos y que por eso estaban en paralizadas.








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