Las travesías urbanas, un problema

Las travesías urbanas, un problema
En el Día de la Seguridad Vial que se conmemoró el 10 de junio, la Dirección Nacional de Vialidad destacó a las travesías urbanas como un desafío constante de la sociedad. En nuestro país, dentro de las causas de muerte no relacionadas con la salud (llamadas técnicamente ‘causas externas‘), el Ministerio de Salud de la Nación en un informe del 2005 ubica en el primer puesto a los accidentes de tránsito.
De acuerdo con un informe de la Organización Mundial de la Salud, el 90% de las muertes por accidentes del mundo ocurre en los países de bajos o medianos ingresos, como la Argentina. Pero además esto afecta desproporcionadamente a los sujetos más vulnerables del sistema: ancianos, niños, gente de bajos recursos, personas con capacidades disminuidas.

Vialidad Nacional lo entiende así, y se halla abocada a cumplir con su responsabilidad en esta difícil tarea, dice un informe de ese organismo.

Enfoque amplio

Para lograr resolver los problemas de seguridad vial se deben analizar aspectos técnicos y aspectos sociales, que además se relacionan entre sí generando una red de bastante difícil solución. Es un problema complejo ya que inciden en él muchas variables y protagonistas.

Así como el trágico triángulo del accidente vial tiene tres protagonistas, que son el usuario, el vehículo y la vía, el Círculo de la Seguridad Vial tiene tres ejes fundamentales que son la educación, el control y la infraestructura.

Pero en cada uno de estos ejes participan una serie de organismos y entidades, además de la sociedad en su conjunto con sus normas, usos y costumbres, y cada individuo en particular con sus hábitos, deseos y peculiaridades.

En las travesías urbanas los conflictos del tránsito se proyectan en su máxima expresión. Para entender esto es necesario revisar las estadísticas: a partir del estudio de las Bases de Datos de Accidentes de Vialidad Nacional, se ha podido comprobar para la Red no Concesionada, que el 20 % de los accidentes ocurren en el 3% de la Red, y este 3% corresponde precisamente a sectores en los cuales las rutas atraviesan sectores urbanos.

Varios actores

Vialidad Nacional consideró pertinente destacar las causas que promueven esta situación para poder así plantear las posibles soluciones: en primer lugar tengamos en cuenta que el crecimiento de las poblaciones hacia la ruta genera situaciones de conflicto, ya que conviven en las zonas urbanas vehículos de características bien diferenciadas: por un lado tenemos la vulnerabilidad del tránsito típicamente urbano: peatones, ciclistas, motociclistas, vehículos de tracción a sangre y el tránsito motorizado local. Estos usuarios poseen características especiales: son los dueños de la ciudad, circulan a bajas velocidades, no tienen conciencia de riesgo; y por otro lado tenemos los vehículos de paso: gran porte, altas velocidades, buscan ganar distancia en el menor tiempo posible, no poseen interés de entrar en un sector de congestión y se resisten a bajar la velocidad.

Este encuentro, no tan grato para la vida humana, produce en general serios conflictos en los tramos de rutas que coinciden con el paso por las ciudades y que en general no fueron diseñados para soportar esta demanda.

Dos propuestas

En Vialidad Nacional sostienen que los problemas de las Travesías Urbanas son muy específicos y en muchos casos no se requieren grandes obras. Desde el punto de vista vial, si no existen problemas de capacidad, bastaría con poder concretar dos acciones: separar el tránsito local (peatones, ciclistas, motociclistas, carros, etcétera) del tránsito pasante y disminuir efectivamente la velocidad de los vehículos pasantes.

Con esa mirada la Dirección Nacional de Vialidad pone especial atención en generar proyectos de Seguridad Vial, orientado a las Travesías Urbanas, apuntando a esos dos objetivos y entendiendo que esto no resuelve la problemática completa de dichos sectores, sino uno de sus aspectos, el cual debe ser complementado con el trabajo de la comunidad para generar un círculo virtuoso, ya que ninguna obra de seguridad dará los resultados esperados si no se complementa con los otros dos ejes del círculo de la seguridad vial.

Tengamos bien presente que en un país federal con autonomías municipales, la coordinación y el consenso son los primeros e imprescindibles pasos para la concreción de cualquier tarea en jurisdicción compartida, se afirmó en comunicado de prensa del organismo.

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