U13: las dos trasladadas desde Ezeiza tienen en vilo al personal y a las internas

La tensa situación que atraviesa la Unidad 13 de Santa Rosa, provocada por el traslado desde la cárcel de máxima seguridad de Ezeiza de dos detenidas, mantiene en vilo al personal penitenciario y a las otras detenidas.

En la jornada de ayer, el juez de ejecución Martín Saravia se hizo presente en el lugar para entrevistarse con la pampeana Carolina Reier, víctima del ataque por parte de otras tres detenidas. Además se hizo presente el defensor oficial quien recibió el testimonio de Reier para realizar la acusación e iniciar la causa por el ataque.

Entre las tres atacantes están las hermanas Johana y Yolanda Suárez quienes fueron trasladadas desde Ezeiza.

El 28 de agosto de 2012 dos internas del Complejo Penitenciario Federal IV (ex Unidad 3 de Mujeres de la cárcel de Ezeiza) aparecieron muertas en el pabellón 8 donde se alojaban. El hecho fue reflejado en una crónica del diario Página/12.

“Las lesiones violentas en sus cuerpos hablan con certeza de que habrían sido asesinadas. El Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Nº 1 de Lomas de Zamora, a cargo de la causa, investiga por qué María Laura Acosta, de 35 años, apareció ahorcada y apuñalada el 28 de agosto último, mientras que a una de sus compañeras, Cecilia Hidalgo, de 24 años, se la encontró asfixiada sobre la cama”, relata la nota “Morir en el infierno” de Página/12 del 21 de septiembre pasado. Ese sector estaba ocupado por otras tres reclusas, las hermanas Suárez (ahora en la U13) y una tercera quien fue trasladada a Salta.

Violencia

Mientras el Complejo Penitenciario Federal IV de Mujeres (Ezeiza) es una cárcel de seguridad “máxima-mediana”, la Unidad 13 es un lugar de mediana seguridad. Además las cinco detenidas (las dos que murieron y las tres trasladadas) ocupaban un sector para atender situaciones conflictivas.

La presencia de las dos detenidas alteró la situación de la penitenciaría pampeana, ya que el personal no tiene formación para el trato con reclusas que requieren un sistema de máxima seguridad. La situación afecta a los penitenciarios y también al resto de las detenidas. “Las otras presas tienen miedo” dijo una fuente que describió el panorama de la Unidad 13.

La actitud de las autoridades ha sido acceder al reclamo y a los pedidos de las detenidas para sobrellevar la situación. Pero el desgaste lo padecen las penitenciarias y penitenciarios que deben tratar en forma cotidiana con las detenidas.

El viernes 30 de diciembre se desató un grave incidente cuando las hermanas Suárez y una tercera detenida, Silvina Caravallo, atacaron a la reclusa pampeana Carolina Reier provocándole serias lesiones, como cortes y una fractura en el tabique. Al momento del ataque debieron irrumpir en el pabellón unos veinte efectivos penitenciarios para rescatar a la detenida pampeana, quien era agredida y se refugió debajo de una cama. El sábado hubo un motín que no pasó a mayores pero provocó enorme tensión en la U13.

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