Es un trabajo que vienen desarrollando médicos del Hospital y especialistas de la UNRC y que recibió un premio de la Asociación Argentina de Cirugía
Héctor Schiaroli y José Sereno son los responsables de la investigación que se venía desarrollando en el marco de la Universidad Nacional de Río Cuarto y con un extenso equipo de profesionales. La iniciativa se presentó primero como tesis del doctorado de Schiaroli, que se desempeña como jefe de cirugía de tórax y cardiovascular del Hospital local, y luego fue llevado al encuentro de cirujanos.
“El trabajo empezó hace cuatro años, en el marco de un proyecto de tesis para el doctorado de Medicina y Cirugía”, dijo Schiaroli en diálogo con PUNTAL, y luego agregó: “La idea consistía en un trabajo experimental sobre un tema que es conflictivo para la medicina, y en especial para los cirujanos de tórax, que consiste en reemplazar la tráquea, un trasplante que aún no se ha podido hacer de utilidad”.
El doctor en Medicina y Cirugía señaló que hace 100 años que se viene intentando encontrar un sustituto para la tráquea y numerosos trabajos han probado con diferentes elementos, biológicos o de bioingeniería. No obstante, hasta la fecha ninguno había podido lograrlo para llevarlo a los seres humanos.
“Con esta base surgió la idea de generar un trabajo para reemplazar la tráquea, basados en trabajos franceses. Así pensamos en sacar un fragmento de la aorta toráxica de un animal y llevarlo a otro, en lo que sería un homoinjerto”, indicó el especialista, que concretó el reemplazo de un tramo largo de la tráquea en ovejas.
- ¿En qué consistió el trabajo que desarrollaron en la UNRC?
- Resecamos 5 centímetros de una tráquea, y para que la aorta estuviera permeable, abierta, colocamos internamente un tutor para que pudiera mantenerse en ese estado. Habitualmente por la aorta va sangre y tiene un volumen que la expande a presión, por la fuerza del corazón. Al estar en las vías aéreas, solamente se respira y por el esfuerzo que necesita para expandirla puede hacer colapsar a la aorta.
En la investigación, los especialistas probaron con dos grupos de injertos: uno interno y otro externo. “Tiene la forma de rulero, abierto hacia atrás, y hecho con polipropileno, que mantenía el tejido desde adentro o afuera”, explicó Schiaroli, que aseguró: “La sorpresa, en el andar del proceso, era que eso se transformara en algo, pero nos llamó la atención que en su lugar se necrosó el tejido, es decir, fue desapareciendo y por detrás aparecía una cicatrización. Más pasado el tiempo, el tejido se comenzó a tapizar por dentro por los mismos elementos que tiene la tráquea”.
- ¿Con qué se encontraron cuando fue avanzando la investigación?
- Aparecieron el epiterio respiratorio, cartílagos y hasta la membrana posterior. Eso no estaba antes, porque la aorta tiene una conformación diferente. Esto se debe a que, por un lado, no pusimos ningún elemento que lo vascularice. Cuando se trasplanta un corazón, por ejemplo, se lo une a arterias y venas para que llegue sangre al órgano y tenga vida. En este caso, lo pusimos sin irrigación.
Schiaroli explicó que tampoco le pusieron al injerto ningún tipo de protector para evitar su rechazo. “Cuando se hace un trasplante normalmente se lo aplica para que no lo rechace”, explicó. Luego agregó: “Con todo esto, a partir de los 30 días el tejido comenzó a necrosarse, a morirse porque le falta nutrición, pero detrás de eso comenzó a aparecer un tejido típico inflamatorio. No se quedó allí, sino que comenzó a tapizarse de estos tejidos”.
- ¿Es similar la tráquea de la oveja a la del hombre como para pensar en que sucederá lo mismo?
- La tráquea, al igual que todos los animales, tiene la misma estructura y si se la corta es muy difícil distinguir si es de hombre u oveja. Pueden diferir en el diámetro o longitud, pero desde el punto de vista de la histología, cuando se la lleva a un microscopio, la estructura es exactamente igual.
Después de un tiempo, entre los dos grupos de trabajo, tanto con tutor interno como externo, el equipo de investigadores obtuvo los mejores resultados con los internos. Schiaroli comentó: “De ese grupo, a la fecha, habiendo cerrado el trabajo a fines del año pasado, tenemos vivas dos ovejas (de las 19 con las que comenzamos a trabajar, mientras pasaba el tiempo íbamos viendo el progreso de los injertos). A éstas las dejamos vivir, para ver qué les sucede, y ya en septiembre la mayor cumplirá 3 años desde el trasplante, mientras que la otra cumplirá 2”.
Próximas etapas
- ¿Qué necesita la investigación para trasladarla a las personas?
- Si se consulta si lo que hemos realizado puede aplicarse directamente, podría responder que sí, pero debemos prever que se lo haga con la menor de las morbilidades. El trabajo demostró que se puede, que el tutor sirvió para mantener el conducto abierto; no obstante, en el medio hubo morbilidad, problemas como en cualquier trasplante, por lo que ahora resta bajar estos índices. En una segunda etapa, que es en la que estamos trabajando, convocando los recursos y las instituciones que nos acompañen, y donde se lleva esta cirugía de un modo práctico. Actualmente se tiene que esperar un donante para la aorta, pero por suerte es un tejido que puede ser preservado en frío y guardarlo en un banco.
Lo que continuaría el trabajo es un procedimiento de homoinjerto criopreservado. “Lo que se hará será sacar la aorta de una oveja, ponerla en frío con unos conservantes, y cuando se desea se hace el trasplante”, explicó Schiaroli.
- ¿Cómo se procede actualmente ante un caso de patología en la tráquea?
- Actualmente, por tumores de tráquea se realizan tratamientos de radioterapia o quimioterapia. Solamente si la afección es muy pequeña se la puede resecar y volver a unir, pero si es extenso no hay otro recurso que realizar una traqueotomía baja, nuevamente sólo si da a lugar. También suele suceder que se dé una estrechez de la tráquea, algo que sucede cuando se dan intubaciones prolongadas.
- ¿Cómo llegó a ustedes el reconocimiento de la Asociación Argentina de Cirugía?
- El trabajo se presentó primero como tesis y luego en el congreso. Allí se presentan trabajos como en todos los congresos y hay una rama que es de temas libres, donde se expone ante un jurado. Si la investigación se destaca, en la preselección se lo pone a premio, que es lo que sucedió con nosotros. Ya es importante tener la posibilidad de ser observados, pero en el congreso quedó en un ranking de 7 trabajos (uno de Estados Unidos, dos del Hospital Italiano de Buenos Aires, dos del Británico, uno de Clínicas y uno del de Urgencias de Córdoba).
Allí, el trabajo de Schiaroli y Sereno recibió el mejor premio como tema libre. “No creíamos que en un ambiente tan importante como ése, que es académicamente lo mejor que tiene el país en la rama, nos dieran este lugar”, sostuvo el médico.
- ¿Qué les significó este reconomiento a la investigación?
- Es un orgullo y esperamos dejar un mensaje para que otros se entusiasmen y avancen con más trabajos. No hace falta estar en una ciudad grande, cuando se trabaja con un grupo con ganas y con la sintonía para la investigación, se puede alcanzar.
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