Entrevista: Omar Bello y Roberto Torres
-Desde el 3 de enero retomé la actividad en el Ministerio tras estar de
vacaciones, con mucho diálogo político con Alicia Kirchner y mis compañeros
del Frente para la Victoria, viendo la evolución del pensamiento y la
situación real de la ciudad y la reacción del gobierno local que siempre es
la misma: “Yo no tengo nada que ver”.
-¿Cómo son los diálogos políticos con Alicia Kirchner?
-Tengo mucho debate sobre la política práctica, cómo reunir votos, cómo
llevar adelante la “sintonía fina”, cómo optimizar los recursos, que la
economía social pase a ser economía formal, que los emprendedores vuelvan a
ser trabajadores plenos. Yo me junto tanto con el cooperativista como con el
empresario y eso me permite una visión amplia.
Ella es una persona que está preparada para lo que el proyecto la necesite.
Si no hay reelección de Cristina, podría ser candidata a la Presidencia.
El próximo jueves 22 tenemos un congreso nacional de nuestra corriente. Si
bien como todo Kirchner no dice nada, sabemos que es una persona leal a este
proyecto y en caso de que haga falta ser candidata a la Presidencia, ella lo
va a ser.
Nuestra corriente es Colina (Corriente de Liberación e Integración Nacional)
que fue presentada en agosto o septiembre de 2010. Tras el período electoral
volvemos a reflotar el trabajo.
-¿Cuál es la relación de tu espacio con La Cámpora?
-Es la mejor, muy buena. Quizás es distinta la forma de construir. Nosotros
nos basamos mucho en el trabajo territorial porque Colina nace en el corazón
del Ministerio de Desarrollo Social.
La Cámpora es una organización que tiene un corte generacional. Nosotros
somos transversales a todas las generaciones. No existe competencia.
-Pero La Cámpora parece más voraz para ocupar puestos...
-Eso es lo que dice el periodismo. En política el militante busca ocupar un
lugar en el Estado porque se le facilita la relación con la gente. La
Cámpora ha desarrollado una estructura de cuadros intermedios que fue
ocupando lugares en la segunda línea de gestión y quizás haya sido el lugar
donde Cristina se nutre para buscar más cuadros de esa generación
intermedia.
Yo no lo veo ni bien ni mal. Son diferentes formas de construir. Tanto La
Cámpora como Colina son las dos “espadas” que tiene Cristina en la
construcción política pero ninguno de los dos espacios van a decidir quién
será la continuidad de este proyecto, sino el núcleo más íntimo de la
Presidenta y fundamentalmente quién está mejor posicionado según las
encuestas.
-¿Y cómo te observás vos?
-Acompañándola. Mi sueño es ser intendente de Junín pero pertenezco a un
proyecto político y el lugar que me necesiten lo ocuparé. Ya Alicia me
preguntó que deseaba ser y yo le respondí que deseaba ser intendente de
Junín.
-¿Qué estás haciendo para ser intendente de Junín?
-Trabajando mucho en la base. En la ciudad y en la Cuarta Sección. Vengo
caminando muchísimos los distritos y Junín.
-¿Porqué pensás que la gente lo quiere tanto a Meoni?
-Es una virtud que él tiene. Hay dirigentes como Meoni o Scioli que los
problemas les resbalan y le echan la culpa a los otros. Yo también tengo
buena imagen, la diferencia es muy poca pero Meoni tiene la virtud de que
“no le entran las balas”. Es inteligente y sabe “sacar la pelota afuera”.
Logró construir la imagen del buen muchacho y que los malos son los otros.
Es una estrategia que le sirve, pero es increíble la respuesta de la gestión
que en definitiva es la de Meoni: la responsabilidad es del otro, si no hay
agua es por que hace calor; si no hay gas es porque hace frío y el problema
del tránsito se debe a que la gente es maleducada.
-¿Sos el representante del peronismo en Junín?
-No. Soy el dirigente que más votos sacó en la historia del peronismo en
Junín y eso me vale un reconocimiento, pero después son importantes en el
partido dirigentes como Azil, Henestrosa, Muffarotto, Aguiar, Cure. Los veo
seguido y son todos representantes del peronismo.
El haber logrado 20.500 no nos alcanzó para ganar pero sí para aprender que
juntos somos más.
-¿Qué pensás de los movimientos de Macri con Meoni?
-Meoni es Meoni. Es un líder local importante, pero local. Fracasó en sus
construcciones políticas fuera de Junín.
Pienso que él está viendo que está fuera del escenario del poder político
nacional y que la única opción para 2015 es Macri. Pienso que se equivoca
porque Macri es tan o más insolvente que Cobos: se trata de un empresario
mediocre, una gestión mala y es un producto de una exitosa tarea de
marketing.
Si Meoni se preservara más como intendente radical o vecinalista, quizás
tendría más éxito en la tarea de gestionar cosas para Junín. El quiere ser
un protagonista de la política nacional y provincial. Esa ansiedad lo lleva
a colocarse en un escenario colgado de quien sea.
Se para en un escenario de conflicto y eso perjudica a Junín. A la ciudad no
le hace bien que el intendente sea protagonista de una confrontación. Se
necesita inversión pública muy fuerte y en la posición actual del intendente
de ponerse en el foco del conflicto es difícil que la consiga. Pienso que su
equipo no es bueno, viven pensando en ganar elecciones y no en desarrollar
la ciudad. Les falta visión estratégica. Se debe reconstruir la relación con
el Estado.
-¿Qué te preocupa como juninense?
-La brecha social que se está generando en Junín. Hay gente que tiene acceso
a todo y reinvierte sus ahorros y otros que no tienen acceso a nada.
-¿Cómo ves la relación de Cristina con Scioli?
-De respeto. Son distintos. Scioli quiere tener un millón de amigos, es una
forma de ver la política y de relacionarse.
Cristina es más frontal y eso genera algunas diferencias de estilo pero creo
que los dos están en el mismo proyecto.
Daniel Scioli está esperando su turno que puede ser en el 2015 o 2019. Es un
hombre joven.
A mi me gusta más el estilo de Cristina o de Alicia, pero se debe respetar y
yo lo aprecio mucho porque lo me prometió lo cumplió, como por ejemplo
cuando vino a apoyarme a Junín.
Yo tengo que decir que Daniel Scioli a mí nunca me ha defraudado.
-¿Cómo procesa un partido como el peronista un accidente como el de la
estación Once?
-Con mucho dolor. Nos duele porque en ocho años no pudimos reconstruir el
sistema ferroviario. No tiramos la “pelota afuera”.
Yo soy parte de este gobierno, no me corro. El accidente ferroviario ocurrió
durante la gestión de mi gobierno. Son deudas de la gestión pero debemos
reconstruir un estado diezmado desde la época menemista.
-¿Quién le pone límites al peronismo?
-El Pueblo. La democracia. ¿Cuál es el límite a la reelección?, la
Constitución, pero si el pueblo decide reformar la Constitución, es el
pueblo quien pide la reelección.
La democracia está madura y es la que pone límites.
-¿Qué te enseñó la derrota?
-Un asesor de Meoni le dijo a un amigo mío en La Plata que mi problema fue
la falta de profesionalismo y se refería al “armado del aparato” y el hacer
valer el peso del recurso o sea la construcción del clientelismo. Quizás
hayamos fallado en eso, pero fue por decisión política.
Después sobre cuestiones de mi persona como por ejemplo no sé construir una
puesta en escena, pero eso lo debe evaluar otra persona, pero hicimos la
mejor elección del peronismo. A mí es muy difícil moldearme pero eso lo tomo
como una ventaja.



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