Tregua incierta entre Scioli y Mariotto

Funcionarios bonaerenses e intendentes del Conurbano confirmaron la existencia del acuerdo entre las máximas autoridades de la Provincia. El formulismo de “un pacto de no agresión” camufla su precariedad, atada a la suerte que el oficialismo vaya a correr en marzo. Fecha bautismal pero todavía tentativa para un ala crítica capaz de expresar una alianza heterogénea de intereses. Aunque con la coincidencia elemental de marcar diferencias con las políticas de ajustes al modelo.
De confirmarse la anunciada presencia de Gabriel Mariotto en la tradicional reunión que Daniel Scioli organiza en el Hotel Hermitage de Mar del Plata para festejar su cumpleaños no habrá margen de dudas: quedará institucionalizado el pacto de no agresión que alcanzaron el gobernador y su vice el pasado 21 de diciembre, primer día oficial de la temporada de verano y que, tal vez no se prolongue más allá de su final, en los últimos días de marzo.

La existencia de un acuerdo que permita distender el antagonismo instalado entre ambos apenas iniciado el nuevo turno de gobierno fue confirmada por funcionarios bonaerenses e intendentes del Conurbano bajos ópticas marcadamente diferenciadas. Para dos ministros de Scioli se trata de una fórmula que les permite ganar tiempo hasta que cobre mayor espesura otro que ya habrían establecido con Sergio Massa, aspirante a suceder al gobernador en 2015.

Fórmula que, sin embargo, no tranquiliza a un grupo de jefes comunales de la Tercera Sección Electoral quienes podrían ver entorpecida su expectativa electoral con un escenario de impostado clima de concordia que dejaría fuera de operaciones a la ortodoxia kirchnerista que encarna La Cámpora y procuraría, al menos en lo formal, en darle una pátina amistosa al ajuste del modelo económico cuyos efectos prácticos comenzarán a sentirse en los bolsillos de los contribuyentes en este mes.

El kirchnerismo duro tendría bastante que ver no solo en el entendimiento entre Scioli y Mariotto: también en las recomendaciones impartidas al vicegobernador para que matice con sutilezas más propias del cargo que ocupa el estilo supuestamente ampuloso que venían caracterizando sus pasos en esos ámbitos.

Desde allí habría partido, además, la orden de revisar su tendencia a expresar sin filtro sus ideas ante la prensa. En especial con un sector con el que mantiene un trato conflictivo desde su protagonismo en la sanción de la ley de Servicios Audiovisuales.

Puñado de iniciativas que no solo tendería a limitar los focos de conflicto con Scioli sino a reverdecer otros aparentes acuerdos menos públicos que mantendría el gobernador con la presidente Cristina Fernández mediante el que el oficialismo se habría comprometido a no entorpecer su marcha hacia una candidatura presidencial.

Es esta certeza, no obstante, la que vuelve irrefrenable la urgencia que domina a quienes se sienten involucrados en esos procesos y los vuelve poco dóciles a la directiva que la primer mandataria habría impartido para los representantes de sus franquicias en territorio bonaerense: mantener congelada cualquier disputa en el PJ hasta fines de noviembre.

Extraña pareja

Para dirigentes del PJ que mantienen posiciones equidistantes de Scioli y de Mariotto creen que el acuerdo es parte necesaria de un proceso recíproco de amoldamiento entre dos estilos políticos, en apariencias, irreconciliables. O así es, al menos, como describieron el conflicto precariamente superado. “Scioli es lo más parecido a un mudo y Mariotto expresa una locuacidad excesiva”, argumentaron.

Al roce entre formas asimétricas que “necesariamente tendrán que amoldarse” atribuyen los chispazos entre ambos desde la ceremonia de asunción del gobernador, cuando chocaron efectivos policiales y militantes de “La Cámpora” en instalaciones del Senado bonaerense.

De ese tema habrían conversado el gobernador y el vice luego de compartir escenario el pasado 21 de diciembre en Villa Albertina, donde Cristina inauguró una delegación del Anses. “Fue bastante espontáneo: comenzaron a hablar detrás del palco y se subieron juntos al helicóptero para seguir la reunión en la residencia de Scioli en un encuentro que después fue magnificado”, confió una fuente que relativizó el rótulo de “cumbre” que impuso la prensa a ese encuentro.

El acuerdo de distensión que alcanzaron será sometido a prueba esta semana. Desde el entorno del gobernador dan por confirmada la asistencia de Mariotto al festejo de su cumpleaños en el hotel Hermitage de Mar del Plata. Una reunión que se ha vuelto parte del calendario veraniego por la participación de celebridades del mundo de espectáculo que el kirchnerismo suele identificar con “la derecha.”

Dos ministros de Scioli que recorrieron el Conurbano la semana que pasó confirmaron la existencia de ese entendimiento que estiman favorable a los planes de su superior. “Total, nosotros tenemos todo arreglado con Massa”, precisó uno de ellos a un intendente del Primer Cordón del Gran Buenos Aires.

El intendente de Tigre viene acumulando fuerzas con otros dirigentes políticos y sindicales para dar nacimiento a un ala crítica del oficialismo que rescate “los aspectos positivos del modelo” pero que también “marque diferencias con aquello que no lo es”, dijeron desde su entorno donde se da también por segura la conformidad obtenida de Scioli.

Fuentes del PJ no confirman pero admiten la versión de un encuentro entre Massa. Scioli y Alberto Fernández el pasado 15 de diciembre, en la que se habrían abordado estos temas y la posibilidad que Hugo Moyano termine formando parte de esta coalición de intereses. La paz lograda con “la ortodoxia del kirchnerismo” que expresa La Cámpora, según el peronismo bonaerense, y la intervención quirúrgica a la que fue sometida la Presidente, habría convencido al alcalde de Tigre y al ex jefe del Gabinete de posponer el lanzamiento de esta corriente hasta fines de marzo.

Inquietud

La tregua entre Scioli y Mariotto no es la mejor noticia para un grupo de intendentes de la Tercera Sección Electoral, con expectativas similares a las de Massa. Ese clima de convivencia, por el contrario, podría entorpecer sus planes. “La verdad es que el clima de enfrentamiento, los ponía en un valor algo desmedido porque los dos están en un proceso de acumulación de fuerzas territoriales”, admitió una fuente del gobierno bonaerense.

“Era obvio que Scioli iba a arreglar en la primera ocasión que se le presentase”, confió un funcionario municipal haciéndose eco del desencanto que no dejan atrás en el Conurbano por el deslucido papel que le siguen atribuyendo al gobernador durante la negociación de las listas de legisladores bonaerenses. También para los intendentes el bajo perfil de Mariotto tendría sintonía con órdenes que habría recibido de la Casa Rosada, con preocupación por mantener bajo control todas las variables políticas hasta fines del año que comienza.

Si bien están al tanto de frío trato que la Presidente le dispensó en los dos últimos actos que compartieron – entre ellos el de Villa Albertina – crece la especulación de un entendimiento más amplio del que se conoce entre ambos. No se descarta incluso que involucre el respaldo del kirchnerismo a la candidatura presidencial de Scioli a cambio de su prescindencia en la disputa por la gobernación en la provincia de Buenos Aires.

Al oficialismo le preocuparía una reacción combinada en cadena del malhumor social que podría sobrevenir con los reajustes en las tarifas de los servicios públicos y la crispación que podría trasladar a ese ánimo una temprana disputa por el poder, anticipada en exceso. Fuentes del PJ creen que esa será un exigente test de conducción para la Presidente. En particular porque estiman difícil mantener bajo control a los propios oficialistas, acaso por el rol que les tocaría en la fase previa a los acontecimientos.

Aunque, como comentó un dirigente peronista, “con el kirchnerismo nunca se sabe”.

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