Tras el receso, el gobierno riojano afronta problemas urgentes

Se abre la segunda mitad del año, con cinco meses que se presentan complejos para el país en general y para la provincia en particular.
Es que mientras la dirigencia política empieza a buscar posicionarse para el año electoral que se avecina, los problemas que debe afrontar el Estado parecen multiplicarse, pese a que la situación financiera de la provincia es una de las mas estables de los últimos 10 años. Hay tres áreas sensibles complicadas: salud, seguridad y desarrollo social. Y los reclamos salariales se potencian.

Por la Sala de Redacción de Riojavirtual.

Los problemas estructurales de La Rioja no son una novedad y está claro que los gobiernos que van pasando, en la Nación, la región y la provincia, no logran mejorar la calidad de vida de la gente por más recetas de todo tipo, origen y color que se apliquen.

Pero a esos problemas estructurales se suman ahora los que genera el Estado cuando falla en la prevención, no atiende la urgencia debidamente o no tiene los recursos suficientes para frenar el brutal avance de la pobreza y la indigencia.

Por empezar, la segunda mitad del año se presenta para el gobierno local sumamente complicada. El área social es una de las tres que mayores riesgos afronta. De hecho, las quejas de beneficiarios de planes sociales que ya no reciben el beneficio y la falta de un plan provincial que procure contener los efectos perjudiciales de la política económica nacional, como la inflación y la falta de inversiones que generen empleo, son causas para que su titular, la ministra Griselda Herrera, tambalee en su puesto al no poder dar solución a ninguno de los aspectos antes mencionados.

Otro problema que no avizora soluciones inmediatas es el que genera la salud pública. Con hospitales desvastados por falta de personal e insumos, profesionales que renuncian y pacientes que se quejan, el actual ministro Gustavo Graselli decidió dar un paso al costado y ya tiene reemplazante. Se trata de la chileciteña Liliana Díaz Carreño, quien desde principios de año le había generado un ministerio paralelo desde la Secretaría de Salud, siempre bajo el ala del gobernador Beder Herrera, quien hace rato había decretado la muerte de la carrera política del reconocido pediatra capitalino.

Encima, la seguridad no ayuda y esa “sensación” de inseguridad que la gente manifiesta se ha traducido en realidad y hasta la propia secretaria de Gobierno, Graciela Nader , lo ha admitido con llamativa crudeza.

Así las cosas, el gobierno de Luis Beder Herrera parece afrontar problemas complejos que, además, ya empezaron a ser aprovechados por sus opositores que, como siempre ocurre aquí, no están en otros partidos sino en el propio Justicialismo. Y es por eso que, de la mano del mazismo, ya se escuchan quejas y planteos de tono político en procura de posicionamientos para el año electoral que se avecina.

Pero también es cierto que hay áreas del Estado que no parecen encontrar el ritmo que el propio Beder Herrera les pide y, en el transcurso de 2010, no han podido mejorar los resultados de su gestión. Allí es donde el gobernador deberá poner el acento e, incluso, generar cambios oportunos para contribuir a la eficiencia de su administración.

Mientras tanto, el panorama financiero -recurso imprescindible para alcanzar cierto grado de eficiencia- parece ser positivo. El gobernador riojano es uno de los grandes beneficiados por los aportes que la Nación hace en los fondos destinados a las provincias pero, por esa misma razón, deberá afrontar reclamos salariales de varios sectores, incluídos los docentes que, desde agosto, van por otro tramo del incremento sobre el básico.

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