Un tratado peligroso: para salvar al euro, ponen fin a la "unión" europea

Un tratado peligroso: para salvar al euro, ponen fin a la "unión" europea
Alemania y Francia impusieron un plan de disciplina fiscal y control presupuestario. Subieron las bolsas. Pero el Reino Unido rechazó el acuerdo y provocó una división.
Divorcio en puerta. David Cameron (tercero de la segunda fila) no ratificó ayer la propuesta de Angela Merkel (al centro de la tercera fila) y Nicolas Sarkozy (segundo de la primera fila). La decisión de Londres provocó un verdadero quiebre en la cita que buscó rescatar la Zona Euro y que finalizó con la foto oficial en Bruselas.

Como en el siglo XIX, el Reino Unido optó ayer por la política victoriana del “espléndido aislamiento” y Alemania ratificó su liderazgo “a la Bismarck”. La cumbre de los 27 jefes de Estado de la Unión Europea en Bruselas, considerada la última oportunidad para salvar al euro, acabó en un divorcio histórico entre Londres y el resto de Europa. El gobierno de David Cameron fue el único que rechazó el acuerdo intergubernamental alcanzado para establecer un nuevo pacto fiscal, que implica límites más estrictos al déficit público y sanciones automáticas para los incumplidores.

En esta reinvención del proyecto europeo, Angela Merkel fue la ganadora. Secundada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, la canciller alemana impuso finalmente a sus pares el plan germano de mayor disciplina fiscal y rigor presupuestario. El resultado impulsó a las principales Bolsas europeas, que cerraron ayer con alzas.

Los 17 países de la Eurozona más Polonia, Dinamarca, Rumania, Bulgaria, Letonia y Lituania suscribieron el Acuerdo Internacional. Hungría, Suecia y República Checa podrían sumarse en el futuro. Cameron se negó a firmar porque el pacto no cumple con su exigencia de un trato preferencial para la industria financiera de la City londinense. Merkel y Sarkozy consideraron “inaceptables” las condiciones del británico.

El documento final de seis páginas, que será ratificado a más tardar en marzo, satisface casi todas las pretensiones de Berlín. Las medidas, pensadas para “convencer” de una vez por todas a los mercados, implican una cesión de soberanía de los países a Bruselas. Se fija un límite al déficit estructural de 0,5% del PBI en todas las constituciones y se avanza en un mecanismo de sanciones automáticas, a través de un futuro tribunal europeo, a quienes no cumplan con el control de sus cuentas públicas (menos del 3% del déficit fiscal y menos del 60% de deuda pública).

Además, se contempla una extensa revisión del Mecanismo Europeo de Estabilidad, un fondo de rescate permanente, que entrará en vigencia en julio de 2012. Tal como pretendía Sarkozy, el fondo comenzará a funcionar un año antes de lo previsto originalmente. Además, su capacidad de fuego, actualmente de 500 mil millones de euros, podría ampliarse en marzo.

Merkel dijo estar satisfecha por el “muy buen resultado” obtenido y aseguró que la decisión del Reino Unido no la tomó por sorpresa. No obstante, llamó la atención el hecho de que la mandataria alemana se retirara sin hacer declaraciones luego de la aprobación del texto final. La ruptura de Londres disparó pases de factura, sarcasmos y hasta un desplante de Sarkozy al premier británico cuando éste se acercó a saludarlo frente a las cámaras. “No ha sido posible acordar una reforma de los Tratados entre 27 porque los amigos británicos no han querido”, lanzó el presidente galo, visiblemente molesto. “David Cameron ha pedido una cosa inaceptable, un protocolo que lo exonerara de regular sus servicios financieros”, subrayó. Cameron, por su parte, puso el dedo en la llaga al mostrarse “contento de no estar en el euro”, una moneda común a la que el Reino Unido, dijo, no se unirá “nunca”.

Con el divorcio consumado, una nueva etapa comienza en Europa. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), el italiano ortodoxo Mario Draghi, opinó que lo acordado “se acerca bastante a un buen pacto fiscal”. Pero aún no abrió las puertas a que el BCE intervenga con compra de bonos a gran escala para rescatar a los países en problemas. Más allá del largo camino de la austeridad, eso es lo que imploran Italia y España para detener el fuego a corto plazo. Por ahora, el dinero no aparece. Así están las cosas en el ocaso de una “unión” europea.

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