Las cuentas de Twitter y Facebook que utilizaron en la campaña están desactualizadas o en desuso. Para los expertos, se debe a que muchos aún no comprendieron su uso correcto. "Frecuentemente, los políticos vuelcan el modelo tradicional y unidireccional de propaganda en las redes sociales", aseguran.
Para los políticos neuquinos, los tiempos electorales finalizaron y los resultados no tienen vuelta atrás. Pero este punto final no sólo comprendió al mundo real, sino también al virtual: las cuentas de Twitter y Facebook a las que apelaron en medio del vértigo proselitista, entraron en el letargo o cayeron en el desuso total. Para los expertos, esta situación es producto de la incomprensión sobre el correcto funcionamiento de las redes y el desconocimiento de la potencialidad que tienen.
“A partir de las 10 estaremos recorriendo las calles de Valentina Norte Rural, Almafuerte II y las 140 viviendas”, anuncia el último tweet del intendente electo en la capital, Horacio “Pechi” Quiroga (@pechi_quiroga). Es de octubre pasado. El mismo mes, José Brillo (@josebrillo), diputado nacional y a quien Quiroga derrotó, tweeteó por última vez “La agenda de hoy miércoles 19”. En el caso de Mariano Mansilla (@Enlodemariano), ex candidato a jefe comunal y ahora concejal de la capital, es del 13 de septiembre: “Mariano Mansilla intendente”, dice el tweet y remite a un spot.
Hay más ejemplos: “Aniversario Casa de Neuquén”, es el más reciente del gobernador Jorge Sapag, del 24 de noviembre. El de su principal competidor en las elecciones de junio pasado, Martín Farizano (@farizano2011), corresponde al saludo en el Día del Periodista, el 7 de junio.
En Twitter, en la mayoría de los casos se advierte un bajo nivel de actividad: Quiroga suma 11 tweets; Mansilla 18; y Farizano 28. Sapag y Brillo cuentan con una cantidad muy superior, pero concentrada sobre todo en los tiempos electorales. Links a videos y anuncios de actividades, prevalecen entre los contenidos.
En Facebook, el panorama es un poco más alentador. La mayoría mantiene ritmo semanal de actualización, aunque sin el volumen ni la periodicidad de los tiempos electorales. Fotos y videos de actos oficiales, además de notas periodísticas, prevalecen en los muros.
En ambas redes sociales se observa que en todos los casos, no hay interacción entre los políticos y sus seguidores. Cualquier intercambio posible sólo queda en el plano de la imaginación.
Las causas
¿Por qué las cuentas quedaron abandonadas o con escasa actualización tras los comicios?
Para Alejandro Rost, docente de periodismo de la Universidad del Comahue (UNCo) y doctor en periodismo y comunicación, “frecuentemente los políticos vuelcan el modelo tradicional y unidireccional de propaganda a las redes sociales. Las usan más como gacetilla de prensa que como espacio de interacción permanente. Por eso es lógico que los abandonen cuando terminan la campaña”, afirmó a La Mañana de Neuquén.
Rost remarcó que “las redes requieren un modelo diferente de comunicación: son espacios de intercambio y de conversación. No son sólo un “muro” para depositar fotos de campaña y difundir los últimos actos. Son también espacios para recoger ideas, necesidades, propuestas, críticas y elogios. Y lugares para responder y reaccionar a esas intervenciones”. También destacó que cuando las redes sociales “son utilizadas en forma unidireccional, se empobrece la calidad de la participación de los ciudadanos y ciudadanas, que comienzan a gritar a alguien que saben que no escucha. Cuando hay compromiso y diálogo por parte de los políticos, se alienta a una mejor calidad en la participación ciudadana en esos espacios”.
El hecho de que muchos políticos pertenezcan a una generación que creció sin computadoras ni Internet no parece excusa para justificar la inactividad en las redes sociales. “La edad no es un impedimento, y la comunicación fluida con los ciudadanos es una necesidad”, señaló el docente de la UNCo.
Como siempre, hay excepciones: dentro del oficialismo, la vicegobernador Ana Pechén suele twittear con frecuencia; el secretario de Gestión Pública y Contrataciones, Rodolfo Laffite también; lo mismo hace Sebastián Caldart (titular de NeuquénTur).
En tanto Marcelo Bermúdez, recién designado jefe de Gabinete del municipio capitalino, mostró un alto grado de actualización en Facebook en tiempos electorales. Pero desde el 24 de octubre, no volvió a subir contenidos.
Detrás de las cuentas
Para los seguidores de políticos y funcionarios públicos en las redes sociales, la duda que puede surgir es quién está detrás de los tweets que publican en Twitter o los posteos que hacen en Facebook.
No hay mucho misterio: en algunos casos, los hacen los propios titulares de las cuentas, mientras que en otros la tarea queda a cargo de periodistas o asesores contratados para esta función. Esta es una práctica que se ha vuelto habitual.
De todos modos, la combinación de ambas alternativas pueden resultar una buena opción, según el docente Alejandro Rost.
“Quizás lo mejor sea una combinación de ambas. La intervención directa del político puede darle una impronta más personal y jugada. Pero la participación de un equipo de periodistas especializado puede asegurarle conocimiento específico de cada herramienta y mayor actualización”, afirmó.
La Web, según pasan los años
La actual etapa es la denominada 2.0, con el usuario como protagonista central.
Neuquén > La Web atraviesa en este momento la etapa 2.0, denominada también “Web social”.
La principal característica es que los usuarios dejaron de lado el rol pasivo de la Web 1.0 durante la década del 90 y principios de 2000, en la que sólo podían observar contenidos. Ahora, desempeñan un rol activo de generación y publicación de lo que producen.
Este papel surge de poder subir un video, compartir fotos, escribir textos, administrar blogs y diseñar mapas, entre otros ejemplos.
La explosión de las redes sociales, como Twitter y Facebook, que en la actualidad son líderes mundiales con comunidades que superan los cientos de millones de usuarios en conjunto, se produjo sobre este escenario.
Para el corto plazo, la evolución de la Web conducirá a la etapa 3.0, llamada “Web semántica”.
A grandes rasgos, es una etapa con una nueva estructuración de la información (teniendo en cuenta significados), lo cual le dará un alto grado de precisión y mayor velocidad a la solicitudes que se hacen en los buscadores, por ejemplo.


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