El tomate se disparó esta semana por motivos estacionales, pero su precio ya era casi el doble que el año pasado. Los números del Gobierno se desdibujan cada vez más. Llaman al boicot.
Tal como ha publicado este diario en ediciones anteriores, comer un asado o consumir carnes en general empieza a ser cada vez más complicado, ya que el precio se ha incrementado exponencialmente. Pero ahora hasta se ha vuelto imposible hacer una ensalada: en esta semana el precio del tomate y el de la papa se han ido por las nubes.
En menos de diez días las verdulerías aumentaron el precio del tomate, que estaba entre $ 9 y $ 11, a $ 18, o incluso hasta $ 25. Recién ayer el valor había comenzado a bajar acompañado por las quejas generalizadas y llamados al boicot a la compra del producto por parte de organizaciones de consumidores.
“En esta semana se va a normalizar. La gente se estuvo adhiriendo al boicot. Fue un aumento absolutamente desmedido e injustificado”, aseguró a Hoy Héctor Polino, titular de Consumidores Libres.
El aumento de la papa fue del orden del 40% en las últimas semanas y todavía no mostró síntomas de bajar. En ambos casos se trata de la consecuencia de las lluvias, principalmente en la provincia de Buenos Aires y en el norte del país, que hicieron que las zonas productoras se vieran afectadas. “Siempre por razones estacionales se producen aumentos, pero no de esta proporción. Cuando logremos normalizar el tema del tomate, si la papa sigue con los precios que tiene, también vamos a convocar a un boicot”, aseguró Polino.
Cada vez más caro
Sin embargo, aunque no se tengan en cuenta los factores estacionales, las subas siguen siendo altísimas comparadas con 2011. Si se observa el precio de los productos que se usan para hacer una ensalada en noviembre del año pasado y en el mismo mes de este año, se detecta un incremento promedio del 77%.
El aumento interanual del tomate fue de 83,3%, pero el de la papa fue mucho mayor: 166,6%. La docena de huevos costaba el año pasado un 50% menos de lo que sale ahora, y la cebolla tuvo un incremento del 100%, similar a la zanahoria, que subió un 128%. Sólo la lechuga tuvo un aumento moderado, en comparación con el resto, del 28,5%, aunque ya había tenido un incremento fuerte entre 2010 y 2011.
Estos porcentajes se desprenden de un promedio entre los aumentos que hubo en comercios de barrio y los supermercados, teniendo en cuenta que existen variables de tipo estacional.
Las subas están a tono con los relevamientos de las consultoras privadas que ubican la inflación anual en torno al 25%, aunque se prevé que la ola inflacionaria sea aún más pronunciada llegando a fin de año.
La manzana y el limón también se dispararon
También hubo una suba exponencial en algunas frutas como la manzana, que pasó de costar $ 6 el kilo en 2011 a un valor de $ 15 en 2012, un 150% de aumento. También ocurre lo mismo con el limón: el año pasado salía $ 7 el kilo y en noviembre de 2012 cuesta $ 16, un 128% más caro. Además, según el relevamiento de Consumidores Libres, que conduce Héctor Polino, sólo en la primera quincena de noviembre el kilo de naranjas aumentó un 6%.
En ese marco, no es casualidad que esta ONG, para el período enero-octubre de 2012, haya detectado que la canasta básica (que solamente incluye alimentos) subió un 19,19%, cuando en igual período del año 2011 había subido un 15,23%.
El FMI analizará el Indec
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó ayer que “el 17 de diciembre próximo” analizará la “calidad de las estadísticas argentinas, en particular los datos de la inflación”, cuestión sobre la que el organismo ya advirtió que podría sacarle una “tarjeta roja” al Gobierno.
El 24 de septiembre pasado, la titular del Fondo, Christine Lagarde, advirtió sobre una posible sanción a la Argentina por la calidad de sus datos de inflación y crecimiento. Fue una semana después de que el organismo con sede en Washington concediera a la Casa Rosada un plazo de 90 días adicionales para ajustar los números del INDEC a parámetros aceptables a nivel internacional.

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