Tras años de postergaciones empieza a cambiar la imagen del Autódromo

Tras años de postergaciones empieza a cambiar la imagen del Autódromo
Sin reconocimiento catastral y bajo la figura de condominio, la zona se levanta para reclamar la intervención municipal. Exigen tener acceso a los servicios básicos y, para esto, la regulación de las tierras donde erigieron sus viviendas.
Las 64 manzanas que comprenden al barrio Autódromo contienen en su interior a más de cinco mil personas y a pesar de que hace 23 años que se constituyeron en ese sector de la ciudad, padecen una “inexistencia catastral”.

Es que los cimientos del barrio se originaron de manera fraudulenta y traicionando la buena fe de los primeros pobladores, mediante la venta de esas tierras sin que antes estuviera realizada la subdivisión y la identificación catastral por parte del Municipio.

El sector figura entonces como un condominio que fue vendido en partes, pero nunca aprobado por la falta de factibilidad hidráulica en el marco de la ley 8192 que regula el uso de suelo y que data de la época de la dictadura cívico militar.

Esta situación del barrio, que lleva su nombre por la cercanía inmediata con el Autódromo de la ciudad, genera grandes obstáculos en cuanto al acceso a los servicios básicos esenciales y también con otras cuestiones como la habilitación de un comercio o la posibilidad de ser incluido en obras públicas nacionales, provinciales y municipales.

No obstante, con el correr de los años surgieron algunas excepciones: a través de una ordenanza especial se dispuso la instalación de pilares de luz para que los vecinos cuenten con el servicio y recientemente, consiguieron formar parte del plan de obras del Gobierno nacional de construcción de plazas. Así es que se estima que a fines de octubre esté inaugurada la plaza, donde ya se puso en condiciones el predio y se dio inicio a la confección de veredas.

El Autódromo limita con el barrio Belgrano y se encuentra ubicado en una zona de fácil anegamiento. No cuenta con red de agua corriente, cloacas ni desagües. Sin embargo, las autoridades de la sociedad de fomento mantienen el optimismo y las ganas de trabajar por el progreso y una mejor calidad de vida para los vecinos del lugar.

Luego de 16 años sin comicios abiertos y diversos inconvenientes de tipo legal, una nueva comisión se hizo cargo de la sede por elección popular y mayoritaria.

Florencio Molina fue designado presidente de la institución y Carlos Vázquez, secretario. Ambos dialogaron con El Atlántico sobre los desafíos pasados y los que se avecinan para sacar adelante un barrio que sufrió los embates de la desidia gubernamental durante décadas.

“Que no se haya regulado el barrio no significa que no existimos”, sentenció Molina, al graficar la situación catastral que impide el desarrollo de la zona.

Este grupo de vecinos intervino la sociedad de fomento en mayo de 2009 debido a las anomalías registradas en la por entonces comisión directiva de la entidad que, según afirmaron, provocó una deuda millonaria con Obras Sanitarias y una serie de juicios que obstaculizaban la coordinación con el organismo para solucionar diversas problemáticas.

En octubre convocaron a una asamblea que se reveló como la más multitudinaria de los últimos 10 años, con una participación de casi 500 vecinos. Si bien aún esperan por la personería jurídica -que estaría pronta a conseguirse- este hecho significó el reconocimiento de los lugareños.

Una de las primeras acciones que llevaron adelante fue solicitar la banca 25 en el Concejo Deliberante para exponer el conflictivo escenario que atravesaba el barrio. Esto fue el puntapié inicial para la recuperación del vínculo con el Municipio y las dependencias encargadas de ejecutar obras en la ciudad.

Las gestiones dieron sus frutos: se logró que las máquinas se pusieran en funcionamiento para el arreglo de calles y el compromiso municipal para encarar distintas obras. Además, reestablecieron el contacto con las autoridades policiales para la prevención de hechos delictivos.

“Hemos cambiado la imagen del barrio. Trabajamos realmente por el progreso del sector”, resaltó Molina.

Hace poco más de una semana, los fomentistas fueron recibidos por el intendente Gustavo Pulti y los titulares de los diferentes entes municipales. Del encuentro resultaron promesas de toda índole, que tanto Molina como Vázquez confían en que se conviertan rápidamente en hechos concretos.

“Todavía no empezó nada pero parece encaminado”, aclaró el secretario de la sociedad de fomento, mientras el presidente agregó que “si en un año se hace el 50% de lo prometido, nos vamos a sentir satisfechos y haremos público el agradecimiento”.

Las dos grandes obras que más necesita el barrio son las de desagües y cloacas. Asimismo, pese a los avances, aún resta arreglar el 60% de las luminarias.

“Tenemos la puntita del hilo, que es lo principal”, concluyó Vázquez.

CUESTIÓN DE UBICACIÓN

A principios de mes, el gobernador Daniel Scioli inauguró la escuela nº 63, obra enmarcada en el programa “Más Escuelas” que desarrolla el Gobierno Nacional con el fin de promover la mejora de la calidad educativa en todo el país. Si bien el establecimiento educativo beneficia a la comunidad de los barrios Belgrano y Autódromo, Vázquez cuestionó el lugar donde fue emplazado, ya que entendió que podría haberse construido en el corazón del barrio.

De todas formas, no atribuyó esta responsabilidad a las autoridades, sino a la comisión directiva anterior de la sociedad de fomento que no bregó por obtener esta edificación.

“Teníamos todo el espacio del mundo para hacerla”, remarcó. Acto seguido, Molina entendió que aunque la escuela “está a nombre del barrio Autódromo, éste termina en la calle 238 y se hizo en la 236, siendo ya barrio Belgrano”.

Más allá de esto, se mostraron igualmente conformes con la nueva adquisición y destacaron el acompañamiento que se le está brindando a la escuela nº 63. “Andamos en todos los lugares que nos necesitan”, remató Molina.

14 AÑOS PARA SER RECONOCIDOS

El Jardín Municipal nº 33 funciona, en comodato, en la sede de la sociedad de fomento. Gracias a la inquietud de los vecinos del barrio, se fundó en 1994 y con el correr de los años consiguió algunas mejoras edilicias. De todas formas, vale destacar que el Jardín fue reconocido oficialmente después de casi 14 años de funcionamiento -en 2007- y más tarde, en 2009, obtuvo la subvención por parte de la Provincia.

Ésta es una muestra más de la lucha que debió encarar la comunidad del barrio Autódromo para conseguir los reconocimientos necesarios que hacen al pleno desarrollo de un sector postergado, pero que nunca se rindió. Por eso hoy, ven con satisfacción los pequeños y grandes logros alcanzados a fuerza de pulmón, perseverancia y esperanza.

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