“Con la trata, hay que enfocarse en castigar al consumidor”

“Con la trata, hay que enfocarse en castigar al consumidor”
La Vicegobernadora Sandra Giménez consideró que el principal desafío para frenar este flagelo pasa por aumentar las penas al consumidor sexual. También habla de las leyes de adopción y la muerte digna
La vicegobernadora Sandra Giménez no tuvo reparos en hablar de temas que muchas veces son tabú. El derecho a una muerte digna, la ley de adopción, el abuso sexual, la trata de personas y el alquiler de vientres fueron los temas abordados.

-Se habla mucho del derecho a la vida, pero de un tiempo a esta parte se está planteando el tema del derecho a la muerte digna. ¿Cuál es su opinión?

Siempre hay un proceso importante en saber que los extremos, el nacimiento y el final de la vida, tienen que tener esa condición de dignidad. Y el arbitraje de esas condiciones, justamente, necesita de la complejidad y de la interdisciplina para lograr los mejores mecanismos. Por eso está bueno este planteo que se hace hoy en la Argentina, de poder llevar adelante mejores condiciones que las presentes. Siempre recuerdo con dolor, cuando en el 2001, por la crisis y las malas decisiones de la política de Estado, muchas veces tuvimos que entregar algunos niños (fallecidos) envueltos en sábanas a sus padres porque, en muchos lugares no había cajones. Ese proceso de dignidad no tiene que ver solamente con en qué condiciones se define el retiro de un respirador, sino cómo se acompaña un proceso donde ya la alternativa de la ciencia no produce respuesta; y cómo es el proceso de acompañamiento con la familia y el abordaje de la contención del paciente y su familia. Este es un tiempo que con mucha responsabilidad y seriedad hay que ir buscando estrategias y derechos que se consoliden en ella y que permitan llevar adelante ese desafío de implementar en la Argentina la muerte digna.

-¿Pero el juramento hipocrático?

Todos los que me conocen saben cómo defiendo profundamente la vida; pero la muerte también es parte de la vida y en esa instancia no hay que negarla, como tampoco ninguna de las situaciones que atravesamos. Tenemos que encontrar los mecanismos porque una enfermedad terminal o genética o incompatible con la vida y en un proceso permanente de lo que significa insistir en la continuidad, hubo pedidos de retiro del respirador. Son procesos que hay que considerarlos de acuerdo a la situación en que estamos. De ahí serán siempre las mayorías y las minorías y el conjunto social el que defina cuál es el rumbo, hacia dónde vamos. Por supuesto que en esa instancia son dos cosas diferentes la muerte digna y la eutanasia, porque en eso hay que hacer diferencias.

-¿Qué se debe hacer con la complicada Ley de Adopción que existe en el país?

Esa instancia quedó pendiente para nosotros y creo que es lo que obstruye el proceso de rapidez y fluidez de los trámites reales, normales. Habría que despejar la paja del trigo y determinar los procedimientos con mayor rapidez, seguridad y certeza, con un proceso de adopción que garantice la protección de la infancia, de ese niño y el de su nueva familia. Pero siempre se enturbia todo con la venta y el tráfico de niños, con procedimientos irregulares. Entonces hay un sistema de sobreactuaciones de los sistemas judiciales, cuando en realidad a la vuelta del juzgado, en un ómnibus se está yendo una mamá embarazada para dar a luz a un bebé en otra provincia e inclusive, al nacer lo inscribe con otro apellido. Ahí es donde la revisión de los procesos judiciales debe hacer su mea culpa y ser ellos los que propongan la mejora ante la demanda de la sociedad. Son ellos los que arbitran el procedimiento y saben cuáles son los procesos dudosos y los de certeza. El proceso de adopción debe ser mucho más pleno en menor tiempo y se debe fortalecer la acción cuando se trata de un delito, porque la gran deuda del Senado con Misiones es que es la provincia con mayor número de adopciones irregulares y requiere de la incorporación en el Código Penal de la figura del intermediario como una figura de delito.

-En relación con lo que sucedió en Colonia Aurora, donde una mamá obligaba a sus hijas de 12 y 15 años a prostituirse; más allá de que sea condenada o no ¿qué se debe hacer con aquellas personas que consumen este tipo de prostitución o mejor dicho de abuso sexual?

El gran desafío que tuvimos cuando el gobernador Maurice Closs nos habilitó para trabajar a través del Ministerio de Derechos Humanos el tema de trata de personas fue justamente enfocar la mirada en el consumidor y no en la víctima, como se hacía, porque todas las políticas públicas siempre se orientaban a ver a la víctima y no a ver la patente del automóvil que paraba en el foco rojo. Todo el mundo sabe dónde está el cabaret, el prostíbulo. La Policía sabe, al igual que los jueces y hasta los funcionarios municipales y provinciales, como también las iglesias y los ciudadanos. El desafío es negarse a ser cómplices sociales y culturales de quienes puedan consumir menores de edad o mujeres mayores de edad en situación de esclavitud. Eso nos costó bastante y hoy estamos ordenándonos y enderezándonos. En este sentido, la defensa de la infancia establece que la prioridad siempre debe ser la protección del menor. Y por tal motivo la situación de la madre no puede ser considerada de otra manera: es un delito.

Los chicos que fueron secuestrados por trata de personas o utilizados como botín sexual. ¿Concretamente a su entender se recuperan?

- Yo creo que siempre en un porcentaje hay una recuperación pero la experiencia que tenemos en Misiones sistematizada desde el año 2008 hasta ahora que empezamos en el mes de agosto con la mesa de protocolo de trata que conduzco desde la vice gobernación con otros ministerios no ha sido en el tiempo una rehabilitación real porque la primera de las chicas que recuperamos tenía, en ese momento 14 años, había sido secuestrada la habían llevado a Brasil, tenía un grado de adicción altísimo, la habían obligado a consumir cocaína, marihuana, tenía un proceso de psicosis muy fuerte y, en esa instancia tuvo que vivir el hecho de que su familia no la quiso recibir nuevamente; por eso tuvimos que armar un sistema de contención y, hasta el día de la fecha no tiene una recuperación completa en lo que es su salud mental y sus adicciones. Es difícil y muy fuerte porque tiene que ver con el daño más durísimo que se le hace a la psiquis de las personas como es el sometimiento, la esclavitud y el convertirse en un objeto sexual con maltrato violento y obligación al consumo para el sometimiento. Realmente no es un proceso de rehabilitación fácil. Es complejo, largo y los resultados los vamos a poder ir midiendo en la medida que avancemos con la sistematización de la asistencia a las víctimas y la conclusión real a través de la documentación científica. Antes se pueden hacer meras opiniones.

Otro de los temas que comenzó a debatir la sociedad es el alquiler de vientres como lo hizo, por ejemplo Florencia de la V. o una periodista de América TV…

-Yo creo que cuando el proceso es un proceso de maternidades o paternidades compartidas y un proceso donde hay un acompañamiento y una construcción compartida de sueños sin intermediación onerosa tiene que ver con un proceso real de fortalecer la familia, trasmitir la vida. Y la instancia donde el dinero se vuelve parte de la transacción es donde si se entra en el paradigma y en el dilema que el niño se convierte en un objeto y no en sujeto de derecho porque cuando se compra un hijo se o está convirtiendo en una cosa. Cuando se adopta es un acto de pleno amor. Usted (refiriéndose al periodista) dijo en su pregunta anterior ´cuando adopté a mi hija´ no dijo en ningún momento cuando la adquirí o la tuve y ese es el acto de amor reflejado en palabras. En el marco de los acuerdos y en la no transacción onerosa y en el si acompañamiento en el proceso de maternidad o paternidad es una posibilidad que tiene que estar presente porque de hecho existe y tiene que tener todo el marco regulatorio más adecuado posible para que no sea un proceso donde los chicos pierdan su condición de sujeto de derecho.

¿Qué es lo que más le preocupa como mamá, teniendo en cuenta todo lo que hablamos en la entrevista, en el futuro de sus hijos?

Lo que más me preocupa y, hoy me ocupa es hacerlos fuertes para que sepan decirles que no a las cosas que hacen daño. Ese es el gran desafío de todos como padres y madres. Aprender a decir que no a lo que hace daño es justamente el gran desafío. Aprender a tener fortaleza para plantarte en tus convicciones es aprender a tener la sabiduría para tomar las mejores decisiones. Después el resto viene sólo. Desde lo más simple y lo más cotidiano se construye con mucho amor buena gente. Mi preocupación pasa por ahí.

Comentá la nota