Las medidas de la Fed y la advertencia del FMI alimentaron el pesimismo en los mercados; crece el temor a una nueva recesión
"La Fed decepcionó y Europa sigue en crisis. Es una acumulación de malas noticias", dijo Dov Adjedj, de la firma bursátil francesa Aurel BGC, en referencia a que, pese a los avances en las negociaciones de los últimos días, la UE, el FMI y Grecia tampoco llegaron a un acuerdo que permita evitar la inminente caída en default de este país, algo que sacudiría a la eurozona desde sus cimientos y golpearía muy duramente a la economía global.
Al final de una jornada en la que el retroceso de las acciones parecía no tener piso, la bolsa de París cerró con una caída del 5,25%; la de Fráncfort, del 4,96%; la de Londres, del 4,67%; la de Madrid, del 4,62% y la de Milán, del 4,52%. En tanto, Wall Street no escapó a la racha y cerró con una baja del 3,51%. En Rusia se registraron caídas todavía mayores: Moscú se derrumbó un 7,82%. Buenos Aires, por su parte, perdió un 5,7%.
El derrumbe bursátil también afectó el valor de los granos en la Bolsa de Chicago. Allí, las pizarras mostraron pérdidas del 5,22% para el maíz, que terminó con un valor de 255,89 dólares por tonelada; del 4,95% para el trigo, hasta quedar en 232,87 dólares, y del 2,84% para la soja, que cerró en 471,43 dólares.
Tal como ocurrió en la víspera, los mercados reaccionaron de manera negativa al plan anunciado anteayer por la Fed , que consiste en un canje de bonos de corto plazo por otros de más largo plazo por un valor de 400.000 millones de dólares.
Con esta medida, denominada Operación Twist, la Fed prevé estimular el débil crecimiento de Estados Unidos (0,7% en el primer semestre) por medio de una baja en las tasas de interés en el largo plazo. Sin embargo, los inversionistas creen que la iniciativa no será efectiva porque las tasas ya están en su piso histórico y porque el plan de la Fed, lanzado en momentos en que la oposición republicana le pide al organismo abstenerse de seguir interviniendo con desembolsos millonarios en los mercados, no afecta el alto nivel de endeudamiento que tienen muchos norteamericanos y que los vuelve renuentes a consumir.
Para peor, en el comunicado que anunció la Operación Twist, la Fed habló de "significativos riesgos negativos" en la economía de la primera potencia mundial, lo que provocó pánico entre los inversores.
Además, la Fed lanzó su nuevo plan en una semana por demás complicada, en la que el Fondo publicó un lapidario informe en el que redujo las perspectivas de crecimiento globales y exigió "políticas fuertes" que permitan sacar a la economía mundial de la "fase peligrosa" en la que ingresó en los últimos meses y que amenaza con desembocar en una nueva recesión.
También provocó ayer pesimismo que la agencia Moody's rebajara la calificación de las entidades norteamericanas Bank of America, Citigroup y Wells Fargo, al considerar que hay ahora menos probabilidades de que el gobierno salga a su rescate si fuera necesario. Lo hizo mientras los bancos franceses siguen en la mira de los mercados por su exposición a Grecia y días después de que el Fondo instara a la UE en un informe a inyectar con urgencia capital en las entidades financieras del bloque para evitar que colapsen por su extrema fragilidad actual.
Alarma mundial
Mientras tanto, ayer crecía la alarma internacional por el impacto de la crisis de la eurozona. Una carta abierta de los líderes de Australia, Canadá, Indonesia, Gran Bretaña, México, Sudáfrica y Corea del Sur a la presidencia del G-20, que recae en Francia, destacó que la amenaza de la crisis en la zona euro se estaba extendiendo por todo el mundo y pidió acciones urgentes para evitarlo.
"Los gobiernos e instituciones de la zona euro deben actuar con rapidez para resolver la crisis del euro y todas las economías europeas deben enfrentar el exceso de deuda para evitar el contagio al resto de la economía global", escribieron.
"Los países europeos deben encontrar soluciones rápidamente", insistió, por su parte, el ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega, durante un encuentro con la prensa en Washington, adonde llegó para participar de la asamblea anual del FMI y el Banco Mundial.
En los días previos a la asamblea , voceros del grupo Brics (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica), entre ellos Mantega, aseguraron que los países "emergentes" están dispuestos a ayudar a las naciones ricas en problemas a afrontar la crisis.
Pero ayer, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, les respondió que deberían, primero, ocuparse de sus propios asuntos: "Creo que el mejor papel para los Brics es [...] concentrarse en lo que necesitan hacer en casa".
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