A pesar de las dudas de los últimos días, el oficialismo impuso sus 10 votos. Hubo fuertes críticas de la oposición a los cambios de rumbo que ha mostrado Jure. Además, dijeron que la licitación está dirigida
Con sus 10 votos, el bloque de Río Cuarto para Todos también pudo aprobar un proyecto complementario que requiere doble lectura: es el que extiende por seis años el contrato con la mixta Gamsur para que siga prestando el servicio de higiene urbana y alumbrado público. Este segundo expediente será tratado nuevamente dentro de 15 días porque la Carta Orgánica establece que los contratos por servicios públicos requieren doble lectura.
Ayer, el debate fue extenso y hasta extenuante. El récord en el uso de la palabra lo marcó Eduardo Scoppa, concejal del Frente Cívico, que desgranó un discurso de 90 minutos a pesar de que los bloques habían acordado informalmente no pasarse de 40.
Afuera, desde las 8:30, empezaron a estallar las bombas de estruendo y a sonar los redoblantes del Surrbac, el gremio de los recolectores, que fue a presionar para que saliera el proyecto porque, según sostienen los dirigentes, Gamsur está en una crisis terminal que sólo superará con la incorporación de un socio privado que aporte fondos. En un momento, junto a los trabajadores de la mixta estuvieron militantes de la Juventud Radical del Centro, que portaban carteles que rezaban “Cendoya Traidor”.
Adentro, quien rompió el hielo fue Fabricio Pedruzzi, jefe del bloque oficialista, que detalló los argumentos políticos para vender la empresa mixta y aseguró que el gobierno está poniendo en marcha una nueva concepción ideológica: incorporar a un socio privado, con experiencia, que permita tener una empresa mixta sustentable en el tiempo, con un mejor servicio, a un costo aceptable y con control del Estado.
Además, Pedruzzi enumeró los que, a juicio del oficialismo, son los puntos que mejorarán el servicio y sacarán a Gamsur del pozo en el que está metida. Dijo que vender el 82% de las acciones a 9,5 millones de pesos significa una enorme ganancia para la ciudad porque hace apenas un año el Estado las compró a 4,5 millones y destacó, además, que el socio inversor deberá aportar otros 10,5 millones para capitalizar la castigada empresa.
Negó que el proceso esté dirigido hacia la norteamericana Innviron y aseguró que el proceso será abierto.
Desde la oposición se agarraron de una expresión de Pedruzzi -la de la nueva concepción ideológica- para castigar la postura del oficialismo. Guillermo Natali, del PJ, disparó contra el gabinete de Jure, que estuvo a pleno durante las primeras horas del debate: “A lo mejor, cuando termine esta sesión se ponen a festejar como hicieron cuando estatizaron la deuda de los privados. Ahora me queda claro que se trataba de una concepción ideológica que pasa por entregarle ahora a un privado la mayoría de la empresa mixta. Atrás quedó el slogan ‘Gamsur, somos todos’”, manifestó Natali.
Claudia Bringas, del FreGen, planteó las deficiencias legales que tiene el proyecto de la oposición. Señaló, por ejemplo, que es un error técnico grave que el proyecto oficialista permita que una UTE compre las acciones de Gamsur. “Las uniones transitorias de empresas no pueden comprar nada. Pueden prestar un servicio pero no pueden adquirir acciones porque no son sujetos de derecho”, dijo.
Scoppa también machacó sobre la nueva concepción ideológica del gobierno y señaló que fue cambiando con el tiempo. Manifestó que, si no hubiera sido por la presión social, el Ejecutivo no hubiera llamado a licitación porque el propio secretario de Economía, Guillermo Mana, ya en abril dijo que el socio estaba definido y era Innviron. Para el concejal de la Coalición Cívica, el pliego armado por el gobierno sólo establece que la empresa que ofrezca más dinero es la que definirá la política ambiental de Río Cuarto.
Y el concejal Jorge Cendoya, el radical que fue expulsado de las comisiones hace una semana por rechazar el proyecto de la basura, dijo que el pliego establece condiciones inalcanzables para las empresas que no tengan subsidios nacionales. Además, reafirmó los principios del radicalismo y dijo que, con el proyecto de la basura, el gobierno de Jure instaló la duda sobre la transparencia. “Que se rompa pero que no se doble”, terminó diciendo Cendoya.
Quienes no pronunciaron una palabra fueron los alonsistas Juan Carlos Daita y Lucía Aliberto y la socialista Viviana Yawny, a pesar de que en las últimas horas estuvieron en la mirada de todos porque su principal referente político, Luis Juez, cuestionó con dureza el proyecto de Jure.
Víctor Núñez, jefe del PJ, reafirmó que, a juicio de su bancada, se requerían los dos tercios para aprobar los proyectos de la basura pero, a renglón seguido anunció que habían decidido no llevar la pelea a la Justicia.
Poco después, diez manos levantadas le ponían fin a un debate que tenía el epílogo definido de antemano.

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