Manifestantes destruyeron molinetes y también locales de la terminal. La Infantería desalojó el lugar. Antes, pasajeros insultaron a los encargados de retirar el cuerpo de Lucas. Y volvieron a cuestionar al secretario de Transporte.
La reacción de los pasajeros se produjo apenas se supo que el cuerpo de Lucas había sido encontrado en el cuarto vagón del tren. Los gritos se multiplicaron y llevaron a la Policía a refozar la zona de andenes. Todo sucedió mientras detrás de la lona negra que intenta ocultar la muerte, los efectivos trabajaban en el rescate del cuerpo.
Familiares y amigos de Lucas intentaron calmar a los más exaltados, que incluso se habían trepado a los molinetes de acceso a los andenes. Los pasajeros, furiosos, reclamaron la salida de Schiavi y también la rescisión del contrato a la concesionaria TBA. Otro amigos de Lucas -que había montado una vigilia en el hall central- decidieron continuar la cadena de oraciones, en medio de la incredulidad y la desazón por un hallazgo inexplicable. Mantenían en alto los carteles con el rostro de Lucas. Como si fuera la señal de partida para un nuevo reclamo.
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