Por Ana Baron.El republicano revitalizó su alicaída campaña. Pero Obama aún le lleva la delantera.
Envalentonado por su exitosa actuación en el primer debate presidencial, el candidato a presidente republicano Mitt Romney retomó ayer su campaña electoral con máxima confianza: aseguró que “ve la victoria” en las elecciones de noviembre.
Con el debate, Romney logró dar un nuevo impulso a su candidatura, pero eso no significa que automáticamente terminará con la ventaja que Obama le lleva en los estados oscilantes, como Ohio, Virginia o Florida, que son los que determinarán la elección.
Es cierto que la actuación de Obama durante el debate fue sorprendentemente mala.
Sin duda, eso le quitó el viento de cola que tenía antes del debate.
Pero sería un gran error pensar que eso significa que ya perdió la reelección . Durante un acto electoral en Denver, la ciudad donde tuvo lugar el debate, Obama se mostró ayer nuevamente enérgico, apasionado y totalmente decidido a recuperar el terreno perdido.
“Si se quiere ser presidente, se debe decir la verdad a los estadounidenses”, dijo Obama. “Cuando subí al escenario, me encontré con este individuo muy en forma que pretendía ser Mitt Romney. ¡Pero ese no podía ser Mitt Romney!”, subrayó Obama ante más de 12.000 personas. “El hombre que estaba ayer (miércoles) en el escenario no quiere asumir la responsabilidad de lo que el verdadero Romney dice desde el año pasado”, dijo y recordó que el ex gobernador ha dicho que va a recortar los impuestos de los ricos en más de 5 trillones de dólares y ahora lo niega.
El problema es que las declaraciones de ayer de Obama tendrían que haber sido la noche anterior, cuando Romney negó lo que venía diciendo sobre los impuestos.
Desde un principio, el presidente dio la impresión de estar aburrido, deprimido. Cuando Romney hablaba, en vez de mirarlo, fijaba sus ojos sobre los papeles que tenía en el atril como si no estuviera interesado en lo que decía.
Romney tenía en su bolsillo una serie de frases cortas, muy efectivas, como por ejemplo: “Mi prioridad es que la gente pueda volver a trabajar en este país” o “Amo las buenas escuelas”. Pero, como bien dijeron varios analistas, cada vez que hablaba Obama es como si hubiera estado dando una cátedra en la universidad, apoyándose en una gran cantidad de estadísticas.
En varias ocasiones, Romney acusó a Obama indirectamente de mentiroso: “Sr. Presidente, usted tiene derecho a tener su propio avión, su propia casa, pero no sus propias estadísticas”, le dijo: “¿Por qué Obama no le contestó algo así como ‘Y usted, Sr. Romney ¿Por qué se cree con derecho a tener cuentas bancarias en suizas?’”, se preguntó ayer el analista político Roger Simon.
En otra ocasión, Romney atacó a Obama diciéndole: “Tengo cinco hijos varones y sé cuando repiten y repiten algo que no es cierto con la esperanza de que se convierta en la realidad”.
Frente a semejantes ataques, Obama no fue capaz de reaccionar. “Esperé que al menos Obama enfrentara a Romney con el hecho de que se niega a dar a conocer su declaración impositiva completa”, dijo Simon.
De hecho, todos los comentaristas, incluso varios demócratas, coincidieron ayer al afirmar que la actuación de Obama fue pésima. “¿Qué estaba haciendo?”, se preguntó Chris Mathews, un comentarista de la cadena MSNBC, cuya afinidad ideológica con Obama es bien conocida. “Fue un desastre”, reconoció incluso el ex estratega de Bill Clinton, James Carville. El 67% de los estadounidenses piensan que Romney ganó el debate, según un sondeo de CNN.
Pero la posibilidad de la reelección de Obama sigue en pie. De acuerdo a Nat Silver, el especialista en proyecciones de The New York Times, estadísticamente Romney puede haber ganado 2 puntos, un margen que no es suficiente para revertir la dinámica electoral. Y aún faltan otros dos debates presidenciales.


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